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La importancia de llamarse Lomana

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No sé si voy a hacer una reseña de una persona con estilo, una crítica televisiva, o un híbrido de ambos géneros. Lo cierto es que el viernes pasado me encontraba arrumbado ante el sillón con ganas cero de existir y con el propósito de vegetar, y en aquello de que hacía zapping me topé con Carmen Lomana en el plató de Salvame Deluxe, que como dice Jorge Javier Vázquez hasta la saciedad suena a puticlub.

Aquí hago un alto en el camino y admito mi adicción a Sálvame en sus dos formatos. Han conseguido, independientemente de su contenido, crear una fórmula que engancha como el crack, con ese toque circense que te arranca una sonrisa y esa descarnada crueldad que hace que tu vena morbosa disfrute a rabiar. Su plató es un campo de minas que sólo pueden pisar dos tipos de personajes populares: los acorazados e intocables, que están por encima del bien y del mal, o los desesperados que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo por el camino. Carmen Lomana pertenece a los primeros, a los intocables, aunque los colaboradores pensaron que podrían con ella, como confesó honrosamente Pilar Eire, que comentó que había llegado con el propósito de poner en evidencia a una Lomana superficial y se iba con los esquemas rotos sobre ella.

Porque eso es lo que hizo Carmen: romper esquemas. Ya nos lo habían avisado algunos en artículos escritos, que La Lomana era mucho más que la imagen que daba, pero hacía falta una entrevista en directo para constarlo, porque ya se sabe, una imagen vale más que mil palabras. La mujer frívola, superficial, de personalidad plana que conocemos del front row de las pasarelas se rompió en añicos y nos reveló que había un cerebro debajo de su rubia melena, un corazón bajo el vestido de Oscar de La Renta, y una gran personalidad que hasta ahora había pasado desapercibida por esa forma de hablar que tiene que parece el efecto adverso de un porrito.

Y ahora que lo pienso, las mujeres con verdadera clase (en España y fuera de ella), esa gente que se ha criado en un ambiente distinguido desde pequeñas y han sido educadas en consonancia, siempre hablan despacito, como rumiando las palabras. Recuerdo una rica heredera muy mediática que conocí en Nueva York que hablaba con la cadencia de Isabel Preysler (por aquel entonces no sabía que existía Carmen Lomana), a la que le pregunté por qué se tomaba tanto tiempo para estructurar cada frase y expresar las ideas, a lo que me respondió que lo hacía simplemente porque podía hacerlo, porque la gente estaba interesada en lo que estaba dispuesta a decir y que esa gente esperaría cuanto fuera necesario para que ella dijera lo que quería decir, ni más ni menos. Lo cierto es que hablar despacio es una manera de hablar correctamente y no cometer atrocidades con el lenguaje, y sobre todo de no decir nada que no sea conveniente.

Carmen Lomana se merece un lugar en el panteón de los iconos del estilo patrio, porque entre otras cosas, alegra las pasarelas con su presencia y su costumbre de no repetir modelito. Con el chófer a la puerta de IFEMA aguardando, entre desfile y desfile, para corre a casa a cambiarse y aparecer brand new en la primera fila del siguiente desfile. Yo, si fuera diseñador, es el tipo de front row que querría para mis shows, porque a diferencias de otras que jamás gastan un céntimo en ropa y siempre exigen que se les preste la ropa (e incluso cobran por comparecer), La Lomana es cliente de pago (justo lo que necesita nuestra industria de la moda).

No me importa de dónde ha salido, si es millonaria vía viudez o si ya venía de una familia bien, no me importa que se levante a la hora que se levante y que no tenga trabajo reconocido, o que tenga una batalla inacabable con “las mil gestiones”. Ser Carmen Lomana ya es un empleo full time. ¡Y ya era hora que tuviéramos una en esta patria nuestra en que todo es tan campechano y poco glamouroso!

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6 respuestas to “La importancia de llamarse Lomana”

  1. Rocío Melo Dice:

    Yo la conocí en Cibeles y es encantadora, una persona amabilísima, que se para a hablar contigo sin tener necesidad. Me causó una impresión muy agradable, una señora con todas las letras.
    Un beso.

  2. grelinno Dice:

    ¡Ea!, sí señor, así se habla y escribe. Lo mismo que Rocío yo también la conocí en Cibeles, nos fotografiamos, nos reímos, nos saludamos, nos miramos, nos volvimos a saludar y terminamos apalabrando una entrevista que, ahora, habrá de esperar a que el Sálvame Deluxe quede un poco en el olvido porque si algo tiene que pasar es que otros me copien a mí las preguntas y no yo a ellos.

  3. VICTOR BLANCO Dice:

    esta mujer es ideal, yo ya la conoci a principios de año y la verdad que incluso en cibeles me vino un día y me dijo: me he puesto tacones pk te tenia envidia! jejeej es asi, es natural, normal, y chic, NADIE como ella en España… ya aburren las demás ella es la nueva reina de corazones y xa mi, la mas elegante y chic.

  4. alfonso Dice:

    que tendrá esta mujer que enamora a todo el que se cruza con ella
    yo tb la he visto en persona y es que impacta

  5. RYE Dice:

    Vas a perdonar mi osadía Agustín pero no uso la tele desde hace poco más de dos años… pero lo que describes arriba es sin duda algo bonito que echo en falta, voy a invitarle a un café a la Lomana.

  6. tuquenotienesblogdemoda.blogspot Dice:

    A mi me encanta la Lomana porque no va de sobrada como otras si ella es así y punto no da la sensaciónde que quiera mostrar lo que no es.

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