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¿Qué finalidad tiene meterse el dedo en la boca cuando nos herimos?

10/01/2018 - 11:51
  • La mayoría lo hacemos porque de esta manera limpiamos la herida
  • No sólo es un comportamiento instintivo de autocontrol sobre la situación
Hacerse daño en un dedo. Imagen: Pixabay

Cuando nos hacemos una herida o corte en la mano tendemos como primer acto reflejo a llevar el dedo a la boca. La mayoría lo hacemos porque pensamos que de esta manera limpiaremos la herida y haremos que deje de sangrar o doler más rápidamente. Pero, ¿por qué lo hacemos?

Tanto si nos hemos pillado un dedo en la puerta, como si nos hemos cortado accidentalmente con un cuchillo es muy probable que la primera reacción sea meterse el dedo en la boca. No sólo es un comportamiento instintivo de autocontrol sobre la dolorosa situación, sino que es una técnica primaria bastante efectiva para calmar temporalmente las señales de dolor en el cerebro.

En el siglo XVII, el científico y filósofo francés Descartes propuso que había receptores de dolor específicos en el cuerpo que "resuenan en el cerebro" cuando un estímulo interactúa con el cuerpo. Sin embargo, ningún estudio ha sido capaz de identificar receptores en ningún lugar del cuerpo que solo respondan a estímulos dolorosos.

Se pueden activar ciertas fibras nerviosas que pueden provocar dolor, pero en otras circunstancias no lo hacen. En otras palabras, las mismas fibras nerviosas que llevan las señales de dolor también tienen otras sensaciones.

En 1965, dos investigadores del MIT, Ronald Melzack y Patrick Wall, propusieron lo que llamaron la Teoría de la compuerta, que se mantiene hasta el día de hoy. La investigación afirma que los estímulos no dolorosos cierran las "puertas" al estímulo doloroso, evitando que la sensación dolorosa viaje al sistema nervioso central. Por lo tanto, la estimulación no nociva es capaz de suprimir el dolor.

Los científicos ofrecieron una explicación fisiológica para los efectos previamente observados de la fisiología de la percepción del dolor. Combinando los conceptos anteriores derivados, la teoría de la compuerta se considera una de las teorías del dolor más influyentes porque ha proporcionado un fundamento que reconcilia las teorías de patrones y especificidad.

Hacerse presión en los dedos. Imagen: Gettyimages

Cuanta más actividad, menos dolor se siente

Ronald Melzack y Patrick Wall propusieron que tanto las fibras nerviosas finas (dolor) como de gran diámetro (meterse el dedo en la boca) llevan información del lugar de lesión a dos destinos en el asta dorsal de la médula espinal: las células transmisoras que llevan la señal de dolor al cerebro, y las interneuronas inhibitorias que impiden la actividad de la célula transmisora.

Es por ello que, cuanta más actividad de las fibras de gran diámetro (tacto o presión) haya en relación con la actividad del dolor en la célula inhibidora, menos dolor se sentirá.

Se concluye que el dolor es un complejo multidimensional con numerosos componentes sensitivos, afectivos, cognitivos y evaluativos. Y a pesar de los años de antigüedad de la teoría, es actualmente la única que refleja más precisamente los aspectos físicos y psicológicos del dolor.

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