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Israel comienza en Gaza un desigual cara a cara con Hamás

EFE
4/01/2009 - 2:12

Sderot (frontera con Gaza, sur de Israel), 4 ene (EFE).- El Ejército de Israel invadió esta noche Gaza tras lanzar a lo largo de la jornada 150 bombardeos aéreos y de artillería para preparar la entrada de las tropas en la franja palestina.

Hacia las 21:30 hora local (19:30 GMT), columnas de tanques y soldados hebreos penetraron por el norte y el este de Gaza, en lo que supone la segunda fase de la operación Plomo Fundido, cuyo objetivo es "asestar un duro golpe a Hamás", según el Ejército israelí.

Desde entonces, el sonido de los bombardeos y los disparos de ametralladora de los tanques podían oirse desde un mirador situado en territorio israelí, a escasos tres kilómetros de la franja.

El cielo nocturno de Gaza se iluminaba en ocasiones por alguna brutal explosión o por la estela de los proyectiles lanzados por la Fuerza Aérea, que ocasionaron varios incendios.

Cientos de tanques y vehículos blindados, así como al menos 10.000 soldados, participan en la invasión de una Gaza a oscuras, donde millón y medio de personas se hacinan en un territorio de cuarenta kilómetros de largo por diez de ancho y del que no pueden huir.

"No será fácil ni breve, pero estamos determinados", ha dicho el ministro de Defensa, Ehud Barak, poco después de que los blindados israelíes comenzasen a rodar por territorio palestino.

Al mando de la operación está el General Yoav Galant, quien lidera una poderosa combinación de infantería, ingenieros y artillería apoyada por la Fuerza Aérea, la Marina y distintas agencias de Inteligencia y Seguridad.

"Los efectivos que participan en la operación están muy entrenados y se han preparado para esta misión durante un largo período de tiempo", subrayó el Ejército en un comunicado.

En frente, las milicias palestinas cuentan tan sólo con su conocimiento del terreno, su motivación y sus trampas y minas emboscadas para responder a un Ejército muy superior en número y, sobre todo, en capacidad armamentística y tecnológica.

A media tarde, todo hacía presagiar la inminencia de la incursión terrestre con una sucesión sin tregua de bombardeos desde tierra, mar y aire, en la que una explosión apagaba el sonido de la anterior.

Hasta 70 impactos llegaron a percibirse en los veinte minutos más intensos del ataque y que convirtieron la franja en una colección de columnas de humo gris y blanco.

Era en su mayor parte fuego de artillería para destruir lanzaderas de cohetes y detonar los artefactos explosivos colocados desde hace tiempo por los hombres de Hamás a la espera de la "gran batalla".

Ahora que juegan en casa, los grupos armados palestinos confían en causar a Israel todas las bajas que no han podido en los últimos siete días, en los que sólo podían esconderse de los bombardeos aéreos.

La operación se prevé un golpe certero a la infraestructura humana y material de fabricación y lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero contra el sur de Israel, donde hoy cayeron una veintena hasta que los tanques hebreos entraron en escena.

Israel corre el riesgo de perder un buen número de soldados en este "cara a cara" con los milicianos de Gaza, con el consiguiente coste de imagen frente a una opinión pública que ve el Ejército como un auténtico pilar de su identidad nacional.

No obstante, los analistas políticos y militares coinciden en que las tropas israelíes no han entrado en Gaza para quedarse, entre otros motivos porque tendrían que hacerse cargo de una población empobrecida y a la que somete a un férreo bloqueo.

El Estado judío tampoco aspira a detener por completo los proyectiles palestinos, sino a "intensificar el duro golpe ya propinado a Hamás y tomar el control del área donde se originan la mayoría de ataques con cohetes contra Israel para reducir su número", según el Brigadier-General Avi Benayahu.

Estos proyectiles generan gran inquietud y alarma en la opinión pública israelí, aunque no han matado más de una veintena de personas desde 2001.

En ese mismo período, unos 4.000 palestinos han muerto en operaciones militares de Israel, 485 de ellos desde que comenzó la operación Plomo Fundido el pasado 27 de diciembre, según fuentes médicas en Gaza.


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