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La leche materna puede proteger contra la alergia a los alimentos

8:45 - 21/11/2017
  • Mecanismo biológico para inducir la tolerancia a los alimentos
  • Los hallazgos respaldan las pautas de prevención de alergias
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Dar el pecho. Imagen: Dreamstime

Comer alimentos alergénicos durante el embarazo puede proteger a tu hijo de las alergias a los alimentos, especialmente si le das pecho, según sugiere una nueva investigación del Hospital Infantil de Boston, en EEUU.

El estudio, publicado este lunes en la edición digital de Journal of Experimental Medicine, es una investigación controlada que demuestra protección contra la alergia a los alimentos a partir de la leche materna, al tiempo que apunta a un mecanismo biológico para inducir la tolerancia a los alimentos.

En el estudio, las ratas preñadas que consumieron alimentos que provocan alergias, como huevos y cacahuetes, transfirieron anticuerpos protectores a sus crías a través de la leche materna. Los anticuerpos causaron que las crías de ratones produjeran células inmunitarias T reguladoras específicas de alérgenos, lo que les hizo tolerar los alimentos alergénicos.

Los hallazgos respaldan las recientes pautas de prevención de alergias, que rechazan los consejos previos que instan a las madres a evitar alimentos altamente alergénicos durante la gestación o durante la lactancia. "Si las madres deben comer alimentos alergénicos durante el embarazo o evitarlos ha sido controvertido -explica la directora del estudio, Michiko Oyoshi, de la División de Alergia e Inmunología de Niños en el Hospital de Boston-. Diferentes estudios han encontrado resultados distintos, en parte porque es difícil en las evaluaciones en humanos saber cuándo las madres y los bebés se toparon por primera vez con un alimento específico. Pero en un modelo de ratón, podemos controlar la exposición a los alimentos", añade.

El estudio -que contó también con el coautor Richard Blumberg, del Hospital Brigham y de la Mujer- mostró que la leche materna de las madres que consumían alimentos alergénicos protegía contra la alergia a los alimentos, previniendo la anafilaxia, así como la producción de inmunoglobulina E y la expansión de los mastocitos, ambas características de una respuesta alérgica. La leche materna protegía incluso cuando se alimentaba a crías no relacionadas que no estaban expuestas a alérgenos alimentarios en el útero.

En otros experimentos, las madres que nunca habían consumido alimentos alergénicos recibieron anticuerpos específicos de otras madres, lo cual también protegió a su descendencia amamantada. La leche materna humana, suministrada a ratones con sistemas inmunes humanizados (adaptados para responder a anticuerpos humanos), también era protectora, lo que sugiere que los hallazgos en roedores pueden traducirse en bebés humanos.

Finalmente, Oyoshi y sus colegas hicieron que los ratones nacidos de madres expuestas a alérgenos amamantaran a las madres que nunca habían consumido alimentos alergénicos. "Todavía vimos protección contra la exposición en el útero, pero la protección fue mejor cuando los ratones también estuvieron expuestos a la lactancia- dice Oyoshi, quien también es profesor aasistente de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en EEUU-. Si se combina la exposición en el útero y la lactancia, tiene una inducción óptima de tolerancia a los alimentos".

Un progreso gradual

El estudio también reveló el proceso gradual de tolerancia alimentaria. Los anticuerpos en la leche materna de la madre se transfieren a la descendencia con la ayuda de un receptor llamado FcRn en las células intestinales. Las células dendríticas procesan un complejo compuesto de anticuerpos y alérgenos (llamado IgG-IC) y lo presentan en su superficie (también con la ayuda de FcRn), lo cual inicia la producción de células T reguladoras específicas de alérgeno (Treg). Entonces, las Tregs interactúan con otras células inmunes para suprimir la alergia a los alimentos.

La descendencia siguió siendo tolerante a los alimentos incluso después de que el anticuerpo de la madre desapareciera de la circulación de los bebés, lo que sugiere un efecto duradero. Para descubrir y comprender mejor qué factores de la leche materna protegen, Oyoshi y sus colegas ahora están recogiendo leche de madres que amamantan activamente para compararla con la leche de las madres cuyos bebés tienen un riesgo alto frente a bajo de alergia alimentaria (en función de si un hermano mayor es alérgico o si el bebé tiene factores de riesgo temprano, como eccema).

"Nos preguntamos: ¿Por qué este mecanismo de protección no funciona en la población alérgica? ¿Es solo la falta de anticuerpos? -señala Oyoshi-. Tal vez la madre no puede producir los anticuerpos o tal vez algo está bloqueando la vía de protección. Realmente, no sabemos cómo se induce la tolerancia en circunstancias normales y qué causa la descomposición de la tolerancia normal".

Si el bebé tiene un bajo riesgo de alergia alimentaria, los investigadores compararán las muestras de leche materna antes y después de que las madres coman huevo o maní. A la espera de los resultados de estos estudios, Oyoshi ve la posibilidad de tratar a los bebés en riesgo de alergia a los alimentos con anticuerpos purificados a esos alimentos. Mientras tanto, apunta esta experta, los hallazgos de su equipo indican que "debería comerse todos los alimentos para crear anticuerpos contra todo".

"Nuestro estudio no sugiere que la ingesta de maní de las madres garantizará un bebé saludable -agrega-. Dadas las complicadas interacciones entre los factores genéticos y ambientales, no habrá una sola dieta o un conjunto de conductas que hagan que los niños sean alérgicos o saludables".

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