Buscar

Destacamos
Feliciano López gana el título más importante de su carrera al imponerse a Marin Cilic en la final de Queen's

El PSOE huye de una izquierda rota para disputar el partido del centro

19/10/2015 - 9:23
'Selfie' de Pedro Sánchez ayer con varios socialistas. Imagen: EFE

Eso de que las elecciones las ganan los indecisos es uno de los mantras políticos más repetidos, aunque no siempre uno de los más acertados. La formulación de ese tótem estratégico se basa en que hay una reducida parte de la población movilizada con o contra los distintos candidatos, pero que también hay una amplia masa de ciudadanos que puede votar indistintamente a unos u otros en función del momento.

La teoría encajó como anillo al dedo, por ejemplo, en aquel vuelco electoral del 11M. Entonces el PP, contrario a la creencia popular, no se derrumbó: pasó de tener mayoría absoluta con 10,3 millones de votos en 2000 a irse a la oposición con 9,7 millones en 2004. Es decir, del cielo al infierno en 600.000 votos, un 5,8%. ¿Qué pasó? Que se movilizaron los indecisos y votaron tres millones de personas más, de los 23,3 de 2000 a los 26,1 de 2004.

En su interpretación del mantra, los dos grandes partidos han pensado siempre que si su público objetivo era capaz de votarles a ellos o a sus rivales antagónicos en función de las circunstancias, hay un porcentaje importante de posibilidades de éxito para quien consiga conquistar el camino ideológico que va del centroizquierda de unos al centroderecha de otros. Exacto, el centro, ese no-lugar político al que todos dicen ir pero nadie sabe bien qué es. Porque todos entienden qué es una política social de izquierdas o una política territorial de derechas, ¿pero cómo es una política económica de centro?

Los 'indecisos' en la 'nueva política'

La política nacional ha evolucionado en los últimos años. Con un panorama político fragmentado y cuatro partidos disputando la primacía, desaparece la opción de la mayoría absoluta y de los bloques indiscutibles. Al PSOE le han surgido nuevos competidores a la izquierda, algunos tan grandes que le atacan incluso en esa cómoda atalaya de la socialdemocracia -capaz un día de aprobar el matrimonio gay y de reformar la Constitución al dictado del liberalismo europeo al otro-.

Lo mismo le ha pasado al PP, acostumbrado como estaba a tener una amplísima estancia política abarcando desde el centro a la derecha, desde el liberalismo al catolicismo conservador, sin más problemas que alguna discrepancia interna de vez en cuando.

Tradicionalmente la estrategia de virar hacia el centro tenía dos efectos. Por una parte esa pesca de apoyos indecisos de votantes desinteresados o más moderados. Por otra, la batalla de percepción por la cual si tu partido es capaz de ubicarse en el centro en la mente del votante, el partido rival pasa automáticamente a percibirse como más extremo en su ideología. Dos marcos discursivos favorables por el precio de uno.

El fichaje de Irene Lozano

Justo esta lectura es la que está haciendo el PSOE. Convencido de sus opciones de ganar -no tanto por la revitalización propia tras el fin del 'zapaterismo' como por el tremendo desgaste del 'marianismo'-, el aparato de Ferraz lleva meses preparando un viaje hacia un centro en el que pescar votantes. Lo hicieron cuando antes que nadie pasearon a su candidato física o telefónicamente por programas como El Hormiguero (destinado a gente joven en su mayoría) o Sálvame (para mujeres de mediana edad que pasan horas en el domicilio). Y lo hicieron cuando planificaron y anunciaron el fichaje de Zaida Cantera e Irene Lozano.

La primera tiene mucho de simbólico: fue una figura que despertó gran simpatía ciudadana por el acoso que vivió dentro de las Fuerzas Armadas, además de representar un potente mensaje político (mujer, militar, joven...). La segunda tiene mucho de estrategia de caza: no sólo roba posibles activos a su competencia política en el viaje al centro -Ciudadanos-, sino también potencia esa imagen centrista e integradora en su búsqueda por votos más moderados.

