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Cómo saber si un huevo está malo antes de abrirlo

1/11/2017 - 11:34
  • Es un alimento que puede producir serias intoxicaciones, como la salmonelosis
  • Debemos asegurarnos de que está apto para ser consumido en las comidas
  • Algunos métodos sencillos nos dirán si el producto está fresco o hay que tirarlo
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Huevos. Imagen: Pixabay

Mucha gente confía en la fecha de caducidad de los productos para saber cuándo la comida está a punto de llegar al día de su vencimiento. Sin embargo, este plazo de tiempo es totalmente arbitrario y no se correlaciona directamente con la caducidad de algunos alimentos. Es decir, la fecha de "consumir antes de" no siempre significa que el producto haya expirado. Es una referencia.

Pero cuando hablamos de la caducidad de lácteos y de huevos, la situación se pone peliaguda. Son alimentos que si no están en buen estado, pueden producir intoxicaciones peligrosas; razón por la que en estaciones del año donde hay más calor como en verano, tenemos que asegurarnos de que es apto aplicar estos productos antes de utilizarlos en nuestras recetas o comidas.

Los huevos son la fuente más frecuente de salmonelosis: unos restos de excremento de gallina que pueden quedar adheridos a la cáscara y entrar en contacto con el interior. El peor error que se puede cometer es lavar el huevo y guardarlo varios días antes de consumirlo. Es por ello que te explicamos las maneras de saber si este alimento está malo antes de abrirlo.

El primer método es sencillo: si quieres probar que están frescos, simplemente debes llenar un recipiente con agua fría y colocar los huevos dentro. Si se hunden hasta el fondo y quedan en horizontal, se pueden comer; si se inclinan hacia arriba, igualmente se pueden consumir, pero si flotan en la superficie, los huevos están en mal estado.

Yema de huevo. Imagen: Pixabay

Una vez abierto el huevo se puede comprobar si tiene unos días o, por lo contrario, está fresco. Esta técnica un poco más visual se puede emplear cuando vayamos a batir los huevos para alguna de nuestras recetas. Si cuando echas el huevo en el plato éste no se expande y la yema queda dura y bien definida, el huevo está en buen estado; mientras que si vemos que la clara se expande considerablemente y la yema queda totalmente difuminada, el huevo no se puede consumir.

Otra forma de saberlo es agitando el huevo cerca de la oreja y comprobar si hace un ruido similar a la del chapoteo. Cuando hablamos de un huevo fresco, no debería aparecer dicho ruido; pero cuando el huevo no está en buenas condiciones el interior ha formado una especie de bolsa de aire que revela que el huevo ha caducado.

Almacenamiento de huevos. Imagen: Pixabay

Conservarlos a una temperatura adecuada

La nevera no sólo tiene diferentes compartimentos que sirven para distribuir los alimentos, sino que también tiene diferentes temperaturas según la zona donde coloquemos la comida. Lo cual puede significar que estemos almacenando los huevos en el lugar equivocado y que estos caduquen antes de lo debido por tener una temperatura de refrigeración inadecuada.

Siempre se aconseja que metamos los huevos en la nevera, ya que evitamos que se expongan al calor y los diferentes cambios de temperatura. Una zona perfecta para estos alimentos es en la puerta del refrigerador; es la zona más cálida y la parte en la que se recomienda colocar alimentos más propensos a estropearse.

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