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La nieve no es blanca, aunque tus ojos te digan lo contrario

11/01/2018 - 13:59
  • Un conjunto de cristales de agua congelada alrededor de una mota de polvo
Nieve. Imagen: Pexels

Una de las razones por las cuales muchas personas aman la nieve es porque cubre todo de un manto blanco perfecto y puro. La nieve no sería nieve si no fuera blanca, pero si lo piensas bien, parece raro que sea de este color ya que simplemente son millones de cristales de hielo pegados unos con otros. Entonces, ¿de dónde proviene su color?

En primer lugar y para entender de dónde viene la blancura, debe analizarse de qué está compuesta la nieve y cómo se forma.

La nieve son un conjunto de copos que son cristales de agua congelada alrededor de una mota de polvo. Tienen forma de estrella de seis brazos y están formados por alrededor de un quintillón de moléculas, de ahí que cada uno sea diferente. Se forman en nubes saturadas de gotas de agua cuya temperatura desciende hasta los -12ºC y a medida que los copos se juntan unos con otros, queda aire atrapado. Ese aire es el que da el color blanco a la nieve.

El secreto de por qué es blanca se encuentra entre estos pequeños cristales hexagonales que forman la nieve. Los copos dejan que la luz se expanda y así la nieve se vea blanca. El hielo, a diferencia de la nieve, no contiene espacios por dónde traspase el aire y por esta razón la luz se dispersa exhibiendo un color transparente.

Dicho en otras palabras, esas burbujas de aire son la causa de que nuestros ojos vean la nieve de color blanco. El aire está formado por diferentes moléculas que dispersan la luz en un color concreto en función de sus características físicas. En este caso, la luz blanca está compuesta por los colores del arco iris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.

El aire que queda atrapado en los copos absorbe la luz y a continuación la emite hacia todas las direcciones y, aunque dispersa la luz en el conjunto que completan la gama del arco iris, el ojo humano no es capaz de discernir los diferentes tonos y percibe un único color.

Copos de nieve. Imagen: Pexels

Las nubes y el pelo de los osos polares, también

Otro ejemplo de este efecto son las nubes, las cuales están compuestas en su gran mayoría de agua y se ven blancas por tener el mismo compuesto donde hay H20 con burbujas de aire.

Por último, la misma ilusión óptica ocurre con el pelaje de los osos polares. En realidad, el pelo de los osos son huecos: cuando la luz atraviesa el aire contenido se descompone y da lugar al color blanco tan distintivo de esta especie.

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