
Tele 5 ha puesto fin a los cinco años de emisión de la serie Los Serrano. Un final original, en el que en sueños, Antonio Resines volvía con Belén Rueda, quien había muerto en un accidente dramático. Esta exitosa serie se ha convertido en el trampolín para dar a conocer a muchos actores de raza que darán mucho que hablar.
Este es el caso de Pepa Aniorte, quién hacía de Choni en la serie recién terminada. Su personaje descarado, realista y un tanto histriónico, se hizo querer por los espectadores porque le sentían muy real. Con este mismo realismo y unas grandes dosis de humor, la actriz murciana está ahora preparando la nueva serie Águila Roja que la cadena de Fuencarral tiene previsto emitir en otoño.
Pepa Aniorte interpretará a una criada pícara y resuelta que trabaja en la corte. "Un papel secundario fijo", explica la actriz que sabe de los altibajos de la profesión, aunque últimamente está en racha y que ha degustado las mieles del éxito en pequeños papeles junto a los directores más conocidos del panorama español.
¿Qué ha supuesto trabajar con Almodóvar en Volver?
Un puntazo. Fue cumplir un sueño que ni siquiera tenía. Me encantó, el trato fue amabilísimo y cariñoso. Pero también ha sido especial trabajar con gente tan extraordinaria como Fernando León de Aranoa, con quien hice un papel chiquitito, pero entrañable en El patio de mi cárcel, que se estranará en septiembre.
Con Antonio Banderas también fue fantástico en El camino de los ingleses, o las publicidades que he hecho con Benito Zambrano y ahora con Belén Macías, que es una mostrua...
¿Te han dado algún consejo digno de mención?
Muchos. Con Fernando he tenido interesantísimas conversaciones. Es una persona muy inteligente, muy humana y pendiente siempre de la gente. Pero si tengo que destacar algo concreto, me quedaría con una frase de Bonilla que me dijo: "Pepa eres muy maja y te quiero mucho. No te pongas tonta nunca".
Te emocionas tanto hablando de tu profesión que parece que acabas de iniciarte en esto.
Empecé con 23 años a estudiar Arte Dramático, aunque ya llevaba muchos años de escenario como cantante. Por esos considero que estoy empezando. Llevo 13 años y en este tiempo estoy haciendo cosas muy importantes. Nunca me hubiera imaginado hacer una película con Almódovar, con Fernando León de Aranoa o con Banderas.
Y además, me he dado cuenta que la gente a la que más admiro es la gente más sencilla y más accesible. Si hubiera sido al contrario, supongo que habría perdido bastante la ilusión.
¿Empezaste como cantante?
Siempre me ha gustado subirme a un escenario. Era una pequeña triunfita. Luego con 16 años estaba en una banda de pop y ya con 18 empecé a trabajar de manera profesional en una orquesta de ritmos latinos que se llamaba 'La cuadrilla latina' y tocábamos por España.
Era una 'bisbalina' cantando por los pueblos de España, aunque nunca he llegado a cantar como Bisbal porque para eso hay que creérselo, cuidarse mucho y con tener gran disciplina.
¿Había antecedentes artísticos en tu casa?
Una de mis hermanas había estudiado Arte Dramático en Murcia y siempre he ido a verla en las obras de teatro. Fue ella la primera que acercó al teatro. Mi abuelo cantaba flamenco, no de manera profesional, pero cantaba muy bien.
¿Qué aprendiste de esa etapa de cantante por los pueblos de España?
Aprendí, menos música, de todo. Soy muy zopenca porque con la de artistazos que he estado que yo todavía no sepa leer música, tiene delito. Pero he aprendido lo mucho que me gusta la profesión y darme cuenta que uno sólo en esta profesión no es nadie.
Creo que todo el mundo que se dedique a esto tendría que empezar en grupo porque lo bueno de cada uno, en unión hace grandes obras maestras.
Eras muy joven cuando empezaste. ¿Cómo se lo tomaron tus padres?
Tenía 17 años y mis padres tenían mucho miedo porque íbamos a los conciertos en furgoneta. Recuerdo que me pintándome los ojos en marcha y dormíamos donde podíamos.
Creo que fui la primera española en tener móvil porque a mi madre le acongojaba no poder hablar conmigo cuando iba a un pueblo y no había cabina. Así me tenían controlada. También mis compañeros eran mis padres. En algún tiempo fui la única chica y la más pequeña.
¿Qué aprendiste al trabajar con hombres?
Lo mismo que con mujeres. Si son buena gente, buenas cosas. De ellos destaco la constancia, la profesionalidad de algunos al dar la cara en escena sabiendo que tenían un hijo enfermo en casa, remontar ese momento porque era el que llevaba el pan a casa. Poner buena cara para la gente de ese pueblo porque al fin de cuentas eran sus fiestas.
¿Esta es una realidad que se desconoce mucho en nuestro país?
Sí, no se tiene en cuenta que los músicos que van por los pueblos son gente con sus propias vidas y con mucho problemas. Al poco de empezar se murió el batería del grupo y estábamos rotos, pero tuvimos que seguir todo el verano porque era la fuente de ingresos para muchas familias.
¿Está bien pagado?
No. Ni siquiera con el respeto de la gente y esto es muy doloroso porque dentro de la música, estas orquestas son las que más trabajan. Llegan a un pueblo, montan el escenario, hacen pruebas de ensayo y cuando están sudorosos, se asean donde pueden y actúan cinco o seis horas.
Después desmontan, cargan la furgoneta y emprenden carretera porque al día siguiente tienen que ir a otro pueblo. El trabajo es inmenso y a veces no está ni bien visto.
Tu situación ha cambiado radicalmente a mucho mejor. Cuándo miras atrás, ¿qué ves?
Recuerdo muchas anécdotas. Aunque con el tiempo te vas acordando sólo de las buenas cosas y te parecen situaciones divertidas como cambiarse las medias en un establo mientras te miraba una vaca.
Supongo que esto es material que te sirve a la hora de interpretar algún personaje
Claro. El personaje de Choni en Los Serrano era un personaje de orquesta, no tan grande como en la que yo estaba, pero una orquesta de pueblo. Para los actores es fundamental acumular bagaje. Cuanto mayor es, más trajecillos puedes sacar para tu personaje.
¿Cómo viven en tu casa, tu buena racha?
Sufro mucho cuando me proponen hacer algo y todavía no hay un contrato firmado porque mi madre se lo cuenta a todo el barrio. Ellos están encantados. Sufrieron mucho cuando era tan joven y tenía que ir de un sitio para otro con la furgoneta. Ahora, lo viven como una recompensa a todos esos desvelos.
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