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Carteros, los otros 'currantes' de las elecciones

21/05/2015 - 17:19
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Imagen: Archivo

A Daniel le tocará madrugar el día de las elecciones. No es uno de esos a los que les toca estar en una mesa electoral y, a regañadientes, tendrá que estar puntual a las ocho de la mañana para constituirla, pasarse el domingo en una silla y encontrar consuelo en una exigua paga y un bocadillo. Tampoco es interventor, ni milita en partido alguno. No es policía. Y sin embargo, le toca madrugar todos y cada uno de los domingos electorales.

Daniel es cartero y, como tal, es uno de esos pocos españoles a los que les toca trabajar cada vez que hay comicios. No todos los carteros lo hacen, se presentan voluntarios o entran en turnos rotatorios, pero les puede tocar. Igual que sucede con policías, militantes, ciudadanos movilizados y personal de juzgados (además de periodistas), los carteros son parte del operativo especial que entre las ocho de la mañana y la madrugada del próximo domingo velarán para que todo funcione como debe.

Lo que sucede es que los roles de los otros profesionales es más o menos conocido. Los policías custodian cada colegio electoral para evitar incidentes. Los militantes velan por los intereses de su partido en las distintas mesas, colaborando con la supervisión. Los ciudadanos recogen y contabilizan los votos. El personal de los juzgados valida y comunica los conteos que van recibiendo cuando se cierran las urnas.

¿Y los carteros?

Su labor ese día tiene dos partes. Lo primero, por la mañana, es hacer llegar a las mesas de los distintos colegios electorales de la zona que tenga adscrita la documentación oficial. Es decir, él entregará a las mesas los censos y listados que más tarde se colgarán de la puerta de entrada para que cada uno chequee que está correctamente registrado.

No es cosa suya, sin embargo, haber llevado el resto del material. En total, y para estas elecciones en las que hay más de 35 millones de españoles con derecho a voto, se trataría de las más de 200.000 urnas, las cabinas, los millones de papeletas y sobres o los manuales electorales con bolígrafos, reglas y rotuladores para los miembros de cada mesa. Esto lo reparte un equipo a las órdenes de la Delegación del Gobierno de cada región, igual que los carteles y las urnas que se utilizarán durante la jornada.

Para Daniel el día, sin embargo, no terminará ahí.

Entre las 8 de la mañana y las 20h de la tarde las urnas permanecerán abiertas para que los ciudadanos puedan votar. Además de los profesionales citados, miembros de la Administración se distribuirán por algunos colegios para ir enviando datos de cara a hacer las estimaciones de participación a través de dispositivos electrónicos cifrados.

En paralelo, cada vez que un ciudadano acuda a la mesa electoral, dos de sus miembros tacharán su nombre del listado que les entregó un cartero como Daniel. A cierre de urna, cuando se cuenten los votos depositados, su número deberá coincidir con el número de nombres tachados. Al final de todo el proceso, y según la normativa, quedarán tres sobres. El primero, que llevó consigo por la mañana el presidente de la mesa, contendrá el acta de constitución de la mesa, el acta de la sesión, la lista de los votantes, las identificaciones de los interventores, los censos usados y las papeletas nulas o reclamadas. El segundo y el tercero, que lo llevó el cartero por la mañana, tendrán copias de las actas de constitución de la mesa y de la sesión, incluyendo el escrutinio total.

Y ahí es donde los carteros vuelven a escena. Los dos primeros sobres serán entregados por el presidente de la mesa, regularmente escoltado por la Policía, en los Juzgados. El tercer sobre, sin embargo, se entregará a un cartero como Daniel, que deberá llevarlo personalmente a Correos, donde se activa un protocolo especial de urgencia, recogiendo los sobres de la región adscrita y enviándose a la sede provincial del INE.

A pesar de lo complejo del proceso, y del enorme número de votantes y colegios, los resultados se van conociendo a primeras horas de la noche, con un escrutinio rápido gracias a todo este protocolo especial y que permite conocer resultados casi definitivos apenas un par de horas después del cierre de las urnas.

Cuando todo termine, los carteros como Daniel habrán empalmado dos semanas movidas: no es sólo la guardia del domingo, sino también el mayor volumen de trabajo destinado a los envíos de propaganda electoral, tarjetas censales y voto por correo. Al menos habrá un verano de por medio antes de que lleguen las próximas elecciones.


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Comentarios 2

#1
22-05-2015 / 08:46
Tomas
Puntuación -3

¿Es legal que invadan los buzones de la gente, sin solicitar información?

#2
22-05-2015 / 10:02
andraxx
Puntuación 2

Lo que sucede es que los roles de los otros profesionales es más o menos conocido. Los policías custodian cada colegio electoral para evitar incidentes. Los militantes velan por los intereses de su partido en las distintas mesas, colaborando con la supervisión. Los ciudadanos recogen y contabilizan los votos. El personal de los juzgados valida y comunica los conteos que van recibiendo cuando se cierran las urnas.

Y los políticos hacen lo mejor de todo cobrar sin menearse de casa