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¿Por qué muchos piensan que esta tumba es una máquina del tiempo?

5/02/2018 - 10:40
  • Varios indicios y coincidencias que han hecho pensar que esconde algo en su interior
  • Estaba destinado a ser el lugar de descanso final de una mujer llamada Hannah Courtoy
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Mausoleo Courtoy. Imagen: Wikimedia

En el cementerio Brompton de Londres hay un mausoleo rodeado de un halo de misterio que rompe con el estilo victoriano de las tumbas vecinas. Además de las leyendas que giran en torno a él, existen varios indicios y coincidencias que han hecho pensar; a aquellos que lo han investigado, que esconde en su interior una máquina del tiempo.

Rodeado de árboles y en mitad de los vastos jardines del cementerio, se encuentra una construcción de algo más de seis metros de altura con un techo piramidal, hecho de granito y con una pesada puerta de bronce asegurada por un ojo de cerradura. Acentos decorativos se alinean en la parte delantera mostrando una banda rectangular de jeroglíficos egipcios.

Puerta de bronce. Imagen: Wikimedia

Erigido a principios de la década de 1850, estaba destinado a ser el lugar de descanso final de una mujer llamada Hannah Courtoy y dos de sus tres hijas. El problema es que no hay llave para abrirla y, según los registros del cementerio, la única llave se perdió en 1980 durante la última visita de los parientes vivos de la familia Courtoy.

El suceso con la llave se une a otro dato extraño: el mausoleo Courtoy es el único de todo el cementerio de Brompton del que no existen planos, un raro detalle en una época en la que presentar planos era requisito indispensable para acometer una obra de estas características.

Para muchos que visitan el cementerio a la luz de la luna y para un pequeño grupo de londinenses, el incidente de la llave y la consiguiente falta de acceso ha llevado a especular que algo extraño sucede dentro del mausoleo: secretamente es una máquina del tiempo.

Cerradura de la puerta. Imagen: Wikimedia

Egipto y ciencias ocultas en el Londres victoriano

Para tratar de digerir la extraña leyenda urbana que se ha construido alrededor de la tumba de la familia Courtoy, primero hay que comprender la vida altamente controvertida de la mujer que ordenó su construcción.

Alrededor de 1800, Hannah Peters llegó a Londres y entró a trabajar como empleada del hogar al servicio de John Courtoy, un anciano y adinerado comerciante de pelucas nacido en Francia. Ese mismo año daba a luz a la primera de sus tres hijas. Nunca se casaron, pero Hannah se quedó con la mayor parte de la importante herencia de los Courtoy en un sonado pleito contra la ex mujer del comerciante y sus cinco hijos.

Con una buena posición en el Londres victoriano, Hannah tendría una amistad que sería esencial para su mitología posterior. Al igual que muchos victorianos de la época, Hannah estaba interesada en la iconografía egipcia, especialmente los jeroglíficos y las ciencias ocultas: creía que los egipcios tenían un profundo conocimiento de la astrología y el lugar en el universo. Razón por la que invitó al egiptólogo Joseph Bonomi a pasar largas veladas discutiendo sobre el antiguo Egipcio.

Mausoleo Courtoy. Imagen: Wikimedia

Cuando Hannah murió en 1849, sus restos fueron enterrados en un costoso y elaborado mausoleo en Brompton que rindió homenaje a sus intereses; Bonomi dispuso que el mausoleo presentara caracteres egipcios y una parte superior piramidal.

El egiptólogo murió en 1878 y se da la casualidad de que su tumba también está en Brompton, a pocos metros de distancia del famoso mausoleo Courtoy. Sobre la lápida se puede ver el grabado de un chacal sobre un templo egipcio. Quizás sea pura casualidad, pero la cabeza del chacal parece estar señalando hacia el lugar de descanso final de su amiga.

Joseph Bonomi. Imagen: Wikimedia

Las cosas parecían seguir siendo normales en Brompton durante los próximos 100 años. Luego, alrededor de 1980, la llave de la tumba se perdió después de una visita de los familiares de Hannah. Y fue entonces cuando las cosas tomaron un giro dramático.

Coordenadas e instrucciones para viajar en el tiempo

La leyenda urbana en torno a la máquina del tiempo se forjó mucho más tarde, exactamente en octubre de 1998. Ese mismo año, la periodista Helen Smith escribió un artículo para Halloween en el que insinuaba que el mausoleo oculta un dispositivo para viajar en el tiempo creado por Bonomi en colaboración con un extraño personaje llamado Samuel Alfred Warner.

Warner era un curioso individuo que aseguraba haber inventado todo tipo de armas avanzadas a su tiempo. Entre ellas, figura un torpedo capaz de teletransportarse hasta su objetivo y minas explosivas de alta potencia. Sin embargo, nunca existieron pruebas de que esto realmente fuera verdad.

Mausoleo Courtoy. Imagen: Wikimedia

El caso es que, según un escritor aconsejado por la periodista mencionada, Warner, Bonomi y Hanna Courtoy trabajaron juntos en una especie de proyecto secreto. Se decía que Bonomi había descifrado una serie de papiros que contenían coordenadas e instrucciones para viajar en el tiempo: Warner puso su genio tecnológico y la dama Courtoy el capital.

Coincidencias que han hecho que pensar

Como bien hemos dicho, existen varios indicios y coincidencias que han hecho pensar a aquellos que se han interesado por el lugar de descanso de la familia Courtoy. La hipótesis más delirante, del escritor Stephen Coates, dice que el mausoleo es parte de un sistema de cabinas de teletransporte construída en diferentes monumentos de Londres para moverse por la ciudad.

Mausoleo Courtoy en el cementerio. Imagen: Wikimedia

Sin embargo, aunque es una hipótesis bastante pintoresca, existen otras muy raras. Por ejemplo, Hanna Courtoy murió en 1849, pero el mausoleo que iba a ser su última morada y del que no existen planos no se terminó hasta 1853. No existe constancia de dónde se guardaron sus restos mientras tanto. Y por si esto fuera poco, el mismo año en que se terminó de construir el mausoleo, Samuel Alfred Warner murió en extrañas circunstancias.

El amigo y egiptólogo Joseph Bonomi no murió hasta 1878, pero en su tumba no sólo reposa él. También yacen allí su esposa e hijos: Bonomi erigió la lápida en 1952 para enterrar a cuatro de sus hijos que murieron en un plazo de una semana.

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