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Un experto desvela los trucos que se usan para que los smartphones sean más adictivos

5/03/2018 - 13:12
  • Han sido creados para atraer nuestra atención el mayor tiempo posible
  • Las notificaciones y los avances tecnológicos son la tormenta perfecta de las distracciones
Smartphone. Imagen: Pixabay

Millones y millones de personas en todo el mundo tienen smartphones, lo que significa que probablemente te encuentres en ese grupo de gente que es incapaz de pasar cinco minutos sin revisar su dispositivo. No es que todos carezcamos de autocontrol, sino que los teléfonos inteligentes están diseñados hasta el más mínimo detalle para mantenernos lo más comprometidos posible.

La tecnología que utilizamos en la actualidad se ha convertido en una adicción muy completa: el impulso de verificar una notificación, la atracción de visitar YouTube, Facebook, Twitter o Instagram por solo unos minutossólo para encontrarse tocando y haciendo scroll una hora más tarde. Nada de esto es un accidente, todo es exactamente como pretendían sus diseñadores.

Es bastante difícil dejar de lado nuestro smartphone. El zumbido de las notificaciones push, las molestas burbujas rojas o naranjas en las aplicaciones y los interminables avances tecnológicos, crean la tormenta perfecta de las distracciones; nos mantienen constantemente pendientes y este es el por qué.

Las aplicaciones y dispositivos inteligentes han sido cuidadosamente diseñados para atraer nuestra atención el mayor tiempo posible. Pero, ¿esos diseños están mejorando nuestra vida?

Revisar redes sociales. Imagen: Pixabay

El ex diseñador de Google, Tristan Harris, planteó esta pregunta recientemente. Se ha convertido en uno de los críticos más reconocidos de cómo los teléfonos y las Apps se hacen intencionalmente del modo en que son para enganchar a los usuarios a costa de su tiempo y comodidad.

Tristan Harris explicó los sutiles trucos psicológicos que se pueden utilizar para que las personas desarrollen ciertos hábitos diarios. Sentimientos como el aburrimiento, la soledad, la frustración y el estrés son factores que provocan esta acción casi instantánea y a menudo sin sentido para calmar la sensación negativa.

También aborda la creciente preocupación de que la manipulación tecnológica puede ser de algún modo dañina o inmoral. Harris sugiere que todos estamos conectados a este sistema y que todas nuestras elecciones no son tan libres como pensamos que son.

Exploró cómo aplicaciones tales como LinkedIn explotan la necesidad de reciprocidad social para ampliar productos; como YouTube o Netflix reproducen automáticamente los vídeos y los próximos episodios, privando a los usuarios de la opción sobre si desean o no seguir viendo; o cómo Snapchat creó su característica adictiva de puntos, fomentando la comunicación casi constante entre sus usuarios -la mayoría adolescentes-.

Nunca se propusieron hacer sus apps tan adictivas

Sin embargo, los trucos que se emplean no son siempre tan genéricos: se pueden adaptar algorítmicamente a cada persona. Un informe interno de Facebook filtrado este año, por ejemplo, reveló que la compañía puede identificar cuándo los adolescentes se sienten "inseguros" y "necesitan un impulso de confianza".

Este tipo de empresas pueden explotar tales vulnerabilidades para mantener a las personas enganchadas; manipulando, por ejemplo, cuando las personas reciben "me gusta" en sus publicaciones, asegurándose de que lleguen cuando una persona se puede sentir vulnerable o necesita aprobación.

Smartphone. Imagen: Pixabay

Harris cree que estas empresas nunca se propusieron deliberadamente hacer sus productos tan adictivos, que simplemente estaban experimentando con características que podrían captar la atención de las personas, incluso con estos diseños altamente efectivos por accidente.

En definitiva, el diseño de smartphones y aplicaciones en conjunto, explica Harris, explota la misma susceptibilidad psicológica que hace que seamos tan compulsivos. Cuando tocamos esas aplicaciones con iconos rojos o naranjas, no sabemos si descubriremos un mensaje privado, una avalancha de "me gusta", un nuevo seguidor o una notificación "irrelevante" de la compañía. En cualquiera de estos casos, es la posibilidad de encontrar algo nuevo lo que hace que los smartphones sean tan adictivos.

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