El jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor, de Madrid, Francisco Javier Quintero, afirmó hoy que del 5% de los niños y adolescentes que padecen el síndrome de déficit de atención e hiperquinesia (TDH), sólo un 2% están diagnosticados. Esto se debe, según explicó, a que muchos padres se muestran reticentes a la hora de llevar a los hijos a un especialista.
SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 5 (EUROPA PRESS)
El jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor, de Madrid, Francisco Javier Quintero, afirmó hoy que del 5% de los niños y adolescentes que padecen el síndrome de déficit de atención e hiperquinesia (TDH), sólo un 2% están diagnosticados. Esto se debe, según explicó, a que muchos padres se muestran reticentes a la hora de llevar a los hijos a un especialista.
Durante el curso de la Universidad Complutense 'A la búsqueda de la felicidad: de la infancia a la madurez', en San Lorenzo de El Escorial, Quintero explicó que esta enfermedad se debe a la suma de tres síntomas: inatención, hiperactividad e impulsividad. "El problema no es que el niño no pueda atender, sino que la dificultad se presenta cuando tiene que hacer un esfuerzo por atender", matizó.
"Es un trastorno que afecta al desarrollo del sistema neurológico central, cuyos síntomas no desaparecen, sino que evolucionan con el paso de los años", apuntó. No obstante, afirmó que un 30% de los pacientes "se han curado durante el proceso de desarrollo" aunque, por el contrario, sólo en un tercio de ellos siguen persistiendo los síntomas.
Durante la ponencia, el experto hizo especial hincapié en la importancia que tiene el entorno que rodea al paciente, especialmente la familia y el colegio, en donde "siempre existe un mayor fracaso escolar", hay "problemas de conducta" y se necesitan "mayores cuidados sanitarios" derivados de los golpes, que por causa de su hiperactividad, puedan tener a lo largo del día.
"El niño es el epicentro, pero su contexto es igual de importante", remarcó, al tiempo que llamó la atención a los padres que tienen hijos con estos problemas ya que "lo que no se conoce, no se diagnostica. Lo que no se diagnostica, no se trata y lo que no se trata no se cura".
Del mismo modo, el experto en psiquiatría comentó que otro de los problemas a los que se enfrentan los especialistas en estas materias es que "existen resistencias absurdas a la hora de tratar a un niño", como por ejemplo que le "hagan repetir de curso cuando ha estado medio año en tratamiento y tiene la capacidad de poder remontar el año que viene". Esto, explicó, hace que el niño vuelva a desilusionarse y, como consecuencia, se pierda parte del trabajo psiquiátrico realizado con él.

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