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El iPhone 4S sabe de todo menos castellano

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El nuevo iPhone 4S que ayer desveló Apple plantea una gran propuesta para la industria de los dispositivos móviles: que los sistemas de reconocimiento de voz se conviertan en la herramienta preferente para introducir datos y textos en los terminales. El asunto no es nuevo. En ello llevan trabajando muchos años Google, Microsoft y la propia Apple. Estas empresas ya permiten realizar búsquedas a través de la voz, aunque con resultados todavía bastante mejorables. En cualquier caso, con semejante terna de padrinos, parece claro que esa tecnología formará parte de nuestras vidas en los próximos años… o quizá meses. Todo depende de la velocidad que los gigantes del sector impriman al fenómeno. Así, llegará un día en el que la mayoría de los usuarios de dispositivos móviles preferirán dictar sus mensajes y correos antes que escribirlos. La misma suerte correrán las entradas de texto en las redes sociales, los chats o las agendas de contactos. Todo eso ocurrirá más pronto que tarde.

Los fabricantes de smartphones afinan constantemente las herramientas de software para convertir la voz humana en texto de forma fiable, al tiempo que incrementan la potencia de los equipos para agilizar todo el proceso de datos. En esta aventura, Apple ha tomado ventaja al presentar el asistente personal que enriquecerá el iPhone 4S. El usuario pregunta pulsando el botón central del iPhone y la maquinita responde. Si preguntas por la cotización de una empresa, el sistema te recita los últimos datos al tiempo que muestra en pantalla la evolución de la compañía en cuestión. Si quieres saber el tiempo en Australia, la herramienta te informa de viva voz. Si tienes en la agenda una reunión, el asistente virtual te recuerda la cita. Y así podría continuar con decenas de ejemplo. Realmente es una maravilla. Lo malo para los españoles es que el iPhone4S no entiende la lengua de Cervantes. Por ahora sólo hay versiones en inglés, francés y alemán. Ese pequeño detalle puede disuadir a muchos usuarios de hacer cola para cambiar de terminal. Las mejoras incorporadas son importantes, pero ninguna realmente rompedora para el mercado español.

Los algoritmos están ahí y sólo falta un pequeño empujón de la industria para que el fenómeno comience a andar. Dictar mensajes cortos es más fácil, rápido y natural que escribirlos… siempre que la transcripción se realice de forma fiable e instantánea. Costará su tiempo que los usuarios se acostumbren a la novedad, pero en cuanto comprueben que la cosa funciona, la adaptación será fluida.

El reconocimiento automatizado de la voz también abre la puerta a progresos imposibles de atisbar años atrás: la traducción simultánea y automatizada de cualquier idioma al propio, sin más intermediario que una máquina prodigiosa. Cisco está invirtiendo con absoluta convicción en el éxito de ese futuro negocio y los resultados no tardarán en sorprendernos. Los trabajos están muy avanzados y los resultados asombrarían incluso a los más escépticos.Así, la maldición bíblica de la Torre de Babel dejará de ser un obstáculo para la comunicación universal de las personas. Quizá no haya que esperar muchas décadas para que los mensajes escritos no se tengan que escribir ni dictar, sino que bastará con pensarlos. Pero ésa es otra historia.

(Un extracto de análisis apareció publicado en la edición de papel de elEconomista del 4 de cotubre de 2011)

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