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Archivo de Octubre, 2008

Desfiles ultrademocráticos

Mircoles, 8 Octubre 2008

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Ahora que ya ha terminado el circuito de pasarelas internacionales (Nueva York-Londres-Milán-París) voy a confiarles algo: hacer pasarela es un auténtico coñazo (y perdóneme una expresión tan ordinaria).

Pasas todo el día pateándote la ciudad para arriba y para abajo, buscando los insólitos emplazamientos que los diseñadores eligen para sus desfiles. Y después de fiesta… Puede que parezca glamuroso, pero lo cierto es que para aquellos que vamos a trabajar y no a socializar es realmente agotador. Además de frustrante para todo aquel que quiera ser mínimamente exhaustivo, como es mi caso, porque te ves obligado a dejar de ver muchas cosas que al final pesan más que lo que sí has conseguido ver.

Primero debes elegir a qué semanas de la moda vas, porque hacerlas todas no es viable, ya que te pasarías dos meses fuera de casa sin ver a la familia. Es decir, si incluimos la Alta Costura y las colecciones masculinas, al final son seis meses al año en que no duermes en tu cama. Después, por los solapamientos en los calendarios, te ves obligado a elegir entre desfiles. Si sacrificas la de los jóvenes y desconocidos diseñadores a lo mejor te estás perdiendo un momento histórico, el nacimiento de una nueva estrella. Si sacrificas desfiles importantes te quedas con ese mal sabor de boca de haberte perdido una propuesta esencial para la próxima temporada.

Créanme, ir a los desfiles no es nada práctico, porque como crítico al final tienes que echar mano de los lookbooks para recordar las colecciones (son tantas las que ves que todo se fusiona en tu cabeza) y con la rapidez que todo sucede en un desfile pierdes muchos detalles que después tienes que estudiar más detenidamente a través de las fotos o con las prendas en la mano. 

París terminó de presentar las colecciones para la primavera/verano 2009 y nos dejó una de las iniciativas más sorprendentes. Viktor & Rolf se apearon de la pasarela. Recibimos un mail anunciando que Viktor Horsting y Rolf Snoeren decidieron hacer un desfile virtual para todos, no sólo para prensa y compradores. Sólo tenías que conectarte el día 2 de octubre a su website. Era una experiencia inquietante, ¿cómo resultaría? 

Pues allí estaba yo, el día 2 a eso de las nueve de la mañana encendiendo el ordenador para ver cómo se lo habían montado. Y para ser sincero he de decir que el resultado ha sido estupendo. A parte de ser una de las mejores colecciones de estos diseñadores, el montaje es realmente bueno: un desfile de una sola modelo, Shalom Harlow, que entra y sale del backstage, coincidiendo con ella misma sobre la pasarela, como si de una legión de clones de la Harlow se tratase. 

Estoy seguro que este ‘invento’ les ha salido mucho más barato que montar el acostumbrado desfile de aforo limitado, y que la atención mediática no se ha resentido (yo lo he visto reseñado en el WWD como si fuera un desfile más de los acaecidos ese día en París). Cabría preguntarse si la moda española no necesita de una alternativa de este género. Después de todo, los grandes críticos y tastemakers de la moda internacional, léase Anna Wintour, Suzy Menkes, Hillary Alexander o Cathy Horyn, NUNCA sentarán sus reales posaderas en los asientos cibelinos, ¿no sería mejor ponerles los desfiles directamente en sus ordenadores? Más posibilidades de que los vieran habría sin duda. Y mientras dejo esta reflexión en el aire, les sugiero que vean el desfile de Víctor & Rolf.

Viktor & Rolf

Facchinetti traicionada

Lunes, 6 Octubre 2008

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Valentino por Facchinetti: otoño/invierno 08/09 (izq.), Alta Costura O/I 08/09 (centro) y primavera/verano 09 (dcha.)

