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El macarrismo 'machirulo' se cuela en el Congreso

16/02/2017 - 6:00
  • El primer pleno del mes de febrero se resume en el tedio más absoluto
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El líder de Podemos, Pablo Iglesias, enfrentándose a los diputados del PP. Imagen: EFE

El primer pleno del mes de febrero se resume en el tedio más absoluto. Hasta ayer, no se atisba ningún Cánovas del Castillo en los escaños. Tampoco las circunstancias del debate se prestaban. Más, al contrario, n¡ Garoña, ni Rato, ni la prórroga del Plan Prepara o el morbo del relato de la conversación telefónica entre el presidente de Estados Unidos y el presidente español rompieron la atonía.

Pero Mariano Rajoy, célebre por su magistratura en los tiempos, y muy resuelto para colocar sus máximas de partida de dominó en un bar de un pueblo de España, dijo aquello de "en política, no hay absurdo imposible".

Se lo decía a Rufián (ERC), a quien destrozó su rulo argumental secesionista de todas las semanas, pero, en el fondo, no dejaba de ser una premonición de lo que estaba a punto de ocurrir. Antonio Gómez-Reino, parlamentario del Podem-En Marea, se estrenaba en el ruedo: "¿Va el Gobierno a través de la Sepi a apoyar el nombramiento de Arsenio Fernández de Mesa y Díaz del Río como consejero independiente de Red Eléctrica de España ?

La defensa, prescindible. Cristóbal Montoro razonó que, "al ser el nombramiento de un consejero independiente, no corresponde al Gobierno, en este caso de Rajoy, ni a la Sepi, sino a la propia compañía".

La temperatura del Salón de Plenos aumentó tres grados centígrados. ¿Independiente?, se debió cuestionar en voz baja el diputado gallego. En alta, se desbocó tildando de "difusa y confusa" la gestión de Fernández de Mesa en el hundimiento del 'Prestige', preguntó por sus competencias, atribuyó las cualidades del nombramiento a "ser amigo del jefe -se entiende que del jefe del Ejecutivo-. Además, calificó de "obscena" la nueva "puerta giratoria", y para la traca final se reservó el sutil detalle de revelar que a Fernández de Mesa, en Galicia, se le conoce por el apodo del 'cadenero' por su relación con un grupo de extrema derecha. "¿Corrupción legal? Corrupción. ¡Corrupción nunca mais!", remató el diputado de En Marea mientras adornaba la ponencia con una foto del Rey Juan Carlos.

Fue entonces cuando el ministro de Hacienda preguntó con retórica si "¿ser director de la Guardia Civil es equivalente a corrupción? Lo acaba de decir así. ¿O es que yo no estaba aquí y no lo he escuchado?, concluyó. Y ahí llegó la trifulca. "Para macarras, vosotros", se le pudo escuchar a Irene Montero, mientras Pablo Iglesias copiaba su estilo y se tocaba la cara para acusar de caradura a Montoro y al PP.

Desde arriba, un diputado de Málaga, Ángel González, les contestaba: "La cara dura la tienes tú". Así que, guerra de caraduras, retos propios de macarras."Ven acá", o "baja aquí, baja aquí", de Iglesias. La situación se descontroló. El salón de Plenos parecía el estudio de un 'Sálvame' cualquiera hasta que Ana Pastor medió pidiendo respeto a sus señorías.

Por si no fuera agotador el nivel de elocuencia, a las puertas del Palacio, Montero llamaba al diputado del PP "machirulo" (machista-chulo). Un ejemplo de la economía del lenguaje que da fe del estado de salud de la política española.

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Comentarios 1

#1
16-02-2017 / 11:59
El reportero
Puntuación -2

Uno dice que de extrema de derecha y es que acaso el no es de extrema izquierda, siempre criticando a los demas los puercos de Podemos pero nunca se miran en el espejo que refleja que van de chulos macarras.

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