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Microsoft paga 50 dólares por cada usuario de Skype

Será que las cosas valen tanto como el cliente está dispuesto a pagar por ellas, o que la crisis también afecta a la compraventa de empresas de Internet, pero cuesta resistirse a comparar los 50 dólares que Microsoft acaba de pagar para hacerse con cada uno de los 170 millones de usuarios activos de Skype, y los más de 100 dólares por usuario que Facebook obtuvo hace pocos meses en su ronda de inversión más reciente.

En términos absolutos, los 8.500 millones de dólares recién invertidos por Microsoft en Skype son una cantidad enorme, la mayor compra realizada hasta la fecha por la empresa de Redmond, por encima de los 6.000 millones que le costó hace tres años la red aQuantive de publicidad digital. No hay más que recordar lo mucho que nos parecieron los 1.650 millones que pagó Google en 2006 por YouTube (y que equivalían en aquel momento a 23 dólares por cada usuario único).

El motivo de Microsoft para comprar Skype parece claro: entrar de una vez, aunque sea a golpe de talonario, en dos sectores que se le vienen resistiendo más de lo que puede permitirse en el futuro: Internet y los móviles. El gigante del software integrará las funciones de audio- y vídeo-conferencia de Skype en toda su gama de productos, desde las herramientas de ofimática hasta la red de videojuegos Xbox Live, pasando por su plataforma de smartphones Windows Phone, para la cual reclutó en febrero nada menos que a Nokia, el mayor fabricante mundial de móviles. Combinando las dos operaciones citadas y la alianza con RIM que se renovó la semana pasada, se va configurando un bando compuesto por empresas de la (relativamente) vieja guardia con voluntad de resistirse al auge de Apple y Google.

Desde el punto de vista de Skype, la operación es un auténtico pelotazo, y no sólo literalmente –la empresa lleva varios años pasando de mano en mano, desde que fuera adquirida por eBay en 2005 para luego desprenderse parcialmente de ella hace unos meses. Hasta ahora, no parece un gran negocio, puesto que la gran mayoría de los 207.000 millones de minutos de voz que transportó el servicio el año pasado fueron gratuitos, pero todas las operadoras de telecomunicación tradicionales miran de reojo a Skype en busca de orientación para sus futuros servicios, puesto que la telefonía IP que Skype ha popularizado es la tecnología clave en las redes móviles de cuarta generación (4G), completamente basadas en Internet. A partir de ahora tendrán que tratar con Steve Ballmer, que con la compra ha incorporado a su cartera uno de los servicios emblemáticos de la penetración de la red en todas las capas de la sociedad. Como recuerda Genís Roca, una mujer inmigrante hablando por Skype con sus parientes de Quito desde un locutorio del Raval en Barcelona es el mejor ejemplo de que las aplicaciones avanzadas de Internet no conocen barreras de nivel social ni económico, siempre que tengan una utilidad clara.

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