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¿La Virgen en una tostada? La razón por la que vemos caras en objetos

16/05/2018 - 14:04
  • El fenómeno no sólo está reservado para la iconografía religiosa
  • Ver caras en objetos inanimados es más común de lo que crees
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Imagen: Twitter/FacesPics

¿Alguna vez has encontrado formas en las nubes o has visto una cara en la parte quemada de la tostada mientras desayunabas? Seguro que alguna vez te ha pasado. Además, no sería la primera vez que vemos retratado el rostro de Jesús o la Virgen María en una gran diversidad de cosas como por ejemplo una tabla de madera o en una humedad. Pero, ¿a qué se debe este fenómeno?

Cabe decir que el fenómeno no sólo está reservado para la iconografía religiosa. Hay una cuenta de Twitter que se dedica a publicar fotografías donde se aprecian caras en objetos cotidianos: desde batidoras hasta tapas de café, pasando por un museo en Chichibu, Japón, que alberga más de 1700 piedras que parecen rostros humanos, incluido Elvis Presley.

Si alguna vez has distinguido caras en nubes, manchas de tinta, en la superficie de la Luna o en la suciedad del coche, no estás solo. Ver caras en objetos inanimados es más común de lo que crees, y tiene un nombre: pareidolia. Se trata de un fenómeno psicológico por el que nuestro cerebro reconoce una imagen y la identifica como algo que no tiene nada que ver con lo que es realmente.

No son pocos los expertos que creen que la pareidolia es una consecuencia de nuestro cerebro para procesar la información. Está constantemente examinando todo tipo de imágenes (líneas, formas, colores, etc), razón por la que las interpreta para relacionarlas con algo almacenado en nuestro conocimiento o experiencia.

Se podría decir que es un acto reflejo que todos hacemos sin querer. Es más, a nuestro cerebro tan sólo le basta con percibir la más leve similitud o sugerencia de parecido con algún rostro que esté en su "base de datos" para que de forma automática interprete las cosas que que vemos como una cara conocida o de algo que ya hemos visto antes.

Herencia evolutiva: los primeros humanos

Imagen: Twitter/FacesPics

Esa tendencia a identificar figuras familiares se remonta a los primeros humanos. Cada uno de nosotros venimos al mundo "con los cables preconectados para detectar caras". Hemos desarrollado cerebros que piensan de un modo rápido, primario.

Por otro lado, el cerebro humano está exquisitamente en sintonía con la percepción de los rostros. De hecho, hay una región cerebral llamada giro fusiforme que está vinculada con la pareidolia. Sus funciones son evidentes, incluso desde la primera infancia: multitud de estudios han demostrado que poco después de nacer, los bebés muestran más interés hacia objetos caricaturizados con una estructura aleatoria antes que hacia otra cosa que pueda tener los mismos elementos pero en un orden lógico.

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