"Revitalizar" la psiquiatría comunitaria y "actualizar las leyes" evitarían el internamiento de estos enfermos, según un experto
MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
Sólo un 1 por ciento, entre 12 y 15 casos, de la media de 1.300 homicidios que se registran cada año en España son cometidos por personas con esquizofrenia, la mitad de ellos pacientes "graves" que no siguen ningún tratamiento y que toman drogas como "tratamiento inconsciente" a su enfermedad ante la ausencia de fármacos, explicó hoy el psiquiatra José Cabrera, para quien la solución es "reactivar la psiquiatría comunitaria y no en abrir más psiquiátricos".
Para el doctor Cabrera, la "espectacularidad" que los medios de comunicación confieren a los asesinatos cometidos por personas que sufren trastornos mentales hace que se "vincule la violencia con la enfermedad mental" y contribuya así "a fomentar el estigma" que pesa sobre estos pacientes, desde que en el siglo XV se creara en Valencia el primer psiquiátrico, no para proteger a la sociedad de estas personas, sino para protegerlos a ellos de los ataques".
"Las llamadas personas normales --apunta el experto-- son más peligrosas que los pacientes que sufren una enfermedad mental ya que, por poner un ejemplo y según datos de la Policía, de los entre 1.200 y 1.500 homicidios que se comenten en España cada año, sólo entre el 1,2 y el 1,3 por ciento los autores tenían una enfermedad mental".
A su juicio, es "raro" que personas que suelen sufrir enfermedades mentales --como los sin techo, que en nuestro país son unos 60.000 ciudadanos-- cometan algún delito y que, con frecuencia, las personas con problemas psiquiátricos, como la esquizofrenia, que atacan a otras están sin tratamiento, tomando drogas que de forma inconsciente "sustituyen" a los fármacos y carentes de un seguimiento especializado que pueda detectar la crisis y frenarla a tiempo.
Para el doctor Cabrera, la solución pasa por que las autoridades sanitarias "revitalicen" la psiquiatría comunitaria, que surgió en nuestro país en los años 80 y que ahora está "congelada" y se ha convertido "en el lugar donde se van a buscar las recetas". "La salida no está en abrir más psiquiátricos (...) . Si el 88 por ciento de las personas con un trastorno mental no fueran atendidas por sus familias, el Sistema Nacional de Salud tendría un problema", acotó.
TÉRMINOS "ANTICUADOS Y OFENSIVOS".
Asimismo, el experto aboga por que el Gobierno "actualice las leyes en este campo" y de un nuevo impulso a la Ley de Jurisdicción Voluntaria, aún en anteproyecto, con el objetivo de facilitar a estos enfermos el tratamiento ambulatorio que evite su internamiento en un centro y que éstos fueran "sólo excepcionales".
Además, considera que la "falta de especialización" en los medios de comunicación a la hora de hablar de pacientes con enfermedades psiquiátricas hace que, por ejemplo en el crimen de Santomera, donde un paciente con esquizofrenia mató a su madre y paseó con su cabeza bajo el brazo, "se destaquen hechos como que sobre el asesino pesaran ocho órdenes de alejamiento de su madre y no que no existiera ninguna orden para administrarle un tratamiento de forma obligatoria".
En este sentido incide el presidente de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), José María Sánchez Monge, para quien los periodistas deberían desterrar de sus crónicas palabras como loco, psicópata, enfermo mental o trastornado, para referirse a personas a las que se les ha diagnosticado una enfermedad mental. Asimismo, rechaza "por anticuados y ofensivos" términos como manicomio o psiquiátrico.
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