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Las enfermedades más temidas por la Organización Mundial de la Salud

18/03/2018 - 11:20
  • Ninguna tiene vacuna o tratamiento efectivo al 100%
  • La OMS revisa cada año las principales amenazas víricas y bacterianas
Imagen: iStock

La Organización Mundial de la Salud revisa anualmente las enfermedades con mayor potencial destructivo a nivel global, fijando en un plan de acción estrategias para responder a situaciones de epidemia y con recomendaciones a los científicos para que centren su labor investigadora en estos males.

En la última revisión, la entidad sanitaria internacional ha seleccionado las siguientes ocho dolencias debido a su relevancia ante la dimensión de los problemas de salud mundial que podrían causar y la falta de medidas y tratamientos para abordar su cura:

Ébola

La enfermedad por el virus del Ébola es un enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano, pudiendo alcanzar tasas de letalidad del 50%. El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola, que da nombre al virus.

Los animales salvajes, como monos, chimpancés o murciélagos son portadores de este virus y lo transmiten al ser humano. Después, el contagio entre personas se produce por contacto directo, secreciones, sangre y otros fluidos corporales.

El brote de 2014-2016 en África Occidental fue el más extenso y complejo desde que se tuvo conocimiento del virus. Hubo más casos y más muertes en este brote que en todos los demás juntos, debido, además, a que se extendió a diferentes países: empezó en Guinea y después se propagó a través de las fronteras terrestres a Sierra Leona y Liberia.

El tratamiento de apoyo precoz con rehidratación y el tratamiento sintomático mejoran la supervivencia, según la OMS. Sin embargo, no existe ningún tratamiento que neutralice el virus de forma demostrada, pero están en fase de desarrollo diversas formas de hemoterapia, inmunoterapia y farmacoterapia.

Zika

Enfermedad causada por un virus transmitido principalmente por mosquitos del género Aedes. Los síntomas son fiebre no muy elevada, conjuntivitis, dolores musculares y articulares, malestar o cefaleas, que suelen durar entre 2 y 7 días. El contagio entre personas puede producirse a través de las relaciones sexuales, y aún está en estudio la influencia de las transfusiones de sangre en la infección, según la OMS.

Hay un consenso científico sobre la relación causal entre el virus de Zika y la microcefalia congénita que han presentado niños expuestos durante la gestación.

Fue identificado en los años 40 en Uganda por primera vez, y el último gran brote tuvo lugar en 2015 en Brasil, afectando a otros países de América Latina.

Virus de Marburgo

Se trata de una enfermedad vírica emergente y muy virulenta, de tendencia epidémica y alta letalidad, puede alcanzar el 90%. No obstante, se han registrado pocos brotes hasta el momento. El contagio se produce por contacto directo con la sangre o con otros líquidos corporales o tejidos de personas infectadas o de animales salvajes (por ejemplo, monos y murciélagos fruteros). El último brote se produjo en el otoño de 2017 en Uganda, y todavía hay decenas de casos en vigilancia y observación.

En la actualidad se están estudiando tratamientos y vacunas experimentales para realizar ensayos clínicos.

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

Contagiada por garrapatas y ganado a los humanos, se trata de una enfermedad endémica enÁfrica, los Balcanes, Oriente Medio y Asia en los países situados por debajo de los 50 grados de latitud norte. Provoca brotes violentos de fiebre acompañados de hemorragias en mucosas, que suelen presentarse en la boca y la garganta. La tasa de mortalidad asciende al 30% de los infectados por este virus que se transmite al ser humano a través de garrapatas y ganado (sobre todo, vacas, cabras y ovejas). Puede darse una transmisión entre personas en casos de contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de los infectados. No existe ninguna vacuna disponible para las personas ni para los animales.

Fiebre de Lassa

La fiebre de Lassa es una enfermedad vírica hemorrágica aguda endémica en Benin (diagnosticada por primera vez en noviembre de 2014), Ghana, Guinea, Liberia, Malí, Sierra Leona y Nigeria, pero también en otros países de África Occidental. La tasa de letalidad global es del 1%, pero puede llegar al 15% en pacientes hospitalizados. Aproximadamente el 80% de las personas infectadas son asintomáticas. Una de cada cinco infecciones produce una enfermedad grave, con afectación de varios órganos, como el hígado, el bazo y los riñones.

El virus de Lassa se transmite al ser humano por contacto con alimentos o utensilios domésticos contaminados con orina o heces de roedores. Entre personas, se transmite por contacto con secreciones, sangre o fluidos de una persona infectada por el virus.

El tratamiento de los síntomas mejora la supervivencia.

Fiebre del Valle del Rift

Provocado por un virus que afecta principalmente a los animales, éstos lo pueden transmitir a los humanos al estar en contacto con sangre u órganos de ejemplares infectados. También la picadura de un mosquito infectado puede contagiar el virus. Sin embargo, no se ha registrado aún ningún caso de contagio entre personas. Fue identificado en 1931 por primera vez en el Valle del Rift, en Kenia, y desde entonces se han registrado brotes en países del África subsahariana. En el año 2000, un brote llegó hasta Arabia Saudí y Yemen, siendo los primeros casos que han rebasado el continente africano.

Síndrome respiratorio de Oriente Medio

Enfermedad provocada por un coronavirus detectado por primera vez en Arabia Saudí en 2012, cuyos síntomas son tos, fiebre y dificultades respiratorias que pueden derivar en neumonía. La tasa de mortalidad asciende hasta el 35% de los pacientes contagiados, aunque también hay casos que no presentan síntomas.

La mayoría de los casos humanos se han atribuido a la transmisión de persona a persona en entornos sanitarios, pero los datos actuales indican que los dromedarios componen una importante fuente animal de infección humana. Sin embargo, se desconocen la función específica de los dromedarios en la transmisión del virus y las vías exactas de transmisión. El contagio no es sencillo entre personas salvo si se da un contacto muy estrecho, y suele circunscribirse a ambientes sanitarios. Los brotes más importantes han tenido lugar en Arabia Saudí, Corea y Emiratos Árabes. No existen vacunas para neutralizar este coronavirus.

Síndrome respiratorio Agudo Severo (SRAS)

La OMS lo considera un peligro tras provocar un brote por primera vez en 2002 en China (Guandong, específicamente), que se extendió por Asia y llegó hasta Canadá. La letalidad alcanza un 11% pero se multiplica si se trata de personas mayores. Está provocado por un coronavirus desconocido, y afectó principalmente a los trabajadores sanitarios, que no lograban recuperarse con los tratamientos más efectivos de enfermedades pulmonares.

La transmisión entre personas se produce al igual que un catarro común, por la exposición a las micropartículas de secreciones en el aire surgidas de la tos o el estornudo de un afectado por el virus. Aún se estudia si determinados animales como el perro mapache, que se vende vivo en los mercados de Guandong, y en los que se ha localizado un coronavirus similar al que provoca el SRAS, podrían tener relación con la transmisión.


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