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Los cuidados intensivos neonatales, fundamentales para evitar secuelas en bebés prematuros

4/07/2018 - 12:32
  • El 73% de los bebés microprematuros responde bien a los cuidados neonatales
  • Los problemas respiratorios y digestivos son los más habituales en prematuros
  • El 40% de los niños desarrollan problemas cognitivos en los 5 primeros años
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Los microprematuros son los que nacen antes de la semana 27 de gestación. Foto: Dreamstime

Casi el 10% de los niños nacidos en los países desarrollados nace sin llegar a término, es decir antes de la semana 37 de gestación. La principal preocupación a la que se enfrentan los padres es la incertidumbre ante los cuidados médicos a los que los bebés estarán sometidos algunos meses. Según la Asociación Española de Pediatría, 30.000 niños nacen al año de manera prematura en España.

Existen diferentes grados de prematuros; en función de la semana en la que nazcan. Los que lo hacen antes de la semana 28 de gestación son microprematuros y sus problemáticas son muy diferentes. Lo que une a todo bebé que nace sin llegar a término es que aún no está totalmente preparado para la vida extrauterina y suelen tener complicaciones respiratorias y digestivas y pueden desarrollar otras oculares y auditivas que necesitan tratamiento para evitar secuelas permanentes.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de tratar con un bebé prematuro es el peso. Según la Asociación Española de Neonatología, a mayor peso menores riesgos. Es decir, nacer de 28 semanas con un peso de 500 gramos entraña más riesgos que hacerlo de 25 con 900 gramos y a partir del 1,5 kg ese bebé tendrá buenas expectativas, aunque cada bebé es un mundo.

La principal preocupación de los padres de un bebé que se adelanta mucho a su fecha de nacimiento es su supervivencia, aunque los datos son bastante más esperanzadores que hace unas décadas. Si hace una década sólo sobrevivía un 10% de los niños nacidos antes de la semana 24 de gestación ahora lo hace un 35% de estas criaturas. A partir de la semana 26 de gestación el 73% de los niños se salvan y los nacidos a partir de la semana 34 y hasta la 37 que continúan considerándose nacimientos prematuros la tasa de mortalidad es del 5 por mil.

La otra preocupación de los padres, una vez saben que su hijo va a salir adelante, es cómo vivirá. Los niños microprematuros necesitan de cuidados especiales que pueden durar toda su vida si le quedaran secuelas por nacer antes de estar a término.

Cuidados intensivos neonatales

Cuando un niño llega al mundo adelantándose a la fecha en la que se completará su desarrollo, lo habitual es que se le traslade a unidades de cuidados intensivos neonatos, donde los profesionales médicos recrean un clima lo más parecido técnicamente a las condiciones uterinas para que el bebé continúe su desarrollo. En este punto todos coinciden en que el contacto piel con piel con sus padres es fundamental: 'el método canguro' consiste en que los padres cojan y acaricien a sus hijos que los pongan sobre su piel directamente para aportarles calor y sobretodo seguridad.

El 'método canguro' beneficia al desarrollo del bebé. Foto: Dreamstime

En los casos de bebés prematuros -especialmente en los microprematuros- los problemas más habituales son los respiratorios. Los pulmones se desarrollan en el útero materno hasta el nacimiento y continúan evolucionando para madurar una vez se ha producido el alumbramiento. Dado esta peculiaridad de los órganos respiratorios que los bebés prematuros tengan dificultades respiratorias y que puedan tener secuelas no es extraño. En este caso se les suministra surfactante, una sustancia necesaria para formar y madurar a nivel pulmonar. Además se les ayuda con respiradores que evitan que pueda generar apneas que perjudiquen a su cerebro que también está en formación, aunque puede que al llegar a tener el alta y durante el resto de su vida siga necesitando tratamiento.

Otra necesidad constante es la de alimentación. Los prematuros nacen con el sistema digestivo muy limitado y una necesidad constante de alimento que en el útero se suministra a través de la placenta materna. Esta necesidad, unida a un estómago demasiado pequeño hace necesario alimentarlos mediante sondas, con el consecuente riesgo de infecciones. También se producen anemias y otro tipo de problemas si la leche materna que se les suministra no es lo suficientemente rica para la alta demanda que requiere la evolución de un bebé nacido antes de término.

Posibles secuelas

A nivel cerebral, los bebés prematuros –siempre dependiendo de en que semana hayan nacido- pueden tener la mayoría de las conexiones cerebrales inmaduras y esto perjudica al normal funcionamiento orgánico. Además, por esta inmadurez cerebral, los padres pueden notar que los movimientos, gestos de su hijo no son iguales a los de otros recién nacidos. Además, los huesos craneales son especialmente blandos y en las UCIN se les pone un casco para protegerlos, que puede ser muy aparatoso e impactante.

Los problemas respiratorios, los más comunes en prematuros. Foto: Dreamstime

El bebé dentro del vientre materno completa la formación del globo ocular a partir del sexto mes y no ve hasta el séptimo mes, esto quiere decir que alrededor de la semana 23 y la 25 es cuando los órganos oculares están totalmente formados pero no es hasta cuatro semanas más tarde cuando el bebé tiene sistema visual maduro. Este es el motivo por el cual, en el caso de los bebés prematuros, nos podemos encontrar con deficiencias visuales. Ocurre algo similar con la audición, los bebés prematuros pueden tener más posibilidades de sufrir sordera en diferentes grados.

Aunque una de las posibles secuelas que más preocupa a los padres de bebés prematuros es la capacidad cognitiva. Con un cerebro inmaduro, insuficiencia respiratoria con prolongadas apneas y frecuentemente hemorragias cerebrales... los daños cerebrales son una realidad entre los bebés que nacen muy prematuros aunque los grandes avances en obstetricia reducen su incidencia.

Según estudios de 2016 del centro de investigación francés INSERM, indica que el 40% de los grandes prematuros presentan problemas cognitivos en diferentes grados al llegar a los 5 años de edad, aunque esta cifra desciende año a año por las mejoras en tratamientos al nacer y en los cuidados en meses posteriores.

Cada bebé es un mundo

Los profesionales médicos aseguran que la medicina no es una ciencia exacta y que cada bebé es un mundo por lo que vaticinar lo que ocurrirá a un bebé que nace antes de llegar a término es imposible. En esta parte el papel de los profesionales, los cuidados constantes y la implicación de los padres es vital para que estos niños completen el desarrollo que naturalmente habrían tenido que hacer dentro del útero materno.

Una vez superada la fase de hospitalización que puede durar meses, los controles médicos y la estimulación de sus progenitores puede paliar la posibilidad de tener secuelas permanentes y que disfruten de una vida plena y normal.

Este vídeo muestra el desarrollo durante todo un año de un bebé prematuro que pasó meses en el hospital pero gracias a los cuidados médicos y a sus padres lleva una vida normal.


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