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La Estatua de la Libertad no siempre ha tenido el mismo color

9/08/2017 - 11:54
  • El monumento conmemora la independencia y la democracia de EE.UU
  • Fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886
  • Lady Liberty no fue diseñada para ser de color azul verdoso como conocemos
Estatua de la Libertad. Imagen: Pixabay

Cuando pensamos en los Estados Unidos, proyectamos mentalmente uno de los hitos más reconocibles del país: la Estatua de la Libertad. Fue un regalo de los franceses a los estadounidenses para conmemorar la declaración de Independencia y un signo de amistad entre las dos naciones. Hoy en día sigue siendo uno de los monumentos más famosos de Nueva York y de todo el mundo, especialmente por lo que simboliza.

El símbolo de Lady Liberty es una majestuosa estatua de color verde azulado con una antorcha y una corona que personifican la libertad de los estadounidenses. Sin embargo, resulta que la Estatua de la Libertad no fue diseñada para ser de color azul, ni ha sido siempre como la conocemos actualmente.

Tal y como hemos hablado líneas atrás; la Estatua de la Libertad fue un regalo de los franceses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y como una representación de amistad. El monumento originalmente era de un cobre brillante pero, a medida que pasaban las décadas, la apariencia de la estatua cambió; primero se transformó a un color marrón y, finalmente, evolucionó hasta el tono azul verdoso.

El cambio de color es el resultado de la oxidación y la contaminación producida por el aire. La combinación de reacciones a lo largo de los años han hecho que la Estatua de la Libertad se vea en diferentes colores. Un vídeo publicado por la American Chemical Society dividió cada etapa de la transformación química de la estatua.

Una vez que fue situada en el puerto de Nueva York, el cobre del exterior del monumento comenzó a reaccionar con el oxígeno y la humedad. La reacción química creó tenorita, por eso su color cobre brillante se volvió más oscuro. Fue más tarde cuando el ácido sulfúrico -contaminación del aire- reaccionaría con la tenorita y el cobre oxidado; pintando el exterior del hito en color verde.

Hacia el 1906 los rastros de cobre habían desaparecido por completo y la estatua era del color que conocemos a día de hoy. A principios del siglo XX el Congreso quiso recuperar su color original, pero los estadounidenses protestaron por no poder imaginar la estatua de cualquier otro color.

El exterior de la estatua es finalmente el color definitivo, lo que significa que ya no reacciona a ningún tipo de sustancia exterior. El color verde azulado continuará defendiendo la libertad y simbolizando a los Estados Unidos.

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