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Los jóvenes de 20 a 26 años tendrán que volver a vacunarse de las paperas

EFE
19/07/2009 - 12:50

Valladolid, 19 jul (EFE).- La mayoría de los jóvenes de Castilla y León que ahora tienen entre 20 y 26 años tendrán que volver a vacunarse de las paperas, al haberse descubierto que el producto que se les administró cuando eran niños es ineficaz.

Por este motivo, los centros de salud de la Comunidad Autónoma están localizando, por distintos medios, y citando a estas personas para efectuar una nueva vacunación contra esta enfermedad viral, también llamada parotiditis epidémica, según ha sabido Efe de distintas fuentes sanitarias.

Se trata de una patología aguda y altamente contagiosa, que se caracteriza principalmente por el aumento de volumen de las glándulas salivales, y que generalmente surge en la infancia.

La nueva cita afecta principalmente a los niños que recibieron la vacuna de las paperas cuando tenían once años, edad a la que se ahora administra cuando no han recibido dos dosis previas, fijadas en el calendario de vacunaciones vigente a los 15 meses y seis años, aunque anteriormente se ponía a los 15 meses y 11 años.

La vacuna de las paperas forma parte de la conocida como Triple Vírica, que inmuniza además de sarampión y rubéola.

El problema se presenta con el componente vacunal para las paperas de la vacuna denominada comercialmente como "Triviraten", del Laboratorio Berna, fabricada con cepa Rubini, que se comenzó a utilizar "de forma desigual" en España hacia el año 1993, ha informado a Efe la facultativa María José Álvarez Pasquín, de la Asociación Española de Vacunología.

La "Triviraten" sí protegía con garantías frente al sarampión y la rubéola, pero no tenía eficacia suficiente frente a la parotiditis epidémica, según Álvarez Pasquín, por lo que es "recomendable" revacunar en los casos en los que se dude haberla administrado.

En concreto, la cepa Rubini "tenía una protección aproximada del 40%, mientras que la actual, la Jeryl-Lynn, alcanza entre el 70 y el 80 por ciento", ha añadido esta especialista.

Álvarez Pasquín asegura que, con motivo de la aparición de nuevos brotes de paperas, los centros de salud intentan captar a las personas que pudieron vacunarse con Rubini, a través de llamadas o notas de recuerdo en los historiales. En este cometido "cada Comunidad toma sus medidas y hay centros más activos que otros".

Rosana del Amo, representante de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria de Castilla y León, ha explicado que a la hora de buscar los jóvenes que se han de volver a vacunar se tiene en cuenta fundamentalmente los casos de contacto muy directo con la enfermedad.

La Dirección General de Salud Pública de Castilla y León puso en marcha como "medida excepcional", tal como indica en su página web, durante el curso escolar 2007-2008 una campaña de revacunación de 35.000 niños de entre diez y trece años, ya que pudieron recibir esta cepa en la dosis de los quince meses.

Actualmente, los posibles afectados de Castilla y León entre 20 y 26 años están siendo captados por el sistema sanitario, aunque "no se está llevando a cabo ninguna campaña específica, como la que se está haciendo por ejemplo con la gripe estacional o el Virus del Papiloma Humano", han explicado fuentes de la Consejería de Sanidad.

Por lo que respecta a los posibles efectos de la revacunación, la directora de comunicación de Sanofi Pasteur, una de las empresas que fabrica la Triple Vírica, ha indicado que sólo es posible que produzca "una leve reacción local".

"Si no se sabe con certeza si alguien se vacunó con esa cepa no pasa nada porque vuelva a ser vacunado, pero es un gasto innecesario", ha precisado a Efe Charo Pérez.

Aunque el Servicio Territorial de Sanidad de Valladolid, por ejemplo, ha aconsejado que los médicos aprovechen cualquier consulta para revisar la cartilla de los pacientes e informar de la revacunación, la responsable de prensa de la Consejería de Sanidad ha declinado facilitar a Efe los datos recabados alegando que este asunto "no es noticia".

La alarma en relación a la cepa Rubini saltó en 1998, cuando se produjo un brote de paperas en Almoradí (Valencia) y Manacor (Baleares), que afectó sobre todo a niños entre dos y cinco años, de los que el 93 por ciento estaban vacunados, la mayoría con esa cepa.

Esos resultados pusieron en evidencia su baja efectividad e hicieron que su uso se restringiera en 1999.

Sin embargo, en los años posteriores volvieron a producirse nuevos brotes de paperas, por ejemplo en Castilla y León, donde entre 2006 y 2007 hubo 786 y 604 casos respectivamente, según el último informe del Centro Nacional de Epidemiología.

Ese aumento de la incidencia en 2006 y 2007 se registró en muchas otras Comunidades, lo que llevó a ese mismo centro a hacer un análisis que mostró que el 46 por ciento de los casos tenían entre 15 y 24 años y correspondían a personas no vacunadas, vacunadas con una sola dosis o vacunadas entre 1993 y 1999 con la cepa Rubini.

La parotiditis se notificó al sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria en 1982, pero fue a partir de 1985 cuando la incidencia de la enfermedad descendió, ya que se consolidó el programa de vacunación infantil frente al sarampión, la rubeola y la parotiditis con coberturas cercanas al ochenta por ciento.


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