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¿Podrían los dragones de Juego de Tronos volar en la vida real? Los expertos tienen la respuesta

31/08/2017 - 13:30
  • El equipo de cineastas es capaz de conseguir una ambientación fantástica creíble
  • Existen dos teorías diferentes sobre el vuelo de los dragones de Juego de Tronos
Dragones de Juego de Tronos. Imagen: HBO

Juego de Tronos es una serie de HBO que ha ido creciendo tanto en popularidad como en complejidad; así como en sus aspectos técnicos. El equipo que hay detrás de las cámaras son los encargados de transportarnos a un universo fantástico donde las leyendas y los cuentos de terror son reales.

Los cineastas implicados en Juego de Tronos son todo unos veteranos. Nos han deleitado con espectaculares capítulos como el reciente Botín de guerra donde Daenerys lleva a sus dragones por primera vez a una batalla, o el capítulo en el que muestran lo que hay más allá del muro. Todas y cada una de las puestas en escena se convierten en una representación idéntica al mundo fantástico de R.R Martin.

Para conseguir que Rhaegal, Viserion y Drogon parezcan de verdad han tenido que hacer uso de todo tipo de explosivos, pirotecnia y gran variedad de extras con croma. Hemos visto cómo Drogon volaba por el aire haciendo todo tipo de maniobras y escupiendo fuego sobre los enemigos a la orden de "Dracarys" pero, ¿podrían volar tal y como lo representan en la serie? Dos científicos han dedicado parte de su tiempo libre a resolver esta cuestión.

Las aves hacen esfuerzos para mantener el vuelo

Kevin McGowan, un ornitólogo de Cornell especializado en cuervos, asegura que hay un problema físico en el dragón: es demasiado grande como para poder impulsarse y volar. En el mundo real las aves son generalmente pequeñas y alzan el vuelo con facilidad gracias a la proporción de las alas en comparación del cuerpo. Las aves que crecen con grandes alas como el Diomedeidae, pueden viajar largas distancias, pero pagan el precio de ser algo toscas en maniobrabilidad.

Los pájaros con alas más pequeñas pueden volar ligeramente donde quieran, pero tienen que gastar mucha energía para mantenerse en alto. McGowan dice que las aves hacen muchos esfuerzos para volar y que eso no se ve en los dragones de Juego de Tronos. Sin embargo, hay esperanza en aquellos que creen en dragones; una teoría sugiere que las criaturas pueden alzar el vuelo a pesar de su tamaño.

Michael Habib, un paleontólogo, estudia la mecánica de vuelo de animales extinguidos, incluyendo pterosaurios gigantes que se creía que eran demasiado grandes como para poder volar. También ha trabajado con grandes estudios de cine como Disney o Marvel para diseñar bestias voladoras creíbles como grifos e hipogrifos. Según él, hay tres trucos para aumentar la credibilidad de las criaturas voladoras fantásticas.

Daenerys y Drogon. Imagen: HBO

Necesitan una anatomía utópica para poder volar

En primer lugar, al igual que los murciélagos modernos, los pterosaurios tenían alas de membrana, hechas de piel estirada sobre una serie de dedos alargados en el extremo. Este tipo de animales son buenos para el vuelo lento y no tienen que ser tan grandes en comparación con el cuerpo como pasa en la anatomía de un pájaro. Habib dice que un dragón con un buen par de alas sería capaz de mantener el vuelo una vez está en el aire, pero sólo podríamos verlo en el cielo si se lanzara con una catapulta.

En segundo lugar, el dragón necesitaría tener la estructura esquelética correcta; los huesos deben ser lo suficientemente fuertes como para soportar las fuerzas masivas que corresponde un vuelo tan pesado. Cuánto más grande es el dragón, más capacidad debe tener el hueso para soportar tal tensión del cuerpo. Por último, casi todos los animales que despegan para volar, desde pájaros hasta ardillas voladoras, saltan para coger el vuelo sin necesidad de aletear sus alas. Por lo tanto, los dragones deberían tener una anatomía similar para ser capaz de poder comportarse del mismo modo.

Los dragones de Juego de Tronos tienen alas de membrana y es posible que no tengan los huesos adecuados para soportar esos increíbles vuelos. Y aunque anden como murciélagos y vuelen como ligeros pájaros, en realidad no podrían saltar ni despegar en dirección al cielo. Incluso si un dragón siguiera todas las especificaciones de Habib, sólo podría alzarse hasta los límites de su anatomía.

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