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Los vecinos del sacerdote cántabro asesinado en Cuba visitan la capilla ardiente en su localidad natal

19/07/2009 - 11:46

Un compañero del fallecido recuerda el interés de Arroyo por trabajar con los más pobres

CABEZÓN DE LA SAL, 19 (EUROPA PRESS)

Los vecinos y familiares de Mariano Arroyo, el sacerdote cántabro que fue asesinado el pasado lunes en Cuba, han comenzado ya a rendirle homenaje y visitar su capilla ardiente, habilitada desde las diez de la mañana en la residencia de mayores de Carrejo, en su localidad natal de Cabezón de la Sal.

El funeral por Arroyo se oficiará hoy a las cinco de la tarde en la iglesia parroquial de San Martín, presidido por el obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora. Después, será enterrado en el cementerio del municipio.

El cuerpo del que fuera párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Regla, en Cuba, llegó ayer a su pueblo en torno a las diez y media de la noche, según explicó a Europa Press el párroco de Cabezón, Pedro María Salvador, quien señaló que la familia lo está llevando "con entereza" después de una semana "tremenda, muy dura", por la espera en la repatriación del cuerpo y los complejos trámites burocráticos.

Arroyo fue recibido anoche por unas ochenta personas de su entorno más cercano. La capilla ardiente no se abría hasta esta mañana, ya que la familia quería intimidad en esos momentos. En Cabezón de la Sal se encuentran todos los hermanos y sobrinos del sacerdote.

De Cuba también vino Isidro Hoyos, sacerdote cántabro compañero de Arroyo en Cuba, ya que era párroco de El Alamar, en La Habana. Hoyos impartió una breve oración de recuerdo por su amigo, en la que destacó el interés que siempre mostró Mariano Arroyo por trabajar con los más pobres.

Hoyos animó a los presentes a recordar las cosas buenas de Mariano, de quien subrayó que creía profundamente en la resurreción.

MARIANO ARROYO

Arroyo fue encontrado muerto el pasado lunes, apuñalado y quemado, en una de las habitaciones de la iglesia de Nuestra Señora de Regla, en Cuba, de donde era párroco, siendo el segundo sacerdote español que muere en Cuba este año, si bien desde la Iglesia cubana se descartan motivos religiosos o políticos en estos sucesos.

Actualmente hay 180 misioneros cántabros repartidos por el mundo, y en Cuba hay tres diocesanos dependientes del Obispado de Santander.

Mariano Arroyo había nacido en 1935 en la localidad cántabra de Cabezón de la Sal, y fue ordenado sacerdote, en 1960, en Comillas. De 1962 a 1968 fue misionero en Santiago de Chile. En 1969 se trasladó a Madrid, donde trabajó en la parroquia de María Mediadora hasta 1979, fecha en la que regresó a Chile. En 1983 pidió y le fue concedida la incardinación en la archidiócesis de Madrid.

Su trabajo misionero en América Latina lo ha desarrollado a través de la OCSHA. Tanto en sus estancias en Chile como en la diócesis de San Cristóbal de la Habana (Cuba), siempre estuvo integrado en los respectivos presbiterios diocesanos y a disposición del obispo de la diócesis.

En Cuba, el cardenal de La Habana le fue encomendando diversas tareas pastorales: en 1998, párroco de Nuestra Señora del Pilar, y en diciembre de 2004, rector y párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla, donde permaneció hasta su muerte.

Asimismo, en La Habana fue asesor del Movimiento de Trabajadores Cristianos, y director del Instituto de ciencias religiosas 'Padre Félix Varela'. También formó parte del Consejo Nacional de Misiones.

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