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Los errores del mercadillo navideño de Berlín

20/12/2016 - 14:09
  • Alemania y el resto de países occidentales deberían haber arbitrado medidas
  • El mundo de la aviación comercial vivió un antes y un después del 11-S
Tres agentes de la policía pasean por el mercadillo navideño que ayer fue objeto de un atentado. Imagen: EFE

El convencimiento de todos los europeos, ciudadanos libres que vivimos en este proyecto colectivo que es la Unión Europea, era que volvería a ocurrir. La incógnita, como dijo el ministro francés de Interior tras la matanza de Bataclan y el resto de veladores atacados aquella noche infernal de noviembre, era conocer cuándo y donde, factores de imposible previsión para la defensa de la población al contar con la ventaja de la sorpresa.

El tercer factor con el que los terroristas juegan a su antojo, el cómo, se va sin embargo delimitando en cada una de las acciones sangrientas que se cometen. Los estadios de fútbol ya saben que son un objetivo primordial: en Saint-Dennis y en el campo del Besiktas turco se han producido atentados en menos de un año con explosivos que portaban kamikazes. Los trenes, estaciones de metro y aeropuertos, por motivos de sobra conocidos, han sido objetivo en Madrid, Holanda y Bruselas. Las iglesias cristianas son carne de cañón de Oriente Medio.

Tras lo ocurrido en Niza y anoche en Berlín, las fuerzas de seguridad mundiales han constatado que estamos ante un sistema asimilado por los asesinos, que en los manuales de Daesh ha aparecido en varias ocasiones. El dónde se sitúa en las aglomeraciones de público en arterias centrales de las grandes ciudades. El cómo, con la utilización de grandes trailers, camiones de gran tonelaje que son conducidos contra la multitud de forma indiscriminada para causar el mayor número de víctimas. Tras Niza, Alemania y el resto de países occidentales deberían haber arbitrado medidas de control de estos vehículos en su acceso a los centros urbanos, pero no lo hicieron que se sepa.

Merkel anunció el pasado verano una serie de medidas para frenar los efectos de una oleada terrorista que sembró el pánico en muchos de sus ciudadanos. Un joven refugiado afgano atacó a varias personas en un tren en Wurfburgo utilizando un hacha y un cuchillo. ISIS reivindicó el ataque y le nombró como uno de sus combatientes. Días después morían nueve personas en un centro comercial de Munich, tiroteadas por un joven de origen iraní obsesionado con la violencia. Un suicida actuaba más tarde en aquél aciago mes de julio contra las personas que asistían a un festival de música en Ansbach.

Y la canciller freno la hemorragia de credibilidad de los sistemas de seguridad anunciando que mantendría su política de puertas abiertas con los refugiados pero expulsaría a los solicitantes de asilo que cometieran delitos, crearía un sistema de alerta temprana contra la radicalización de los refugiados y desplegaría al ejército si fuera necesario.

Nada de ello ha ocurrido en el caso del presunto refugiado pakistaní que robó el trailer, asesinó al conductor polaco que lo conducía, y arrolló el mercadillo navideño de Berlín. El control de los vehículos pesados en las ciudades sigue siendo el mismo que antes de Niza. La libertad de movimientos de refugiados que se han radicalizado sigue intacta.

El mundo de la aviación comercial vivió un antes y un después del 11-S. Volar no volvió a ser nunca igual que antes de aquellos atentados, que mostraron una tipología muy concreta contra la que se luchó con medidas efectivas, por muy molestas que sean para los pasajeros. Lo que demuestra que hay posibles impedimentos para evitar en muchas ocasiones, por supuesto no siempre, los efectos del terror.

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Comentarios 5

#1
20-12-2016 / 20:52
HASTA LOS MISMÍSIMOS WEB-ECITOS
Puntuación 0

La solución es muy sencilla: hay que destruir todos los tráileres del mundo. Y que se dejen de fabricar para siempre.

#2
20-12-2016 / 21:14
Don Pijo-te de la Manchita
Puntuación 0

Al final, para evitar aglomeraciones, habrá que aprobar una ley europea que prohíba que los centros comerciales tengan más de un cliente por día. Esto será como ir al médico. Tengo cita para el día tal, a tal hora, para comprarme ropa en el Primarggg. :-(

#3
20-12-2016 / 21:16
Nacho
Puntuación 1

Eviten los centros comerciales y las calles anchas. Que todo el mundo se encierre en casa, o bien que pasee por pasajes estrechos.

#4
20-12-2016 / 21:22
tonterías las justas
Puntuación 2

Si todas las ciudades europeas prohibieran la entrada de camiones, nada de esto sucedería. Y, en todo caso, los camiones de gran tonelaje no suelen circular por las calles centrales de una ciudad. Circulan por autovías, alrededor de las ciudades. Pero nunca llegan a entrar en las ciudades. No es lo mismo atropellar a gente con un camión que con un SEAT 600. ¡Urge aprobar leyes más estrictas!

#5
20-12-2016 / 21:23
Niñato Inmaduro
Puntuación 1

Si todas las ciudades europeas prohibieran la entrada de camiones, nada de esto sucedería. Y, en todo caso, los camiones de gran tonelaje no suelen circular por las calles centrales de una ciudad. Circulan por autovías, alrededor de las ciudades. Pero nunca llegan a entrar en las ciudades. No es lo mismo atropellar a gente con un camión que con un SEAT 600. ¡Urge aprobar leyes más estrictas!