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¿Por qué algunas personas son propensas a marearse y otras no?

8/01/2018 - 11:55
  • Este tipo de mareo se llama cinetosis y se acompaña de náuseas y vómitos
  • La razón podría encontrarse en el interior de nuestra oreja
Niño mareado en el coche. Imagen: Shutterstock

A lo largo de la historia de la humanidad, los avances tecnológicos han permitido que recorramos largas distancias en automóvil y otros medios de transporte con total comodidad mientras estamos sentados. Sin embargo, estar demasiado tiempo  en un avión o coche puede ser fatal para algunas personas.

Hay muchas formas de marearse, desde por culpa de olores raros a simplemente por vértigo. En el caso de los mareos por viajes, se trata de la cinetosis y se acompaña de síntomas como náuseas y vómitos entre otros. El medio de transporte que usemos es indiferente, estos mareos se dan tanto en viajes por mar como por aire, coche, autobús o incluso en atracciones.

Pero, ¿por qué algunas personas lo padecen y otras no? Aunque la respuesta sigue siendo todo un misterio, lo que sí se sabe con certeza es que en el interior de nuestro oído hay un aparato vestibular que cuando se estimula excesivamente por el movimiento causa la cinetosis o mareo del viajero.

El cerebro siente el movimiento a través del aparato vestibular, los ojos, los músculos y las articulaciones. Si las señales de todas estas áreas del cuerpo no coinciden, lo más seguro es que surja el mareo por movimiento. Por ejemplo (en un barco o avión) el oído interno percibe el movimiento pero los ojos no pueden indicar tal movimiento; de ahí que cerremos los ojos para no marearnos.

Entre los estímulos que causan este mareo, podemos hablar de estímulos visuales, mala ventilación o factores emocionales como el miedo y la ansiedad.

Pastillas. Imagen: Pixabay

Prevenir el mareo antes de viajar

Las náuseas y vómitos son características acompañantes de cualquier mareo. Pero, por otro lado, pueden estar precedidos de bostezos, hiperventilación, salivación, sudor frío o palidez. Cuando aparecen las náuseas y vómitos, el afectado se encuentra débil e incapaz de concentrarse. Aún así, si el viajero mantiene una exposición prolongada a dicho movimiento, hay capacidad de adaptación y recuperar el bienestar, aunque los síntomas aparecerán de nuevo si el movimiento aumenta o se reanuda tras una parada corta.

Existen fármacos que pueden tomarse a modo de prevención antes de realizar un viaje para disminuir la reactividad del laberinto o aparato vestibular.

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