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Porcelanas poco comunes

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Les cuesto un secreto: odio las figuritas de porcelana. Sí, esas tipo Lladró de escenas ñoñas y ensoñaciones bucólicas en plan “pastorcilla cabezona recoge flores con cara de enamorada idiotizada”. Bueno, la verdad es que no es un secreto el que las odie, todo el que me conoce sabe que el primer consejo que doy a las parejas que se casan y montan piso es “dejaos de muñequitos y cacharritos de porcelana, que después hay que quitarles el polvo uno por uno” (nunca me hacen caso). Lo que sí es un secreto es que las figuritas de casa no han ido cayendo al suelo una tras otra ‘por accidente’. 

Esto era así hasta que Lladró le dio nuevos aires a la porcelana. Hace algún tiempo ficharon a Jaime Hayon, un reconocido artista plástico, para que diera un nuevo rumbo a la porcelana y así captar a una nueva clientela. Tampoco podrán negar que ese giro viene presionado por los todopoderosos Chinos que parecen que siempre pueden hacer lo que sea en más cantidad y más barato. Nota: China debería pensar seriamente tomar por himno nacional aquella canción del musical Annie Get Your Gun que se titulaba ‘Anything You Can Do, I Can Do Better’. Desvarío, como de costumbre. La cuestión es que Lladró empezó a sacar series como la de Re-Cyclos o The Fantasy y parecía que se abría un nuevo camino para la porcelana. 

Y ahora nos topamos con Transfiguraciones (abajo), un proyecto creativo simbiótico entre Marre Moerel (arriba) y +Max, donde la porcelana juega a los equilibrios sobre el alambre que separa el arte y el diseño. Una serie de figuras de seres fantástico, mutados o fundidos en un crisol, que se retuercen en escorzos imposibles como si hubieran huido del horno en medio del proceso. El proyecto es descrito por sus autores tal que así: “En Transfiguraciones se juega con el poder del demiurgo divino creando mutaciones cuasi mitológicas. De su trabajo surgen una colección de criaturas irreales que vagan en un limbo desconocido entre lo humano y lo divino, entre el bien y el mal. Sus piezas confunden su identidad y muestran caras tan diferentes como Cupido y Lucifer al mismo tiempo”. 

Si sorprendente son los resultados de la fusión de identidades creativas de la holandesa Moerel y el madrileño +Max, más sorprendente debe ser la cara de tu abuela si se te ocurre regalarle la figura titulada ‘Sexy Beast’, un hibrido animal-humano masculino-femenino sin brazos y vagina dorada… más o menos la misma que se le debió de quedar al artesano Jesús Alonso de la fábrica Porcelanas Eloy Alonso de Cebreros (Ávila) cuando los autores le llevaron sus ideas para que las hiciera realidad. 

Nota: Para que conste si no ha quedado claro, estas figuritas SÍ me encantan.

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