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Mirar el reloj de madrugada y otros hábitos que arruinan tu descanso

19/03/2018 - 10:24
  • Estar pendiente del móvil minutos antes de dormir es un problema
  • Se trata de hábitos que hacemos de manera inconsciente y lastran el sueño
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Dormir es crucial para estar en forma y mantener nuestro cuerpo con las pilas cargadas, pero ¿qué ocurre cuándo no puedes conciliar el sueño?

Dormir una media de ocho horas diarias es lo apropiado para que nuestro cuerpo descanse, pero también nuestra mente, al menos eso dicen la mayoría de estudios. Los beneficios de dormir varias horas seguidas no son sólo el despertarnos al día siguiente con energía, sino también incluso la pérdida de peso siempre y cuando se haga de manera correcta.

No obstante, y seguramente alguna vez te haya ocurrido, no son pocos los que piensan que con dormir unas seis horas es más que suficiente. También están los que opinan que mientras el cuerpo descanse las ocho horas de rigor, da igual la hora a la que nos vayamos a la cama. Todas estas teorías no dejan de ser falsos mitos que impiden que el cuerpo descanse lo necesario y a lo largo de la semana se traduzca en cambios de humor o falta de energía.

A continuación os desvelaremos algunos malos hábitos que de una forma u otra hacemos a lo largo del día casi sin darnos cuenta y echan por tierra el descanso apropiado de nuestro cuerpo.

Mirar el reloj de madrugada

No hay cosa más molesta cuando no puedes dormir que ver cómo pasan las horas mirando el reloj. Da igual que sean las dos de la madrugada o las cinco, se trata de un gesto que hacemos casi de manera inconsciente y que nos estresa más de lo que puedas imaginar. Comenzar a pensar en las horas de sueño que nos restan y no ver posible completar o las tareas que tendremos por delante al siguiente día terminan estimulándonos y por lo tanto impidiendo que durmamos. El mejor consejo en este aspecto es girar el reloj y evitar cualquier contacto visual con él.

Pensar que tu cuerpo necesita ocho horas de sueño

No todo el mundo es capaz de dormir las mismas horas. Líneas atrás mencionábamos que según varios estudios dormir una media de ocho suele ser lo adecuado, pero también existen casos en los que personas se sienten descansadas con nueve o seis horas. Dicho esto, tienes que ser tú quien descubra cuánto necesita tu cuerpo para recuperar energía. El mejor momento para averiguarlo es en vacaciones o el fin de semana. Desactiva todas las alarmas, métete en la cama a una hora similar a la que lo harías entre semana y levántate cuando el cuerpo te lo pida. En el caso de los deportistas de élite, se han dado casos de necesitar hasta 12 horas.

Ólvidate de tomar una copita más

Hay gente que no perdona una copita de vino una hora antes de irse a dormir. Aunque el vino pueda transmitir minutos después esa sensación de sueño, lo cierto es que cuando nuestro cuerpo metaboliza el alcohol, éste impide que alcancemos las fases más profundas de sueño, lo que se traduce por supuesto en un descanso ínfimo.

Desconectar una hora antes de dormir es crucial

Seguir delante de la pantalla del ordenador, ver una película o nuestras serie favorita, continuar con la conversación de Whatsapp… todos estos hábitos seguramente los sigas haciendo por la noche antes de ir para cama. Como ya estarás imaginando, si están aquí es porque realmente no son los adecuados para ayudarnos a descansar. Os recomendamos encarecidamente que reserves 60 minutos antes de comenzar a dormir. Esta hora la puedes reservar para tareas como leer, ponerte el pijama, lavarte los dientes o pegarte una relajante ducha. En cuanto quieras darte cuenta, voilà, ya habrán pasado los 60 minutos.

Irse a dormir demasiado pronto no ayuda

Irte a la cama a las 10 de la noche, aunque tengas que levantar a las seis y media de la madrugada, por ejemplo, no es sinónimo de que tu cuerpo esté descansando o haciendo las cosas de manera correcta. El punto anterior será clave para que tu cuerpo esté completamente relajado, es por ello que gracias a él descubrirás cuando es el momento adecuado para meternos en la cama. Seguramente hayas dormido nueve horas seguidas entre semana pero te hayas levantado destrozado para recuperar el sueño perdido. Todo lo contrario que si acudes a la cama cuando realmente tu cuerpo te lo pide y has dormido sólo seis horas.

Cuando no puedas dormir, sal de la cama

Decenas de veces os habrá pasado que no sois capaces de conciliar el sueño, lo cual viene además relacionado con uno de los primeros puntos que tratábamos, mirar constantemente el reloj. Si aún dando la vuelta al mismo sois incapaces de dormir la solución ideal es salir de la cama. Eso sí, lo que hagáis fuera de ella será vital para que queráis volver a la cama debido al sueño. Cualquier actividad relajante y que minimice la ansiedad es bienvenida, y no, el teléfono móvil y las redes sociales no cuentan.

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