| ¿Qué hará este valor en la próxima sesión? | |
| TELEFÓNICA | |
Eduardo Zaplana se ha sumado a esa raza de políticos que está haciendo que el camino a recorrer entre la política y la empresa sea cada vez más corto.
El de ayer fue, por fin, un buen día para el ex tantas cosas (portavoz del PP en el Congreso, ministro, presidente autonómico, alcalde...), pues con su anuncio del salto al sector privado de la mano de Telefónica (TEF.MC) y con hilo directo con su presidente, César Alierta, lograba de nuevo saltar a primera plana, algo que venía echando de menos desde que la derrota electoral del PP el pasado 9 de marzo le privara de nuevos momentos de protagonismo.
El valor de Zaplana para la operadora en su expansión europea tiene mucho que ver con su capacidad embaucadora, que le ha llevado a lo largo de su carrera a ganarse la simpatía y el favor de personalidades de la política como el presidente Silvio Berlusconi, clave en las operaciones de Telefónica en el mercado italiano.
El pase de Zaplana a la empresa fue intuido ya por algunos allegados cuando, tras perder las elecciones, se puso la careta de la humildad para decir que pasaba a ser "diputado raso". " Zaplana , de raso, nada", comentan para resaltar que la suya ha sido una carrera por el ascenso personal, que encontró en la política su primera plataforma, pero ahora agotada.
Benidorm fue su cuna política cuando en 1991 se hizo con la alcaldía gracias al voto de una tránsfuga. En apenas cuatro años, un desconocido de la política valenciana, cartagenero de nacimiento, se reveló como la nueva estrella del PP regional y logró en 1995 arrebatar al PSOE el feudo valenciano.
Fue, como presidente de la Generalitat, su momento de mayor gloria: la absorción del partido regionalista Unión Valenciana, grandes obras como Terra Mítica, fichajes estrella para vender la Comunidad Valenciana como el de Julio Iglesias... Por el camino fue dejando no pocos enemigos, y rozándole han estado causas en los tribunales de las que ha salido indemne.
Su principal herida política se fraguó en pleno éxito, cuando en 2002 acude a la llamada de Aznar y asume el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Esa herida se abrió cuando vio en Francisco Camps su sucesor en la Comunidad Valenciana, alguien a quien poder dirigir desde Madrid.
Pero se equivocó, y se inició una fraticida lucha por el poder valenciano, que perdió. En medio de la batalla, hubo piruetas tan estrambóticas como pactar con los socialistas las cuotas de poder en la CAM para intentar frenar a los afines a Camps.
Se despide, además, de su carrera política, alineado en el ala dura del PP, muy lejos de sus inicios moderados en UCD.
Pero, su sentido práctico de la vida ha hecho que la ideología nunca haya sido tan importante para Zaplana . Era la música que tocaba bailar para estar cerca del poder y él, el primero.
Nacimiento: 3 de abril de 1956 en Cartagena.
Formación: licenciado en Derecho.
Logros: arrebatar al PSOE la Comunidad Valenciana en 1995.
Fracasos: la pérdida del poder valenciano frente a Francisco Camps.
Aficiones: un asiduo del gimnasio. Apasionado de los relojes y de los trajes de su sastre valenciano Antonio Puebla.


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