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Murcia y Asturias: los sistemas electorales más complicados de España

24/04/2015 - 8:31
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Las complejidades del sistema electoral en España. Imagen: EFE

Si a cualquier ciudadano español le dices que hay dos regiones en el país que son diferentes a las demás, seguramente pensarán en Euskadi y Cataluña, zonas donde el separatismo es más fuerte y la tradición nacionalista está más arraigada. Pero en términos electorales la respuesta sería errónea: aquí las diferentes son Asturias y Murcia.

Esa diferencia no se debe a qué votan, porque en ninguna de las dos regiones ha gobernado jamás un partido distinto de los dos grandes a excepción de los diez meses en los que Francisco Álvarez Cascos presidió a los asturianos tras montar su propia formación. La diferencia está, por tanto, en cómo votan.

Se trata de las dos únicas autonomías peninsulares que usan como circunscripciones zonas menores a las provincias ¿Qué quiere decir eso? Vayamos por partes.

Una circunscripción es una zona que elige a un determinado número de representantes. Ese número suele tener una parte fija (todas las circunscripciones eligen a algún representante) y otra variable en función de su población (a más población, más representantes se eligen).

Este sistema se suele usar para garantizar que todas las regiones tengan representantes, a pesar de ser pequeñas, a la vez que se garantiza que el número de los mismos va en sintonía con la población. A la vez suele provocar que no todos los votos valgan igual: hay escaños que se consiguen con menos votos que otros.

Por explicarlo de forma práctica: las provincias de Teruel o Soria eligen diputados, lo que les da presencia en el Congreso que, de no tener circunscripción, posiblemente no tendrían por el peso demográfico de otras regiones. Eso, además, obliga a los políticos en muchas ocasiones a hacer campaña o lanzar propuestas concretas para este tipo de territorios menos poblados.

En nuestro sistema electoral hay casos de circunscripciones mayores que las provincias -las elecciones europeas, que son a circunscripción única, es decir, todo el país-, y también hay casos de circunscripciones provinciales que desestiman el factor de la población. Eso sucede en Euskadi, donde por un criterio histórico las tres provincias eligen a un tercio de los diputados autonómicos, a pesar de que hay enormes diferencias de población entre ellas.

¿Qué pasa con las autonomías uniprovinciales?

En los casos de Madrid, La Rioja, Navarra o Cantabria la circunscripción corresponde a la provincia, es decir, es única, lo cual simplifica la elección. Pero en los casos de Asturias y Murcia la cosa se complica mucho más.

Las tres Asturias

En el Principado, por ejemplo, la región se divide en tres circunscripciones que tienen que elegir a los 45 diputados autonómicos. Cada una de esas tres regiones tiene un mínimo de dos diputados, y los otros 39 se asignan en función de la población.

La madre del cordero está en la circunscripción central, la más pequeña en extensión pero la más importante en población: de los 39 diputados que se eligen por población, 32 corresponden a esta franja ¿El motivo? Los nueve mayores municipios (concejos) están ahí, sumando -con otros concejos- casi 900.000 habitantes.

Mientras, la circunscripción occidental (con unos 120.000 habitantes) elige a los dos diputados autonómicos de base más otros cuatro, siendo su concejo más importante el de Cangas del Narcea, el decimocuarto del Principado con poco más de 13.000 habitantes. La oriental (apenas 75.000 habitantes) elige a los dos de cupo más otros tres, siendo Villaviciosa -el décimo concejo por población- su núcleo más importante.

¿Qué genera esto? Que el centro sea el que decida todo porque tiene cinco veces más población que las otras dos circunscripciones juntas, pero que en caso de fragmentación hasta el último voto de éstas cuente.

Un ejemplo práctico es el caso de las elecciones de 2012, que se celebraron sólo diez meses después de las anteriores, y en las que UPyD logró un escaño en la circunscripción central que decantó la balanza y permitió investir presidente al socialista Javier Fernández. Eso ocurrió porque lograron el 3,45% de los votos en toda la región, superando la barrera del 3% para poder tener representación.