¡Qué poco me has durado Alessandra Facchinetti! Dos colecciones de prêt-à-porter y una de Alta Costura y a la calle. Y es que a la diseñadora le han hecho la cama. Por un lado aquellos que trabajaron codo con codo con el gran Valentino durante años y que soñaban en secreto con ser los herederos de la casa. Por otro lado el mismo Valentino que no le gustó mucho que una diseñadora con personalidad propia tomara su nombre sin respetar (o eso cree él) el legado dejado atrás en forma de archivos. ¿Pero qué sentido tiene jubilar a un diseñador si se pretende seguir haciendo lo mismo que él hacía? 

A Facchinetti, aunque consciente de los rumores que la han perseguido estas últimas semanas y que han sido expuestos abiertamente por la prensa, le ha fastidiado profundamente que la confirmación del despido, o más bien el “bye bye baby a la francesa, no llegara de la cúpula directiva sino que se ha enterado al abrir el periódico (o cuando algún redactor la ha llamado el viernes para pedir su opinión al respecto de su ‘salida’ de la casa). 

La sustituyen Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli que hasta ahora se ocupaban de los complementos de la firma, bajo el título de directores creativos de los accesorios desde que Mr. V se jubilara. Chiuri y Piccioli llevaban trabajando con el maestro alrededor de una década, desde que este los fichara cuando trabajaban para Fendi. Los nuevos (bueno, no tan nuevos) diseñadores afirman tener un profundo conocimiento del ADN de la firma Valentino y que piensan respetarlo tirando de archivo, y el Maestro no ha dejado pasar la oportunidad para salir a la palestra y mostrar su apoyo a las nuevas cabezas creativas de su maison. 

La cuestión es que si las colecciones presentadas por Facchinetti han obtenido buenas críticas, ¿por qué no ha cuajado? Desde lo más alto del organigrama de Valentino se deja filtrar que existía un problema liderazgo, que la diseñadora no había conseguido formar un equipo sólido y que era débil en la toma de decisiones fácticas. Leyendo entre líneas: que se le han indisciplinado el equipo existente. Y es que has sido tonta Alessandra, cuando uno accede a un puesto como ese (en moda o cualquier otro sector empresarial) lo primero que hay que hacer en limpiar la oficina y posicionar a tu propio equipo, el que traes contigo, el de confianza. Ir de buena gente respetando a los que están da muy mal resultado, aunque sea muy poco políticamente correcto decirlo.

aBRÓCHEse este otoño

Viernes, 3 Octubre 2008

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Coco Gabrielle Chanel era una auténtica adicta a la sobredosis de bisutería. Mezclaba joyones buenos con otros no tanto, o simplemente aparentes. No es que fuera tonta y se dejara timar por los joyeros, sino que era una estratega. Ella decía que mientras la gente estuviera ocupada intentando de discernir entre qué piezas eran buenas y cuáles no se interesarían por su edad. Inteligente, ¿no? 

A mí, como eminentemente esteta, me importa un bledo si un diamante es un diamante o simplemente un cristal de roca venido a más. Lo que realmente me interesa es el efecto final. No soporto la bisutería que parece bisutería, como tampoco soporto las joyas buenas que parecen bisutería, pero por el contrario adoro la buena bisutería que da el pego aunque no resista un segundo examen en distancias cortas. 

Alguna vez escuché a una señora de postín presumir de su bisutería. “¿Los pendientes? No son réplicas. Los verdaderos están en una caja de seguridad en el banco. Tengo réplica de todas mis joyas porque mi seguro deja de cubrirlas en cuanto las saco de la caja de caudales”. Entonces… ¡¿Para qué demonios tienes las originales!? 

Esta temporada apuesto definitivamente por los broches. Grandes broches, imposibles de pasar desapercibidos, colocados a la altura de la clavícula. Recordemos cuando la Infanta Elena los puso de moda unas temporadas atrás, inclusos llevados de dos en dos… Aquellos eran otros tiempos, aún no se había producido el cese temporal en la convivencia de los Duques de Lugo, él no salía en la portada de Época y aún creíamos que él era el maravilloso estilista que la había convertido de infanta en princesita. 

