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La Junta pide que se distinga entre víctima y agresores en el caso del niño supuestamente violado por menores

12/02/2018 - 13:37
  • Los menores de 14 años supuestamente violaron a otro de nueve en el recreo
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Imagen: Pixabay

La consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta, María José Sánchez Rubio, ha dicho este lunes, ante el hecho de que los menores de 14 años que supuestamente violaron a otro menor de nueve años en un colegio de la Sierra de Cazorla, en Jaén, que, "en primer lugar hay que distinguir entre victimas y agresores" y, en este caso, "lo más importante" es "que haya una gran protección al respecto de la víctima".

En este sentido y en declaraciones a los periodistas tras firmar un protocolo general de colaboración con la Universidad de Córdoba (UCO), Sánchez Rubio ha señalado que no debe hacerse "nada" que "victimice doblemente" al menor que ha sufrido la agresión sexual y, "por lo tanto, es importante que se intervenga desde el ámbito de los programas que la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales" tiene previstos para estas situaciones.

Para ello, según ha explicado la consejera, la Junta cuenta con "unos equipos a nivel universal, es decir, que existen en todas las provincias" y que intervienen "con los menores que son víctimas de agresiones sexuales", recordando en este punto Sánchez Rubio que "en más del 75 por ciento suelen ser en el entorno familiar, no entre iguales, sino por adultos que tienen la obligación de proteger a los menores" y, por eso, desde la Junta se trabaja "también en materia de prevención".

La consejera ha pedido "prudencia", para que, en este caso, "el menor y su familia no se sientan con una presión social grande, puesto que ya la presión que tiene el propio delito que ha sufrido es suficiente como para que, al final, tenga una presión social o mediática que creo que hay que evitar por todos los medios".

Menores agresores

Respecto de los menores que no son inimputables, "porque no alcanzan los 14 años", Sánchez Rubio ha indicado que "el trabajo tiene que ser comunitario, es decir, dirigido al entorno familiar y a los propios menores, porque cuando los menores tienen ese tipo de comportamientos, con seguridad hay algún problema en el entorno que hace que un menor actúe de esa determinada manera".

En este contexto, desde la Junta se trabaja "a través de los equipos de tratamiento familiar", contando para ello con "más de 400 profesionales", para "trabajar con los menores y con sus familias y con su entorno, precisamente para ver cuál es la causa que motiva un comportamiento de este tipo, e intervenir y evitar a futuro, porque nunca se puede tirar la toalla con niños".

Así, según ha aclarado Sánchez Rubio, "los niños, cuando cometen algún tipo de acto de este tipo, primero hay que saber por qué y después, para que se corrija y no vuelva a ocurrir, de forma que en el futuro puedan ser ciudadanos con una vida normalizada en su comunidad y no estén ya con unos comportamientos marcados de por vida".

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