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Rajoy y Trump, la pareja número trece en una irregular relación bilateral de casi 60 años

30/01/2017 - 8:40
  • Rajoy es un tipo discreto, justo lo contrario de lo que supone Trump
  • La relación España-EEUU, con altibajos, empezó en diciembre del 59
Montaje: EcoDiario.es

Nadie pensaba que Donald Trump fuera capaz de ganar la presidencia de EEUU, y ahora que ya lo ha hecho nadie sabe bien a qué atenerse. Y en diplomacia ser imprevisible es un mal negocio, de modo que podría decirse que la principal potencia del mundo ha dejado de ser un socio confiable.

Las primeras medidas externas del polémico mandatario agravan las dudas: retirada del TTC, amenaza de guerra comercial, disminución de presencia en instituciones internacionales y humillación internacional del país más importante de Latinoamérica.

A juzgar por los movimientos de Trump durante la campaña, no parece que Europa vaya a ser uno de sus aliados de referencia. Su proximidad al euroescéptico Nigel Farage, y el hecho de que se haya reunido con Theresa May, heredera del mandato del brexit, así lo auguran. Y si unes la tensión con el mundo latino y la desafección con Europa parece que hay un candidato a grajearse pocas simpatías con el nuevo líder del mundo libre: España.

De hecho, una de las primeras decisiones de la nueva Casa Blanca fue eliminar la traducción de su web a nuestro idioma. Aunque también es cierto que podría decirse que el desamor que se presume es mutuo. Por sorprendente que parezca, el nuestro es el país con una opinión pública más en contra de Trump, a pesar de lo lejano que resulta, según una encuesta de Ipsos.

Ahora bien, una cosa son las decisiones políticas y la opinión de la gente, pero ¿cómo será la relación de Trump y Rajoy? Evidentemente es pronto para decirlo, pero todo lo anterior no hace pensar que vaya a ser buena. Es más, el carácter de ambos mandatarios es como agua y aceite: Rajoy es un tipo discreto, casi gris, al que no le gustan las estridencias ni llamar la atención... justo lo contrario que el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Del deshielo al espaldarazo

A falta de que se vean cara a cara en un futuro por determinar, la pareja Trump-Rajoy será la número trece en una relación bilateral que ha tenido sus altibajos e irregularidades, y que empezó en diciembre de 1959, seis años después de que el régimen franquista cediera las bases de Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza al ejército de EEUU.

El entonces presidente Eisenhower visitaba España de forma fugaz para romper un bloqueo internacional que había castigado al régimen por haber derrocado al

legítimo gobierno republicano: la Segunda Guerra Mundial había acabado, el enemigo era el comunismo soviético y se necesitaba extender el dominio estadounidense por un continente a medio reconstruir.

Tras aquel simbólico contacto llegaron después reuniones con Nixon en octubre de 1970 y con Ford en mayo de 1975, ya con el franquismo agonizando y con la Guerra Fría en pleno apogeo.

Si Franco conoció la visita de tres presidentes, otros tantos vio pasar Suárez, nuestro primer presidente democrático, aunque sólo conociera a uno. Con Ford apenas coincidió en el cargo medio año, y con Reagan no llegó casi ni a un mes. Pero entre ambos estuvo Carter, y durante los cuatro años en los que ambos fueron mandatarios la relación se tornó fluida.

Así, el presidente del Gobierno fue el primero en pisar la Casa Blanca, y lo hizo en dos ocasiones (en abril de 1977, aún sin ser electo, y en enero de 1980, ya habiendo pasado por las urnas). Medio año después el líder estadounidense devolvería la visita. España inauguraba la democracia y a través de estas reuniones se le buscaba el hueco en la escena internacional del que había carecido durante décadas de dictadura.

González: miedo al socialismo y el problema latinoamericano

Felipe González y José María Aznar fueron los presidentes que mayor y más intensa relación tuvieron con EEUU, aunque en sentidos muy diferentes. El primero conoció a tres ?los republicanos Reagan y Bush padre, y el demócrata Clinton-, y con todos ellos tuvo diversos encuentros.

La relación a priori más delicada parecía con Reagan, ya que el miedo de un joven líder socialista en una Europa aún en tensión preocupaba en la Casa Blanca. Además, González fue el presidente que más estrechó relaciones con Latinoamérica, y plantó cara en diversas ocasiones a EEUU por sus políticas en la región.

Sin embargo, los más de siete años que ambos compartieron en sus respectivos cargos acabaron por obligarles a entenderse. Así, González fue a la Casa Blanca en junio de 1983, y Reagan pasó por España en mayo de 1985. Y todos aquellos encuentros cristalizaron en la entrada de forma oficial de nuestro país en instituciones como la OTAN y la CEE, germen de la UE actual.

Más intensa fue la relación con Bush padre, con quien coincidió durante cuatro años -González ya estaba cuando llegó a la Casa Blanca y siguió cuando se fue-. En ese tiempo hubo dos visitas a EEUU, una en octubre de 1989 y otra en abril de 1992, y en medio un paso por España en octubre de 1991.

