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C.Valenciana.-Un anestesista acepta 6 meses de cárcel por una negligencia en un parto en el que murieron gestante y bebé

2/07/2008 - 17:12

Un anestesista aceptó hoy en el juzgado de lo penal número 8 de Valencia una pena de seis meses de prisión por cometer una negligencia en un parto en el que fallecieron la gestante y su bebé en el hospital valenciano de Sagunto. El facultativo anestesió a la paciente a pesar de su bajo nivel de oxígeno en sangre y luego intentó intubarle durante casi media hora, lo que retrasó el alumbramiento y le ocasionó la muerte a la madre y al niño.

VALENCIA, 2 (EUROPA PRESS)

Inicialmente, el ministerio fiscal reclamaba para el acusado una pena de cuatro años de cárcel por un delito de homicidio imprudente y otro de aborto imprudente, y a que indemnizara a la familia de la fallecida con dos millones de euros por los perjuicios morales causados.

Sin embargo, finalmente la acusación particular retiró los cargos al haber recibido por parte del acusado una indemnización --que la defensa no concretó a los medios de comunicación--, mientras que el fiscal rebajó su petición de pena hasta los seis meses, que aceptó el acusado. El ministerio público no pudo saber si el facultativo tenía antecedentes penales ya que no funcionaba el programa intranet de los juzgados.

El anestesista aceptó la calificación fiscal en la que se explica que en la mañana del día 8 de septiembre de 2000, cuando Josefa, embarazada de unas 38 semanas, ingresó en el Hospital de Sagunto para dar a luz, le intentó anestesiar pese a que su porcentaje de saturación de oxígeno en la sangre era inferior al aceptable.

Entonces, el facultativo, a pesar de la insuficiencia respiratoria de la paciente, la sedó y trató de intubarla, aunque sin conseguirlo. Al no lograrlo, procedió a ventilarla con mascarilla y, a pesar de la ineficacia y el sufrimiento materno fetal, siguió insistiendo en la ventilación. De esta manera, no recurrió, tal y como debía, a las técnicas que, según los protocolos establecidos, deben realizarse ante un fracaso inesperado en la intubación.

El hombre no advirtió, como debía, el riesgo para la vida de la paciente, ni aplicó técnicas a su alcance comúnmente admitidas en la ciencia médica, retrasando la petición de ayuda a otros especialistas y provocando que la paciente tardar más de 30 minutos en ser intubada, cuando otro médico que acudió luego al quirófano lo logró al segundo intento, según el mismo relato.

Al observar el facultativo que la saturación de oxígeno en sangre no mejoraba tras la intubación, solicitó a los ginecólogos la extracción del feto, pero este hecho no evitó que tanto la madre como el bebé murieran por su "deficiente actuación", según consta en el relato del ministerio público.

El feto falleció por parada cardiorespiratoria debido a la asfixia intraparto, y la madre, que en principio acudió al centro para hacerse una revisión, pero que tuvo que someterse a una cesárea de urgencias porque tenía el feto atravesado, murió por insuficiencia respiratoria aguda.

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