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La chica del hueco: ¿por qué seguirás teniendo miedo de mirar debajo de la cama?

4/05/2018 - 14:02
  • Una historia equiparable al terror actual pero el doble de malvada
  • Joven que aparentemente habita en los huecos que dejan algunos muebles
Imagen: Gettyimages

Cuando eras más pequeño, ¿te acuerdas de luchar contra tu instinto para no mirar debajo de la cama? Hacías bien, y más si conoces la leyenda urbana de la chica del hueco: una historia japonesa equiparable al terror de los niños occidentales pero, quizás el doble de malvada y mucho más terrorífica.

¿Cuál es el motivo por lo que los niños japoneses no miran debajo de la cama? Al contrario que en España, que tememos a un monstruo de película, en el país del sol naciente se teme a una chica. Una niña o joven que aparentemente habita en los huecos que dejan algunos muebles del hogar. La abertura de debajo de la cama, detrás del armario, tras la mesilla de noche, etc.

Pero pongámonos en situación: imagina que es de noche, entras a una habitación con luz tenue y te dispones a meterte en la cama. Antes de acostarte, por cualquier razón, te da por mirar hacia el armario. Se encuentra a tu lado, por lo que puedes ver claramente ese hueco que queda entre el armario y la pared.

Es oscuro y tenebroso como pocos lugares de la casa. Sin embargo, notas que algo brilla; un reflejo que se aprecia perfectamente. Al aproximarte para ver qué es lo que se ha colocado detrás del armario, descubres que lo que brillaba eran un par de ojos clavados en ti, observándote fijamente.

Imagen: Gettyimages

Si ves estos ojos mirándote desde un hueco, estás en peligro. La primera vez te dará un buen susto y no podrás dormir durante días, semanas o meses. Por supuesto le pedirás a alguien que cubra todos los recovecos de tu casa: primero para no volver a tener esa visión y segundo para conservar tu vida.

Según cuenta esta leyenda, la primera vez que ves a la chica del hueco será una especie de aviso, una advertencia. La segunda vez pregunta si quieres jugar al escondite. Una pregunta a la que por supuesto, no debes aceptar voluntariamente.

Sin embargo, no tienes opción. Una vez que la joven te pregunte, estás atrapado en su juego. Incluso si te atreves a negarte, ella te seguirá persiguiendo durante toda tu vida. Por lo que nunca más vuelvas a fijarte en un hueco creado por un mueble y una pared, o la cama y el suelo, pues ella estará dispuesta a encontrarte.

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