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Por qué el PSOE necesita otro Zapatero

8/02/2017 - 8:06
  • Sectores del PSOE buscan un cuarto candidato como el Zapatero del 2000
Viñeta: Zapatero / EcoDiario.es

La carrera ha empezado en el PSOE. Con el pistoletazo de salida vino la primera sorpresa, en forma de candidato inesperado. Patxi López abrió fuego y, tras él, Pedro Sánchez resolvió la incógnita sobre sí mismo siendo fiel a sus palabras y presentando su candidatura. Hasta aquí lo que se sabe sobre las cada vez más cercanas primarias en las que el socialismo buscará reunificarse y levantarse. Pero eso no quiere decir que ese escenario de dos jugadores esté claro.

En primer lugar, porque no se sabe qué pasará con Patxi López. Su candidatura cobra sentido como punto medio entre Sánchez y Díaz, planteada como una forma de llevarse el voto crítico contra un establishment del que él mismo es parte. Pero en realidad, y sin saber quién está detrás de su candidatura -si es que hay alguien detrás además de él mismo-, tiene más contras que pros a día de hoy. Especialmente desde que Sánchez diera el paso, aunque la vigencia de su predicamento sea un misterio: se sabe que el aparato está contra él, y se le supone cierto apoyo de las bases. Ahora bien, ¿cuánto le queda todavía, una vez pasado todo lo que ha pasado?

Se podría decir que ambas candidaturas se solapan en cierto modo. Es cierto que el establishment socialista podría tolerar a López, aunque no a Sánchez. Pero también es verdad que López no cuenta con un equipo fuerte, ni con galones, y que más allá de 'quitarle' algunos leales a Sánchez, puede tener poco músculo sin ningún pope socialista que le avale. En realidad, puede ser difícil que ambas candidaturas logren los avales requeridos para concurrir al proceso porque podrían pescar en un mismo caladero, y en esa lucha López podría caerse.

Si esto es lo que se sabe, que es poco, qué decir sobre lo que no se sabe. Se supone que Susana Díaz dará el paso, porque el PSOE lleva años esperando a Godot, y en ello sigue. Se supone también que el aparato, y especialmente la todopoderosa federación andaluza, está con ella. Sin embargo, la operación de desalojo de Sánchez supuso un enorme desgaste para ella, y se desconoce cuánto daño puede hacerle -amén de su enfrentamiento con el PSC, que es otra historia-.

Además, ella quería unas primarias controladas: si no era posible una elección por aclamación, al menos un proceso de dos candidatos para arrasar al rival sin despeinarse. Que haya tres o más candidatos supone la incomodidad de debatir, confrontar pasados y futuros, y ahí Díaz tiene demasiado que exponer y mucho que perder. Especialmente para alguien que ha llegado donde ha llegado sin tener que batirse excesivamente en las urnas, y sobre todo sabiendo que ahora sería a ella a quien perjudicaría dividir el voto, como perjudicó a Madina que Tapias consiguiera los avales (curiosamente gracias al apoyo de un importante sector andaluz teóricamente leal a Díaz).

A partir de ahí, todo son conjeturas. Hay decálogos de posibles nombres. Ha sonado Borrell y se ha insinuado Jáuregui, ambos nombres de la vieja escuela socialista que contarían con la bendición del aparato si fuera necesario, pero quizá no con el entusiasmo de una militancia necesitada de cambios. Con Madina autodescartado, también sonó la posibilidad de reeditar aquella destructiva bicefalia del postfelipismo, pero esta vez de forma controlada: que Javier Fernández, líder de la gestora y solvente funcionario del socialismo, se quedara comandando el partido y buscar un candidato diferente para la contienda electoral que esté por llegar.

El cuarto nombre

Suena, incluso, la posibilidad de un hipotético cuarto nombre. Un Zapatero. Alguien joven, con buena presencia y buen discurso, capaz de ilusionar pero sin estar manchado por el pasado. Y eso, quizá, es justo lo que necesitaría un partido como el PSOE, y en lo que trabajan en la sombra algunas personas del entorno (de dentro y de fuera) del partido ahora mismo.

El primer motivo es quizá el más evidente: porque Zapatero se hizo con el control del PSOE en unas circunstancias similares a las actuales. El partido venía herido del pasado, descabezado tras el adiós de González y la llegada de Aznar, con una desastrosa bicefalia que acabó con un candidato aupado por el entorno de González que se estrelló en las urnas.

Entonces sucedió algo que podría suceder ahora también: el PSOE se lanzó a unas primarias a vida o muerte a las que concurrieron cuatro candidatos con cuatro modelos bien distintos, entre los que José Bono parecía el candidato ganador. Sin embargo, lo que nació tomando un café entre amigos y contactos bajo invitación de Trinidad Jiménez, acabó cristalizando en algo distinto: un tipo desconocido y joven, con años de presencia invisible en el Congreso, que se hizo con la victoria por la mínima gracias a las disensiones internas del aparato socialista en torno a Bono.

El resto es historia: la mala gestión de Aznar del impacto público de los problemas sobrevenidos -Prestige, Yak-42, guerra de Irak, 11-M- acabaron por aupar a Zapatero a La Moncloa. La bonanza económica, su moderna dialéctica de campaña, la división de la oposición en su inesperado batacazo y el empuje de sus medidas sociales hicieron el resto.

La pregunta es entonces sencilla: ¿hay alguien en el PSOE que cumpla esas premisas? A saber, joven, con buen discurso y buena presencia, que sea moderado para agradar a las élites del partido y que sea atrevido para encajar con el votante joven, que tenga acceso a un escaño para tener visibilidad y que no esté manchado por las guerras fratricidas de la formación.

La respuesta, y el desenlace de todo este proceso, es menos sencilla. Pero al PSOE le puede ir la vida en ello, siempre y cuando Podemos no le haga el favor de acabar implosionando del todo y alargue de forma artificial la vida de un partido al que ahora mismo parece extinguírsele el pulso vital.

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Comentarios 3

#1
08-02-2017 / 09:29
Puntuación 11

No lo entiendo, para rematar el PSOE.

Zapatero, como causa-raiz del problema, ha traido al PSOE donde esta. Los que han venido despues han sido meros titeres de un partido que ha perdido su rumbo. Lastima!

#2
08-02-2017 / 09:52
asamin
Puntuación 7

Debería de desaparecer ese partido, que engaña hasta en sus siglas, si su solución es poner a otro zparo, España y los Españoles lo tenemos muy oscuro.

#3
08-02-2017 / 12:40
calimero
Puntuación 4

como bien dice el 2, el P$OE no sé pero lo que necesitamos los españoles es que desaparezca como el PASOK en justo castigo por sus continuas traiciones y ventas a los que dice representar en sus siglas.