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Dos han sido los momentos que han caracterizado la ya de por sí prevista cita en el XVI Congreso Nacional del PP. Y es que parece que el PP ha buscado cerrar todo tipo de flecos de cara a su cita política con el fin de evitar duras críticas por parte de los analistas y, quien sabe, si más salidas de tono de algunos de los barones del partido. Descárguese el discurso de Acebes.
Sea como fuere la cita en Valencia ha sido tranquila, llena de ánimos y buenos propósitos que en muchas ocasiones llegaban a parecer forzados. La crisis política en la que estaba inmerso el Partido Popular tras la pérdida de las elecciones generales parece haberse disipado. Algunos hablan de directrices desde arriba, otros, de la vuelta al redil de los más críticos a ver si les cae un puesto del cielo en el equipo de Mariano Rajoy.
Quizá el que mejor ha resumido el momento convulso que ha vivido el PP ha sido su secretario general, Ángel Acebes. "Intentaron dividirnos entre duros y blandos; centristas y extremistas; progres y carcas. Intentaron doblegarnos. Querían que aparcásemos nuestras convicciones en aras de la comodidad y que nos subiésemos en el asiento trasero de un vehículo cuya conducción quedaba reservada en exclusiva al Partido Socialista", ha señalado en su discurso.
Una división que lejos de provenir de otras formaciones políticas o de los medios de comunicación, era patente desde dentro del partido. Candidaturas fantasmas, apoyos a populares que se marchaban del partido, opiniones encontradas y apoyos y avales difíciles de conseguir.
Si un día antes de la cita popular, Rajoy daba a conocer su 'dream team' con el que se presentará para ser elegido presidente del partido, las sorpresas para el primer día del Congreso eran contadas. A primera hora de la mañana aparecía el líder popular arropado por los vicepresidentes, Javier Arenas, Esteban González Pons y Ana Mato y de la portavoz del grupo popular, Soraya Sáenz de Santamaría.
Los militantes y compromisarios presentes en Valencia mostraban su apoyo a Rajoy quien , como en otros actos públicos y entrevistas, no paraba de frotarse las manos o manejar un bolígrafo. Quizá no tenía todas consigo y sabía que en cualquier momento la paz que parecía respirarse en las filas populares podría ahogarle.
Sin aire se han quedado muchos de los asistentes a este Congreso cuando el ex vicepresidente económico y ex director gerente del FMI, Rodrigo Rato, ha aparecido por sorpresa acompañado por el presidente de la Comunidad de Valencia, Francisco Camps. Aunque ha declinado hacer declaraciones, su presencia sólo hacía presagiar que otra de las más esperadas, la del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, podría producirse en cualquier momento.
Y así fue. Sobre las 17 horas, justo cuando debía presentar Fernández Carriedo el informe de la Comisión Censora de Cuentas, la sintonía del Partido Popular cogía volumen para dar la bienvenida a otra de las sorpresas de la tarde: la visita del ex presidente del Gobierno, quien se abrazó con algunos de los portavoces populares como con Ángel Acebes y saludó con un apretón de manos a otros como Mariano Rajoy. Claro, que siempre puede ser peor, como el negar el saludo como hizo Aznar con el presidente honorífico del PP, Manuel Fraga.
Parece que los populares han aprendido de sus errores y que después de este Congreso pueden salir reforzados y por fin empezar a hacer una oposición verdadera y dura al Gobierno. Esteban González Pons señalaba esta mañana en una entrevista: "A ver si se acaban los portavoces de gatillo fácil". A ver si es verdad y los deseos se convierten en realidad y el PP sale reforzado de un Congreso en el que los buenos propósitos no han faltado.
Todos los ponentes en el día de hoy sin excepción han hecho hincapié en retornar a la unidad de partido, a sumar entre todos y avanzar desde la cohesión. "No quiero un PP que defienda una cosa en Madrid, otra en Cataluña y una tercera en Galicia, con una dirección nacional reducida al papel de mero árbitro o coordinador. No sería eficaz, no sería coherente", ha señalado Acebes. Y es que al fin y al cabo, el sabe bien lo que es liderar un partido fuertemente unido y ver cómo cuatro años después de que el PP ganase unas elecciones, la formación política se desintegra. Hay quien lo achaca a la renovación en el partido, otros hablan de falta de confianza y cambio de ideales, los más críticos de falta de liderazgo. Veremos si, como está previsto, Mariano Rajoy sale elegido presidente del partido y logra mediante la unidad poder hacer frente a las próximas elecciones generales de 2012.
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