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Cibeles 25 años después

Cibeles comienza, de nuevo, hoy. El circuito de las pasarelas es un constante ‘efecto Día de la Marmota’ en que cada seis meses te hartas de repetir topicazos, presentaciones y opiniones. Así que cuando tenemos la oportunidad de hablar de algo distinto, como es un aniversario, siempre es de agradecer. Cibeles cumple 25 años, o lo que es lo mismo, 50 ediciones y me niego a reproducir lo que todos los artículos sobre el tema repetirán en estos días hasta la extenuación. Así que la mejor manera de rendirle tributo a Cibeles por mi parte es hacer un ejercicio de memoria emocional y contar vivencias ‘cibelinas’ de las que quedan en el recuerdo. Porque quizás las colecciones las olvidemos, sobre todo las que temporada tras temporada siguen siendo más de lo mismo, pero lo que no olvidamos ciertamente son momentos como aquel en que Davidelfin puso como freebies (regalitos para la prensa) una camiseta ultra diminuta y un par de barritas energéticas para adelgazar [yo le encontré sentido: te tomas las barritas, adelgazas y terminas cabiendo en la camiseta].

No soy tan mayor como para manejar recuerdos de los inicios de Cibeles de primera mano, pero son mucho los periodistas seniors que van compartiendo experiencias sobre aquello. De un modo un poco preconitivo, Cibeles empezó bajo la carpa de un circo, el de Teresa Rabal, cuya carpa alquilaban y la plantaban en plena Plaza Colón de Madrid (esto lo suelta Cuca Solana en toda entrevista, venga o no al caso). Por entonces yo contaría con 9 años, y sinceramente, me interesaban más el Comando G y Mazinger Z que la moda. Mis primeros encuentros con la moda llegaron con la repercusión mediática de la imposible Ágatha de la Prada, que por aquel entonces era lo único que sonaba por doquier tildada de “mamarrachada”. ¡Cuántos han tenido que tragarse sus palabras frente al éxito creativo y comercial de esta diseñadora que ha llegado donde mucho de sus congéneres ‘serios’ nunca han soñado llegar! En una entrevista Ágatha me decía que sus mayores fans eran los niños, y no me extrañó, porque yo adoraba aquellos vestidos-escalera que hacía y que se tildaban de ideas estrafalarias. Fue la primera que nos acercó el concepto diseñador-artista que ha hecho evolucionar este sector en los últimos 25 años.

Antonio Alvarado, el único de los 7 diseñadores que tomaron parte en aquella primera edición de Cibeles y que sigue desfilando, no sólo ha mantenido su perfil rompedor sino que su estilo ha rejuvenecido con los años. Mantenerse en el primer plano de la moda es duro porque es un sector muy ingrato y en un chasquido de dedos desapareces de la memoria colectiva. Sean sinceros, ¿recuerdan a Los Pepes, Nacho Ruiz, A Menos Cuarto, Vera Medem o Isabel Berz? ¡Qué grande fueron Vacas Flacas y Manuel Piña y qué olvidados están! Todos ellos fueron diseñadores que pasearon palmito por Cibeles y ahora… ¿ahora qué? Sólo los gallegos (Purificación Garcia, Roberto Verino y Adolfo Dominguez, los dos últimos vuelven en esta edición) supieron bajarse de la pasarela y mantener la marca con fuerza y expandirse, y demostrar que no es necesaria una pasarela para ser un nombre de moda reconocido.

Sobre la pasarela se ha visto de todo, y cuando digo ‘de todo’ quiero decir ¡de todo! La imagen de modelos fumando sería ahora mismo ‘infumable’, más en un momento en que solo se podrá fumar bajo las alcantarillas ¿o eso es espacio público también? [nota: no soy fumador]. Recuerdoa esa Paola Dominguín emplumada cual reina del carnaval de Tenerife. Recuerdo a todas las tops que nacieron al amparo de Cibeles como Veronica Blume, Nieves Sanchez… ¡Helena Barquilla! ¡Qué genial era Helena Barquilla!, nuestra top más internacional y por el contrario la de menos repercusión patria. Tengo en la retina su famoso traspiés en un desfile parisino, ¿el de Thierry Mugler? Ella supo convertir una caída accidenta en una puesta en escena donde recorría la pasarela con la gracia felina de una mujer pantera… a gatas.

Mis recuerdos personales de Cibeles comienzan frente a su mostrador de acreditaciones con una señorita diciéndome “mira al objetivo para sacarte una foto para la acreditación”. “¿Objetivo, qué objetivo?” pensé, y así salgo en la foto que me ha acompañado en las acreditaciones desde entonces, con cara de no saber dónde está el objetivo.

Cibeles ha crecido, tiene más pasarelas (dos), tiene más diseñadores (se han integrado los emergentes de El Ego), tiene más dinero (se han puesto las pilas con los sponsors privados, o eso intentan), tiene más caché (ahora es una ‘fashion week’). Hemos vivido cambios de emplazamiento a El Retiro, y regresos a Ifema. Vivimos la fuga de diseñadores hacia Gaudí y la posterior integración de los diseñadores catalanes en Cibeles cuando Gaudí desapareció. Escándalos: Davidelfin escandaliza, la masa muscular de las modelos indigna, Davidelfin vuelve a escandalizar, y otra vez más de vueltas con la anorexia… Ahora Davidelfin desfila en Nueva York y el otro día mi amiga Antonia llevaba una camiseta que decía “please, don’t feed model”. ¿Tanto escándalo para qué?

Yo me quedaría con tres momentos de Cibeles:

1) La colección de Elio Berhanyer (al que homenajean en esta edición) que realizó tan bárbara y magistralmente Roberto Diz, que se postulaba como el sucesor de un ya mayor Elio. Una iniciativa que no fraguó por una lucha de egos y que hubiera podido devolver el brillo al nombre de este superviviente de la Era de la Alta Costura.

2) El primer desfile de Carlos Diez Diez, que devolvió la razón de ser de Cibeles. Mi incondicionalidad a Carlos es algo sobradamente conocido, porque creo que es uno de los pocos diseñadores con identidad propia y sentido de la vanguardia.

3) El secuestro de la colección de Ion Fiz que creó la situación de caos y estrés más pasmosa nunca vista. Ion Fiz discutió con su socia capitalista y esta decidió no dejarle sacar del estudio la colección que iba a presentar. Tubo que recomponer un desfile improvisado con vestidos de otras ediciones que pudo recuperar. Desde entonces desfila en el OFF Cibeles ya que la organización lo penalizó echándolo del programa oficial a pesar de que es otro de los tesoros de la semana de la moda madrileña.

Siéntense y disfrutes en esta nueva edición de Cibeles, a ver qué momentos memorables nos deja en esta ocasión. Por ahora os dejo algunos de los bocetos de las colecciones que nos presentarán:

bocetoscibeles.jpg

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2 respuestas to “Cibeles 25 años después”

  1. Virginia Dice:

    Magistral, sin más. Magnífico post en el que la ironía te hace sonreir y los recuerdos te emocionan. Qué pena que sea de lo poco que emociona ya en Cibeles, los recuerdos…

  2. jose_airam Dice:

    Bueno, en primer lugar felicidades aunque sean retrasadillas…

    Me ha encantado el post, sobretodo porque está siendo mi primera cibeles y reconozco algunas sensaciones que estoy viviendo, inlcuido el momento foto a traición a las 9 de la mañana de ayer.

    Espero encontrarme contigo en algún momento de la próxima edición.

    Un saludo!

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