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Rajoy aguantará hasta los Presupuestos para activar el botón electoral

12:00 - 18/03/2017
Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.

Parece que las aguas han vuelto a la calma, después de un jueves intenso en el que Mariano Rajoy se llevó el mayor revés de su corta legislatura, con la derogación de la reforma de la estiba. El mayor dolor vino de la mano de Ciudadanos.

Al PSOE ya se le presuponía su decisión, inmerso en un proceso de primarias. Del resto se esperaba poco, más con un hemiciclo volcado en defender los interés laborales de un sector todavía monopolizado.

Tras la votación, las caras del Grupo Popular y de la bancada azul eran un poema. Ciudadanos había cambiado el sentido de su voto, pese a que, y siempre según fuentes del Gobierno, se habían comprometido la noche de antes a apoyar el decreto. La vuelta de tuerca de la formación naranja dejaba al Gobierno con el paso mutilado. Horas más tarde, el entorno de Ciudadanos trataba de templar gaitas. Una votación frustrada no era motivo suficiente como para activar el botón nuclear del que dispondrá Rajoy a partir de mayo para convocar nuevas elecciones generales si lo viera necesario.

Con cálculo electoral o no, la primera consecuencia de la votación de la estiba ha sido la pérdida de confianza del Gobierno hacia su "socio de referencia", como ayer calificó Méndez de Vigo a Ciudadanos al concluir el Consejo de Ministros, que sirvió para alicatar, si es que todavía es posible, el mensaje oficial y público de la vigencia del acuerdo firmado con Albert Rivera. Porque extramuros, es otro cantar. El cabreo de los populares es monumental.

El Gobierno, dijo ayer el portavoz con cierto poso de fatalidad, "va a seguir gobernando". "Pondrá los intereses generales para evitar el adelanto electoral. Y "no vamos a adelantar las elecciones", llegó a decir hasta en dos ocasiones, tratando de convencer a la concurrencia, con escasos resultados dicho sea de paso, de que el Ejecutivo de Rajoy hace "un esfuerzo" para mantener en pie la legislatura. "Somos conscientes -añadió- del número de escaños que tenemos y de la necesidad de buscar acuerdos", afirmó poco entusiasta.

Con guión, como un personaje del cineasta Woody Allen sentado sobre un diván, y para reforzar el pensamiento positivo que conviene en la tarea de los portavoces, el ministro empezó a glosar algunas de las acciones gubernamentales a desarrollar en un corto periodo de tiempo. Reforzarán las conversaciones con los grupos políticos con el fin de dar carpetazo al decreto de la estiba y sacarlo adelante la próxima semana. Trabajarán con la mente clavada en la senda de crecimiento económico y del empleo. Intentarán cumplir con Europa y persuadirán a los partidos políticos de que cumplir con nuestros vecinos es aprobar, entre otras cosas, una sentencia como la de la estiba.

Con otro gesto, desde el figurado sofá negro de cuero, pongamos esta vez de Sigmund Freud, Íñigo Méndez Vigo ponderó la sorpresa que causa que el cumplimiento de una sentencia se lleve el rechazo de las cortes. Así pues, mensajes en positivo para un entendimiento que se deshilacha en meses cruciales de la legislatura, y recados en negativo, cuando las fuerzas políticas no cumplen el encargo que los ciudadanos depositaron en las urnas del 26-J: "Acordar", señala el ministro.

Demasiados argumentos para vestir al santo. El Ejecutivo se afanó desde el minuto uno en reiterar que su intención es trabajar y posibilitar una legislatura larga. Credibilidad, seriedad. Rajoy no quiere elecciones. Lo ha dicho aquí, en Bruselas, y allí donde se le ha preguntado, mientras desde algunos ministerios se cuestionan qué sacaría España en positivo si volviera a las urnas. Una reflexión cuya respuesta puede estar en las sedes de empresas demoscópicas, aunque hoy no presuman de su mejor hoja reputacional.

Sensación de normalidad

Los Presupuestos Generales están en un lugar esencial de la agenda gubernamental. Marcados en rojo. Prioridad absoluta. Que no haya dudas. Todo pivota alrededor de las cuentas públicas. "Se presentarán en las fechas pensadas. Son buenos para las CCAA. Somos serios, y no nos replanteamos su presentación", incide el portavoz. "El Gobierno, explican desde las filas populares, va a presentar los Presupuestos. Hay que dar sensación de normalidad al exterior. Pero no podemos ocultarlo, hay serias dudas de que salgan adelante. Por muchas razones. Porque el PSOE está metido en primarias y nadie quiere hacer un movimiento que le coloque con la derecha. En segundo lugar, porque no sabemos si C's está jugando a elecciones y además pensamos que el palo de la estiba se puede repetir más días, incluso también con los Presupuestos. Y en tercer lugar, y no menos importante, porque aunque Pedro Quevedo, de Nueva Canaria, dice estar dispuesto a negociar con Rajoy, tampoco es de fiar. Vamos -remata esta fuente-, que si los PGE no salen, cabe la posibilidad de que vayamos a las urnas en noviembre, por ejemplo". Un críptico Rajoy lo dejo caer ayer: el 'no' al decreto de la estiba "rompe las reglas del juego".

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