Paradójicamente, menos fluida parecía la relación con su sucesor, Bill Clinton, a pesar de presuponerse mayor cercanía ideológica: en tres años hubo dos encuentros, uno en la Casa Blanca en diciembre de 1994 y otro en Madrid con motivo de una cumbre internacional un año después.

Aznar, el mejor aliado imaginado por EEUU

La llegada de Aznar a La Moncloa supuso un punto de inflexión total. Primero con Clinton, con quien tuvo una relación correcta a lo largo de los casi cinco años en los que coincidieron: hubo una visita a la Casa Blanca en abril de 1997 a la que sucedió la estancia vacacional ?en Baleares, concretamente- del mandatario estadounidense en julio de ese año. La última cita bilateral se dio de nuevo en Washington en abril de 1999, y a partir de ahí cambió todo.

La llegada de George Bush hijo a la Casa Blanca redibujó la relación de ambos países hasta el punto de que en los apenas tres años que compartieron ambos líderes hubo una visita a España (en junio de 2001) y, tras eso, seis encuentros en EEUU: en noviembre de 2001, en mayo y diciembre de 2002 -la primera de esas citas en Camp David-, en febrero y mayo de 2003 -la primera de esas citas en el rancho de Texas del presidente- y en enero de 2004.

La relación de ambos es recordada por el apoyo de Aznar a la intervención de EEUU en Irak, con aquella fotografía en las Azores. Pero hubo mucho más: EEUU se comprometió a ayudar a perseguir a ETA en España, además de abrir la puerta a las inversiones en ambos países. Había, además, una muy buena conexión personal entre ambos líderes, que se significaba en el trato familiar entre ambos, las bromas deportivas o las imágenes con los pies encima de la mesa en sus distendidas charlas.

La pérdida de peso internacional

Los meses previos a la llegada de Zapatero al poder se vieron marcados por un aumento de la hostilidad española hacia EEUU. Las multitudinarias protestas por la invasión de Irak llevaron al entonces candidato socialista a permanecer sentado en el desfile de las fuerzas armadas del Día de la Hispanidad al paso de la bandera americana, un polémico gesto de protesta que congeló las relaciones bilaterales cuando, tras los atentados yihadistas de 2004, llegó a La Moncloa.

El presidente español centró su acción diplomática en dos frentes alejados de EEUU, Latinoamérica y el proyecto de alianza de civilizaciones que arrancó con Turquía. Al final, Zapatero y Bush coincidieron durante casi cinco años, pero sólo hubo una visita, y no fue bilateral sino con motivo de una cumbre internacional: así, el presidente socialista pisó por primera vez la Casa Blanca en noviembre de 2008 .

Con Obama la relación mejoró -era difícil lo contrario-, pero la irrupción de la crisis y la tensión de la política nacional hizo que Zapatero dirigiera sus esfuerzos hacia los frentes internos más que a la diplomacia internacional. Así las cosas, en

los casi tres años en los que ambos estuvieron al frente de sus gobiernos hubo sólo una visita a EEUU en octubre de 2009.

Mariano Rajoy heredó los problemas internos productos de la crisis, además del agriamiento de la política interna. Además, el suyo no ha sido un gobierno con peso internacional, ni en Europa ni fuera. Así las cosas, en los más de cinco años que ha compartido con Obama sólo ha habido dos encuentros, una vista a la Casa Blanca en enero de 2014 y una visita a España el pasado mes de julio, en el que Rajoy fue uno más en las reuniones exprés que se vivieron en aquella jornada en la que el ya expresidente de EEUU también se vio con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

El futuro inmediato

Tanto Rajoy como Trump acaban de estrenar sus mandatos con panoramas distintos, pero marcados por ciertas limitaciones. Rajoy ha perdido la mayoría, y Trump ha empezado un proceso de aislamiento externo que tiene visos de acelerarse.

Así las cosas, parece complicado que se tiendan y fortalezcan puentes entre ambas orillas... al menos de momento, porque en la escena internacional los esquemas de alianzas y bloqueos pueden cambiar con apenas unas declaraciones. Y de eso Trump sabe un rato.


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Comentarios 2

#1
30-01-2017 / 11:56
LOPP
Puntuación 0

¿Cómo?...

Pues sometiéndose Rajoy a todo lo que diga y haciéndole la pelota a la más mínima ocasión que tenga... Como todos los presidentes españoles con los presidentes norteamericanos (incluido Franco con Eisenhower)... El único que sacó un poco los pies del tiesto fué Zapatero...

#2
30-01-2017 / 14:38
tonto a las 12 detectado
Puntuación -1

Al 1, hay que ser muy bobo para afirmar que "sacó un poco los pies del tiesto" es bueno para los españoles.

Vamos, de izquierdas fijo.