Sin embargo, quizá los mandos socialistas no calcularon las consecuencias. En pocos días se han alzado infinidad de voces críticas recordando los ataques brutales de Lozano al partido al que ahora se suma como independiente. Otros han puesto de manifiesto que alguien que estuvo a punto de dirigir un partido rival hace unos meses tenga ahora un puesto destacado en una lista en la que, por ejemplo, el candidato derrotado en las primarias socialistas aparece mucho más relegado. Y eso por no contar la fractura interna, con federaciones y barones socialistas negando o escatimando su apoyo a la presencia de Lozano o, más directamente, el enfrentamiento con el todopoderoso aparato andaluz. Tras varios meses en los que parecían haberse calmado las aguas entre Ferraz y San Telmo ahora vuelven a bajar más que revueltas.

Adiós mayoría, hola pactos

¿Qué significa en términos reales la incorporación de Lozano al PSOE? Una apuesta decidida por el centro político, intentando desplazar al PP y disputar (o acercarse) a Ciudadanos. Porque esa es una clave importante del panorama político nacional actual: ahora quienes ganen las elecciones no van a ser los indecisos, sino quienes queden segundos. Sin mayoría absoluta posible, la apuesta estratégica se conduce hacia la gobernabilidad, y ésta sólo se consigue mediante acuerdos o coaliciones.

En ese sentido el PSOE se ha visto como la Alemania de las guerras: encerrado entre dos bloques enemigos, y ha tenido que elegir combatir en uno para alejarse del otro. Así, copada la izquierda por Podemos, IU y los eternos intentos de una confluencia quimérica, el PSOE ha viajado hacia la derecha hasta encontrarse en el coto de pesca electoral de Ciudadanos, que a su vez ha desplazado al PP.

En esta nueva lógica política quienes pongan al presidente del Gobierno no serán quienes le voten, sino también quienes voten a formaciones con las que puedes sumarte. El PSOE, que según los sondeos no ganará pero sí será el mejor colocado para gobernar, tendrá que elegir entre pactar con la izquierda volviendo hacia atrás en su viaje, o pactar con dos posturas más conservadoras antagónicas: o con Ciudadanos o, en el improbable caso de que sumara lo suficiente, con los partidos conservadores nacionalistas como PNV o Unió. Entre esas opciones, en una los números cuadran y los fichajes también.

El problema que puede encontrar el PSOE, como Alemania, es que al desplazar la línea hacia un frente el otro se rearme. Si PP, Ciudadanos y PSOE empiezan a luchar por el voto de centro, los grupos de izquierda pueden reforzar su mensaje contra ellos y erigirse como única opción de izquierdas. Pero para eso antes deberán sobrevivir al malogrado proceso de las confluencias y la división en decenas de listas. El general invierno se pasea por el frente.

Otras noticias

Contenido patrocinado

Comentarios 6

#1
19-10-2015 / 09:29
Podemos KK
Puntuación 6

Izquierda desunida por culpa de Pomitemos, pero de eso se tenía que haber dado cuenta antes ZP2, antes de dar alcaldías, antes de hacer el ZP2.

#2
19-10-2015 / 09:59
Circo
Puntuación -4

Rajoy es un incompetente total para el cargo que ocupa y Pedro Sanchez le va a la zaga, ¿Cuándo habrá un candida con un partido de garantías en España? Queremos dejar de ser el hazme reír mundial con los payasos que nos representan, más propios de un circo que de la política.

#3
19-10-2015 / 10:16
Pensionista
Puntuación -2

El que quiera votar a la derecha o al centro derecha preferirá hacerlo al partido que representa esto y no a su marca blanca el psoe

#4
19-10-2015 / 11:01
un pensionista
Puntuación -3

Yo lo tengo claro, como nunguno meda nada pues para que se jodan voto a podemos mas mal no lo aran y que se jodan.

#5
19-10-2015 / 11:15
jorge
Puntuación -1

Se cree el ladton que son todos de su condicion leo con 18 anyos Einstein dice leo retorno de los brujos libro de anyos 60 Einstein dice si lo se me meto a fontanero y yo me daba jjjaaaaapor aludido la fisica inextensa del Dr Arguello claro kjjjaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaAAJORGE G TOSTADO sobre fisica inextensa el dr Arguello decia que no le gustaban mis teorias jjjjjjjjaaaA

#6
19-10-2015 / 12:52
Puntuación 0

Que simplonería de artículo, el PSOE nunca podría ganar sin el voto de izquierdas, igual que el PP no puede ganar sin el voto de derechas. Otra cosa es que el PSOE en la practica sea un partido de centro derecha de manual, pero se sigue nutriendo de votantes de izquierdas.