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Uriarte pregunta si hay mayor corrupción que matar a una persona y muestra "repugnancia moral" por el asesinato de Uria

8/12/2008 - 13:21

Aboga por reforzar la ética y moderar el consumismo y denuncia que el sexismo es "la raíz de la aberración" que es el maltrato a la mujer

SAN SEBASTIÁN, 8 (EUROPA PRESS)

El Obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, denunció hoy que "la corrupción muerde, en una medida u otra, nuestra vida común entera y la deshumaniza". En ese sentido, se refirió a la muerte de Ignacio Uria, el empresario azpeitiarra asesinado por ETA el pasado miércoles, y se preguntó si "¿hay mayor corrupción que matar a una persona?". "Sirvan mis palabras en su funeral para mostrar el temblor humano, la indignación cristiana y la repugnancia moral que este crimen suscita en nosotros", subrayó.

Uriarte presidió en la catedral del Buen Pastor de la capital guipuzcoana la celebración de la Eucaristía con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción. En su homilía, criticó que en el momento actual hay "signos de corrupción en familias, en negocios, en conductas políticas", así como en "diferentes niveles de la comunidad cristiana".

De este modo, consideró que la "temible" crisis económica es un "signo especialmente patente de la proclividad de los humanos a la corrupción" y se preguntó si, ante esta situación, los gobernantes, instituciones financieras y económicas, ciudadanos y la comunidad cristiana, sabrán "extraer las lecciones éticas que deben aprender sin demora". "¿Tendremos la lucidez para entrever las graves contraindicaciones de nuestro sistema económico y el coraje para corregir su rumbo?", preguntó.

CRISIS Y CORRUPCIÓN

A su juicio, "el enriquecimiento rápido exento de prejuicios, el endeudamiento fácil, la ambición de las entidades financieras y económicas, la negligencia de las instancias que deberían ejercer el necesario control y vigilancia sobre el mundo financiero", han conducido a esta "grave" situación cuyos "paganos más afectados en la diaria subsistencia van a ser los más débiles: los inmigrantes, los parados, los necesitados de ayudas sociales".

El prelado de San Sebastián abogó por el "refuerzo de la ética" porque, según dijo, "sin ella la corrupción y el abuso camparán por sus respetos". Además, instó a la "moderación de nuestro afán consumista y de todo innecesario gasto público" ya que, en su opinión, "el consumismo, que es diferente del consumo moderado, lleva al hedonismo y éste a la insensibilidad y la irresponsabilidad y acaba dañando a la larga incluso a la misma economía".

"Nunca debemos orillar la ruta que, preocupada por los débiles, cuide las bajas pensiones hoy amenazadas, evite el deterioro de los servicios sanitarios y promueva las todavía escasas ayudas familiares", afirmó.

MALTRATO A LA MUJER

Uriarte tuvo palabras también en favor de la mujer, de la que dijo que "no sólo es igual al hombre por ser plenamente persona humana, sino que el respeto a su dignidad reclama de los varones una reciprocidad en su relación con ella". De este modo, remarcó que la mujer "no es un complemento del varón, sino un sujeto humano con sus valores y características propias".

En su opinión, es ella la que "en diálogo con aquel, ha de tejer y compartir todos los aspectos de la vida, desde la intimidad de la pareja y la vida familiar hasta la vida laboral, social, cultural y religiosa" y "dejar su sello femenino en todos estos aspectos y de este modo neutralizar los excesos del sello masculino todavía predominante en nuestra vida comunitaria".

"Nos avergüenza y nos indigna el crudo contraste de esta doctrina con la praxis del maltrato del varón a la mujer, verdadera epidemia patente en nuestros días", aseguró el Obispo, quien consideró que las 60 mujeres asesinadas en el Estado español por sus parejas o ex parejas a lo largo del año que termina "son la punta del iceberg de una espesa red de maltratos físicos, psicológicos y morales".

Además, recordó que el pueblo vasco no está libre de "este mal", ya que dos mujeres en Vizcaya y una en Navarra han fallecido por este motivo y casi 900 han sido heridas en Euskadi. A su juicio, "la raíz principal de esta aberración es el sexismo que lleva en la sangre una falsa, injusta y peligrosa conciencia de superioridad del hombre sobre la mujer y una prepotente voluntad de dominio".


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