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Fundación Renovables plantea 200 medidas para la transición energética como bajar el petróleo de un 50% a un 22% en 2030

14/03/2018 - 16:23
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La Fundación Renovables ha presentado un paquete de 200 medidas "urgentes e ineludibles" para realizar la transición energética en España que, entre otras propuestas aboga por reducir el petróleo del 50 al 22 por ciento de aquí a 2030; reducir la dependencia del 83 por ciento al 50 por ciento y frenar las emisiones de 2015 un 59 por ciento, pasando de 255 mtn de CO2 a 104 Mtn CO2.

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

El documento 'Hacia una Transición Energética Sostenible. Propuestas para afrontar los retos globales' recoge más de doscientas medidas que deben adoptarse de forma urgente e ineludible, tomando 2030 como año de referencia, ya que considera que para esa fecha ya se debería haber iniciado el giro radical en la forma de relacionarse con la energía que la fundación reivindica.

Entre otras propuestas plantea actuar de forma prioritaria sobre la demanda sobre la vía para mejorar la gestión del sistema eléctrico y una reforma de la política fiscal como herramienta "fundamental" mediante, por ejemplo, la incorporación en el IBI de las ineficiencias energéticas de los edificios.

En su contribución al debate nacional sobre la elaboración de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Fundación Renovables señala que "para alcanzar en 2050 la descarbonización no solo de nuestro sistema energético sino de la economía en general, es fundamental pisar el acelerador desde el momento actual y no dejar el esfuerzo principal para las últimas dos décadas".

El presidente de la Fundación, Fernando Ferrando, ha defendido que se trata de una propuesta "proactiva, justa, viable económica y tecnológicamente, es global, es estructural y no oportunista" que parte del convencimiento de que para luchar contra el cambio climático en lo global y contra "las graves disfunciones del sistema energético" en España, así como para lograr una significativa reducción de las emisiones.

Por ello, ve imprescindible electrificar la demanda de manera generalizada, por eficiencia y por emisiones cero en consumo y sobre la oferta mediante la sustitución de fuentes de energía fósil y la energía nuclear.

El trabajo propone distintas acciones vinculadas a las actuaciones urbanas, la pobreza energética, edificios, movilidad, transporte y autoconsumo), a la oferta (Plan de Energías Renovables, plan del cierre del carbón y nucleares) y otras transversales (reforma del sector eléctrico, la fiscalidad como herramienta prioritaria y la participación ciudadana).

En concreto, plantea reducir las emisiones de CO2 mediante un plan exhaustivo de rehabilitación energética de edificios que incluya actuar en 500.000 viviendas al año y los edificios públicos, eliminar el consumo de combustibles fósiles con sistemas como la bomba de calor; prohibir las calefacción a carbón a partir de 2021 y las calderas de gasóleo a partir de 2025.

En materia de movilidad, la Fundación pretende minimizar las necesidades de transporte por servicios de cercanía, con prácticas de mínimo consumo y emisiones y abandonar progresivamente los vehículos de combustión interna.

"Nuestro planteamiento se basa en una actuación modal en la que la peatonalización, el fomento del uso de la bicicleta y del transporte público, la total electrificación de la red ferroviaria en 2015 y la implantación del vehículo eléctrico (para uso compartido prioritariamente) sean los principales ejes", comenta.

De este modo, propone prohibir en 2025 la circulación de vehículos diésel en la ciudad y que en 2030 el 60 por ciento de los nuevos vehículos sean eléctricos, lo que supondrá alcanzar una cuota del 30 por ciento de los vehículos en circulación (5 millones de vehículos eléctricos) con una reducción del parque automovilístico de un 15 por ciento.

En ese contexto exige derogar el Real Decreto 900/2015; simplificar los procedimientos administrativos y en fomentar la incorporación de baterías y el desarrollo del autoconsumo compartido con el fin de que en 2030 la generación distribuida alcance el 10 por ciento de cobertura de la demanda de la electricidad.

Asimismo, el documento aboga por que la oferta energética renovable alcance en 2030 el 50 por ciento de la demanda final de energía y el 80 por ciento de la generación de electricidad, lo que multiplica por tres la producción eléctrica con renovables.

Al mismo tiempo considera "ineludible" el cierre progresivo de las centrales térmicas de carbón como máximo en 2025 y al mismo tiempo eliminar todas las subvenciones nacionales existentes y elaborar planes de transición justa.

En la misma línea apuesta por el cierre programado de todas las centrales nucleares una vez finalice la licencia en vigor de cada una de ellas, de modo que la última, según este criterio, cerraría en 2024.

Por otro lado, otra de las prioridades de la Fundación Renovables es la reforma urgente del sector eléctrico con la corresponsabilidad de los sectores del petróleo y del gas en soportar los costes de los cumplimientos de los objetivos a 2020, modificar la retribución de la distribución y el transporte por la energía verdaderamente distribuida y transportada en lugar de por las inversiones, se propone que la tarifa eléctrica debe ser monómica y progresiva, de forma que su precio horario se defina solo en función de la energía eléctrica que se consuma, transformando los costes fijos en variables.

En el ámbito de la fiscalidad, propone que esta se dirija a fomentar y penalizar las prácticas que se quieran limitar. Por ejemplo plantea modificar el Impuesto Especial de Hidrocarburos y aumentar el gravamen de los combustibles derivados del petróleo líquido (5 céntimos por litro) y del gas natural (1 euro por MWh). Con esta medida calcula que se podrían recaudar aproximadamente 3.500 millones de euros que se destinarán a planes urbanos, rehabilitación de viviendas, sustituir calderas por bomba de calor, mejorar la domótica o instalar puntos de recarga para vehículos eléctricos.

Finalmente, respecto a participación ciudadana las medidas apuestan por implantar diseños curriculares para todos los niveles educativos y la difusión de buenas prácticas para empresas y ciudadanos, debido a que los ciudadanos son los "principales agentes del cambio" mediante el conocimiento crítico y la asunción de su responsabilidad.

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