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Zapatos a medida: Dimitri Gomez, Maître-bottier

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Siguiendo la pista de los zapatos bespoke de la firma inglesa Crockett & Jones fue fundada en 1879 en Northampton, el corazón industrial zapatero del Reino Unido, llegamos hasta su boutique parisina en el 14 de la rue Chauveau-Lagarde, único punto de la casa en que se pueden encargar y se realizan sus obras artesanales a medida y a mano. El encargado de tan especiales y codiciadas creaciones es Dimitri Gomez, maestro zapatero, o como se dice en francés, maître bottier, que divide su corazón entre las creaciones para Crockett & Jones y las que llevan su nombre.  

Me inicié en esta profesión por casualidad y bastante tarde para la edad en que uno suele comenzar” afirma consciente de su inusual perfil. “De hecho, no fui a la escuela normal para zapatero, ‘les compagnons’ en francés, sino que aprendí en los talleres de toda la vida junto a experimentados artesanos que me transmitieron los conocimientos ancestrales. A pesar de que no era precisamente joven para cuneado comencé a aprender el oficio, puse allí toda mi pasión e invertí mucho, días, noches, fines de semana, así que a día de hoy estoy orgulloso de crear piezas únicas y especiales a la imagen de mis clientes”.  

Describe su relación con su selecta clientela como algo muy personal y profundo, porque a veces las palabras no bastan para expresar lo que se quiere, y ha de bucear en el terreno del incontentes para dar con las claves que definen el zapato deseado. “Siempre intento establecer una relación íntima con el cliente, y procuro penetrar en su cabeza para comprender perfectamente sus deseos. Me adapto a todos los estilos, tantos masculinos como femeninos, aunque tiendo a acercarme a la clásica elegancia de dandy inglés”. Se establece entonces un verdadero intercambio de ideas y sensaciones entre mis clientes y yo: “Ellos vienen con sus ideas y una vez que comprendo lo que quieren, les aconsejo y le propongo adaptaciones a su persona que estoy seguro les agradarán. Algunos lo dejan todo en mis manos y me permiten elegir el nuevo modelo, mientras que otros tienen una idea muy precisa de lo que quieren y la respeto fielmente. La mayoría de mis clientes pasan a ser amigos, ese es el gran encanto de este oficio”.  

Se lamenta de que el suyo sea un oficio casi desaparecido donde sólo quedan algunos en la brecha. Pocos, pero excelentes. Cada una de sus ‘obras’ involucra de 55 a 60 horas de trabajo, siendo necesario realizar hasta dos pruebas en un proceso de 4 a 6 que finaliza con la entrega del zapato perfecto. “La tradición y la modernidad se conjugan a un cincuenta por ciento en mi trabajo. Existe una parte técnica muy tradicional, en la que se emplean conocimientos técnicos con más de 100 años. Por otro lado la parte creatividad sigue las líneas y formas más de tendencia”. Aunque tiene claro que el desafío hoy por hoy radica en ofertar el mejor producto, renovarse sin cesar, ofrecer los mejores plazos y todo eso a una tarifa por debajo de sus colegas.  

Su colaboración con Crockett & Jones se remonta ya a 10 años en los que la casa inglesa ha puesto los encargos más delicados en sus manos. “Aprecio mucho el espíritu de esta casa que es muy cercano al mío en términos de estilo  y excelencia. También actúo regularmente de asesor para ellos, aconsejándoles en la creación de modelos o tendencias para sus colecciones”. Para todo el que quiera adentrarse en el exclusivo mundo del calzado bespoke, Monsieur Gomez, en un más que aceptable castellano, puede ser el perfecto cicerone que no dejara que su cliente se pierda entre las infinitas posibilidades. 

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