Volviendo al tema… Ahora están muy de moda los joyones de aspecto vintage. Y como encontrar buena bisutería con estilo es bastante difícil, yo recomiendo, una vez más echar mano a Internet. Por un lado os quiero mostrar las estupendas piezas que el diseñador egipcio Isaac Manevitz crea para Ben-Amun (a la izquierda). Es evidente que dado el precio, 145 $, eso no son diamantes, ¿pero a quién le importa? O esta pieza de Trifari (derecha) con un par de aguamarinas de 295 $ que encontramos en NandN Vintage Costume Jewelry. Quizás la web tiré un poco para atrás, sí, lo reconozco, pero siempre podemos buscar piezas similares en House of Lavande, pero tiene el inconveniente de que tienes que darte un paseo hasta Palm Beach. 

Mírate en el espejo y ante la dudad, siempre un broche.

Las listas de esperas son lo más.

Mircoles, 1 Octubre 2008

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Conozco una chica, una de esas princesitas de Park Avenue, las Bergdorf Blondes de la novela de Plum Sykes, que una vez me dijo sin rubor en las mejillas que a ella no le interesaba nada que no tuviera lista de espera. Personalmente me pareció un despropósito, porque uno de los encantos que tiene ser millonario es el trato preferente, el no tener que hacer colas y que tus deseos sean cumplidos al segundo de ser sugeridos. Pero como no soy millonario no le encuentro el punto a eso de que me hagan esperar en interminables listas de esperas para conseguir algo, que es precisamente lo que llevo toda mi vida haciendo sin ser rico. Ahora resulta que ser millonario no consiste en evitar las colas, sino en aprender a disfrutar de ellas. 

Y es que a un verdadero millonario nunca se le ocurriría saltarse la cola de espera para hacerse con un bolso Birkin de Hermès (sería demasiado humillante intentar hacer uso de su posición y que no le sirviera de nada). ¿Cómo se les habrá quedado el cuerpo a todas las de la lista de Hermès al leer el libro de Michael Tonello (un estadounidense residente en Barcelona propietario de un salón de belleza) titulado Bringing Home the Birkin en el que asegura haberse hecho con más de cien Birkins sin pasar los dos años pertinentes en waiting list. Su técnica parece ser que es entrar en las tiendas de Hermès como si fuera un cliente habitual y empezar a gastar miles de euros en chucherías para poner la guinda pidiendo un Birkin. La dependienta, según él, entra al instante en la trastienda y le sirve uno ipso facto. Tonello afirma que la lista de espera es un elemento de marketing más y que no responde a la realidad sino que sirve para crear el aura de exclusividad. 

¿Recuerdan el horrible bolso de Vuitton llamado el Tribute Patchwork que costaba el año pasado alrededor de 40.000 €? Se crearon 24 unidades. ¡Pues hubo quien lo compró, a pesar de ser tan feo, por el mero hecho de ser exclusivo y tener que entrar en una lista de espera! Supongo, a la vista de esto, que los millonarios de todo el mundo deben tenernos a los españoles una envidia feroz por nuestra sanidad pública. Y nosotros, desagradecidos españolitos, clamando porque desaparezcan las listas de espera de la sanidad cuando es lo último de lo último. 

Lo menos que se le puede pedir a un bolso si va a costar una millonada y vamos a tener que sufrir una lista de espera es que esté a la altura de nuestras expectativas, como las creaciones ¨made to order¨ de JaF (Just a Few) [arriba], firma que puede presumir de tener el bolso más caro que actualmente se encuentra a la venta (de 13.920 a 34.800 euros dependiendo de los materiales). Sus líneas elegantes y clásicas lo hacen ideales para convertirse en una ‘inversión’. Un bolso-joya de elaboración artesanal, a medida, con pieles exquisitas (cabra, búfalo, cocodrilo, avestruz y pitón) y la más fina joyería (oro de 18 quilates y diamantes incrustados que componen todos sus herrajes). Pero no son el colmo del lujo por el bolso en si (que también) sino porque sólo se vende mediante invitación y escogiendo a la clientela más selecta a través de las mejores joyerías del mundo, distribuidoras de sus invitaciones. Y es que las diseñadoras Teresa Roca y Veronica Mondelo han debido de darse cuenta de que los únicos que no entran en crisis son los grandes capitales.