Foto (Fuente: Wikipedia)

Las cinco 'Murcias'

En Murcia el sistema es aún peor, por dos motivos. El primero, que el listón de entrada al Parlamento es mayor de lo que marca la Ley, fijándose en el 5%: toda formación que no consiga este porcentaje de votos en toda la autonomía no computará para la Asamblea; el segundo, que aquí hay circunscripciones por grupos de municipios.

Murcia tiene 45 diputados autonómicos y 45 municipios... pero no, la cosa no es tan fácil. La región se divide en cinco circunscripciones, en las que se meten diversas poblaciones. La mayor es la tercera, en la que hay 19 municipios incluyendo a la capital, y que elige casi a media Cámara, 21 diputados. En el otro lado de la balanza, las circunscripciones cuarta y quinta con cuatro y tres diputados a elegir, respectivamente.

Si el encaje de bolillos electoral asturiano te parecía complejo, el murciano lo es aún más. De hecho, este tipo de sistemas hacen imposible que una fuerza política determinante en una zona concreta pero con poca presencia en el resto del territorio pueda tener representación de forma sencilla -algo que no ocurre, por ejemplo, con el Parlamento nacional-.

Es cierto que hay otra autonomía uniprovincial, la de las Islas Baleares, que divide la representación en partes inferiores a la provincia, pero al menos tiene sentido: ahí se elige en islas, cada una con una atribución según población. El sistema responde, por tanto, a una peculiaridad geográfica (el ser islas) y tiene sentido. Porque Murcia y Asturias no son islas, ¿verdad?

En cualquier caso, será interesante ver en las próximas elecciones cómo responden estos sistemas tan peculiares a la presencia de hasta cuatro fuerzas políticas importantes sobre el tablero. Ahí quizá las circunscripciones arrojen sorpresas, incluso en el sentido contrario del que cabría esperar.


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Comentarios 4

#1
24-04-2015 / 09:12
Harto de Podemos
Puntuación 4

Pues ojalá en las dos regiones los de Podemos no saquen ni un representante. Porque oigo las palabras "Pablo Iglesias" y me dan ganas de vomitar. Y las nauseas son tan grandes que perdono por completo corrupción y recortes, todo... Me da igual votar a Ciudadanos, UPYD, PSOE o PP. Lo que sea con tal de que ese trepa repugnante no roce ni de lejos el poder.

#2
24-04-2015 / 09:29
el ultimo de la fila
Puntuación 3

Estoy de acuerdo contigo ni el Coletas, Ni Billeteros ni Pecas, ni el Triste

#3
24-04-2015 / 11:06
REFORMA ELECTORAL
Puntuación 1

MIS ADMIRADOS PEPEROS VOTAR A TRILLO O AL PUJALTE QUE LES PAGAN POR HABLAR ESO SI DE ADJUDICACIONES Y DEMAS O SEA TRINCAR. QUE YO SEPS LOS COLETAS HASTA HOY NO HAN TRINCADO NADA .PERO TIEMPO AL TIEMPO LOS PPSOE DESAPARECERAN COMO ORGANIZACIONES MAFIOSAS.

#4
24-04-2015 / 11:52
ALX
Puntuación 4

AQUÍ SE DEBERÍA HACER EL MISMO SISTEMA ELECTORAL QUE EN FRANCIA: LOS 2 PARTIDOS MAS VOTADOS PASAN A UNA 2ª VUELTA Y EL PARTIDO GANADOR GOBIERNA. DE ESTA MANERA TE QUITAS DE UN PLUMAZO TANTO MINDUNDI POLITICO Y PARTIDUCHOS QUE NO APORTAN NADA A UN PAÍS, ES MÁS, NOS SALEN POR UN PICO TANTO CANTAMAÑANAS Y SOPLAGAITAS METIDOS A POLITICA CUYO UNICO FIN ES AGARRAR POLTRONA PARA NO DAR UN PALO AL AGUA.