
Se han disipado todas las dudas. Mariano Rajoy ha elegido a Maria Dolores de Cospedal como secretaria general. Ha sido una sorpresa. Aunque su nombre aparecía en una lista, sólo era posible porque su longitud obligaba a rellenar. Pero muy pocos, salvo Rajoy y los íntimos, se lo imaginaban.
Los observadores estábamos pendientes de otros datos; pensábamos que el candidato o candidata no debería tener cargos en la actualidad. No se pensaba en "una mujer que había llegado a Castilla la Mancha con la esperanza de conquistar una Comunidad en la que el PP siempre pierde". Ella había mejorado los resultados pero sin ganar, decía un diputado anónimo, mejorando pero perdiendo. Era preciso cambiar.
María Dolores llegó a Castilla La Mancha con el apoyo de Esperanza Aguirre, aunque una vez instalada allí, sin dejar la buena relación con la presidenta madrileña, se acercó bastante a la filosofía del presidente del partido. Participó en el gobierno de Madrid "en el que dejó buen sabor de boca", incluso entre los que no estuvieron demasiado cerca de ella. Ahora tendrá la misión de sacar adelante a un partido que ha tenido un periodo de desunión interno y externo, que es lo peor, a decir de algunos militantes: "La imagen que hemos dado".
Cospedal tendrá que curar las heridas que se han ido produciendo lentamente, por declaraciones y artículos que buscaban otra alternativa a Rajoy y que no se darán por vencidos. El reto al que se enfrenta es unir al partido después del Congreso, que las heridas no se cierren en falso, que los Congresos autonómicos se desarrollen sin demasiado ruido.
De Cospedal "hablan bien incluso sus enemigos". Tendrá que pactar con ese grupo que ha dicho y amenazado pero que no se han presentado, que no han buscado el debate de las ideas, que tanto han aireado. Ese grupo no tan numeroso como el ruido podía hacer creer, pero que, aprovechando las circunstancias, buscará pactos para no quedarse fuera. Pero ya lo ha dicho Rajoy: todos no caben. Suficientes palabras, y más dichas por un gallego. La nueva secretaria general, según afirman dentro del PP, tiene fama de ser capaz de unir porque es tolerante, dialogante, tiene encanto personal y es seductora.
Además, y sobre todo, ha tenido la inteligencia de ir dejando las puertas abiertas mientras subía. De todas formas nada garantiza que las aguas vuelven a su cauce totalmente. Pero Rajoy ha buscado elegir a una persona de unión como María Dolores de Cospedal, aunque deje "desprotegida" ?como afirman en el partido- un espacio que es una espina clavada dentro del partido: Castilla La Mancha.
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