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Yo soy ‘feo’… y me gusta

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El periódico The Guardian se hizo eco de la iniciativa de la revista femenina alemana Brigitte por la que a partir de 2010 prescindirían de modelos profesionales al sentir que no representan a sus lectoras. ¡Bravo! ¡Por fin una voz sensata! Ya empezaba a preguntarme si estaba loco, si era el único que veía que la imagen de la actriz Keira Knightley en la publicidad de Chanel no sólo puede ser considerado apología de la anorexia extrema, sino que me atrevería a calificarlo como terrorismo sanitario-emocional contra las mujeres. (Que conste que adoro Chanel y su publicidad, especialmente aquella época de Inès de la Fressange, solo que lo de la Knightley me pone de los nervios porque es antiestético).

La firma cosmética Dove ya puso en práctica su especial cruzada en pos de la dignificación de la mujer real. ¿Qué hay de malo en la mujer real? ¿Por qué han de hacernos sentir mal con ser como somos? ¿La moda no debería embellecer y ayudarnos en vez de tener que ser nosotros los que tenemos que sacrificarnos por la moda? ¿Cuántas veces te has sentido humillada/o cuando has entrado en una tienda y un/a dependiente insolente te ha soltado a bocajarro “no tenemos nada de su talla”? A mí no me humillan con esa actitud, me ponen de mala leche, por lo que siempre respondo “no, no tienen nada que esté a mi altura”. ¡Y encima no comprenden a qué viene esa respuesta! Es como cuando entras en una tienda de Calvin Klein, por ejemplo, y te encuentras esos dependientes que en vez de entrevista de trabajo han debido de hacer un casting, porque son ultra delgados y esbeltos, vestidos con la ropa de Calvin Klein, y te dices: aquí no compro nada, porque por mucho que me gaste jamás jamás me estará la ropa como a él.

La gente real no tiene glamour” me dijo una vez un aspirante a fotógrafo cuando le propuse hacer un edito de moda con gente real. “No la tendrá tu madre o tu hermana” me dio ganas de decirle. Pues yo creo que sí tiene glamour la gente real, porque el glamour no es algo que vaya asociado a una talla. Es una actitud. Y si en el post del otro día sobre la ecuación de la elegancia introducía la variable F (Físico), no es porque el físico dé la elegancia sino que los diseñadores generalmente no saben hacer ropa que quede bien a físicos no convencionales (o con un poquito de tripita tan siquiera)… afortunadamente aún tenemos a los sastres y modistas en el negocio.

Andreas Lebert y Brigitte Huber, cabezas visibles de Brigitte, afirman que dejarán de lado a las modelos profesionales y recurrirán a la mujer de la calle y se les pagarán tarifas similares a las de las modelos (adelantándose a los maldicientes que apuntan a un intento de ahorrar costes). Lo cierto es que una publicación que saca al mercado 720.000 ejemplares cada dos semanas puede sentar un buen precedente para subir la autoestima de todos aquellos que nunca seremos sílfides. Es gracioso cómo comentan desde la revista que el uso del Photoshop es el inverso al tradicional, lo aplican a engordar los muslitos de pajarito de las modelos profesionales y darles formas más rotundas a sus siluetas, para que se aproximen a lo que la mujer ‘real’ puede considerar un modelo a seguir.

Las revistas ‘aspiracionales’ no son ajenas a este movimiento, y de cuando en cuando dedican números especiales a “todas las tallas” o “todas las edades”, pero no deja de ser anecdótico. Hay que firmar un compromiso por la mujer real, empezando por los diseñadores, que deben formarse (digo bien, “formarse”) para hacer prendas para todas las tallas, no que cuando quieren hacer una talla grande lo único que se les ocurre es ampliar la escala, como si quisieran vestir a una giganta de hechuras perfectas. “Tú te llevas el vestido –le dijo una vez una dependienta de boutique de un diseñador español a una amiga gordita– y una buena modista te lo puede ajustar por que tiene de donde sacarle”. Mi amiga no compró el vestido, sino que se compró una tela bonita, se fue a la modista y le hizo que le copiara el modelo. ¿Por qué tenía que pagar dos veces? Una vez al diseñador que le ofrecía un vestido imperfecto y otra a la modista que arreglaría la imperfección.

Yo soy real, vulgar, normal, hiper normal o subnormal, feo incluso… como quieran llamarme, me da igual, y estoy muy orgulloso de ser como soy, porque lo perfecto (o lo que gustan denominar ‘perfecto’) me aburre hasta la extenuación.

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6 respuestas to “Yo soy ‘feo’… y me gusta”

  1. Toni Dice:

    Tú eres beyond y yastá. Y los modelos de belleza, de conducta y de presunta modernidad que nos imponen hasta el aburrimiento son cada día más tediosos y repetitivos, clónicos y desde luego que alienantes. Así que la que suscribe estas líneas dice, como tú, que bien por la apuesta por la ‘normalidad’, por aspirar a ser uno mismo sin más gaitas. Bien por un poquito de cordura, en definitiva.

  2. RYE Dice:

    Agustín, lo aspiracional es inherente a la cultura moderna, me temo que la medida de Brigitte tiene más de marketing que de conciencia social y ojala no se les vaya de la mano - ¿cuál es el estándar de la chica real alemana? ¿si buscan chicas reales, entonces por qué necesitarán hacer casting/selección? ¿abrirá la campaña una portada con una judía voluptuosa?. Personalmente creo que lo necesario es eliminar modelos optando por la aceptación de la diversidad. Y sí, la clase, el estilo y el glamour están lejos de una etiqueta. Saludos!

  3. Tambienfeo Dice:

    Qué bueno este post! Estoy totalmente de acuerdo! Que grande eres! Como me ha gustado!

  4. grelinno Dice:

    Ufff! difícil me lo pones hoy Agustín, difícil de verdad porque a mí Keyra Knightley me encanta y me encanta por su imperfección porque su belleza no me parece fría, por su atractivo, por su extraña nariz, por su boca, por todos y cada uno de los defectos que tiene y, sobre todo (sí, me vas a matar) por esa publicidad de Chanel, por ser su Mademoiselle, por aquellos carteles negros que inundaban todo Sydney como me inundaban a mí y todas las ciudades hace dos años.

    Me gusta Keyra, me encanta la Knightley y la aplaudí hasta rabiar al decir, reconocer y hasta gritar que los que se veía en aquellos carteles no era suyo y que no estaba de acuerdo con ese retoque de photoshop, que ella no era una vaca para semejantes ubres.

    Y es que no sé, a mí el tema delgadez me toca un poquito mucho… y es que lo mismo que hay gente normal, gente gorda, gente gordísima y gente obesa hasta la extenuación también hay gente delgada, delgada o delgadísima porque sí, por metabolismo, naturaleza o gracia divina y parece que en esta era de la doble cara en la que nadie quiere ser gordo y en la que todo el mundo hace dietas y cuenta calorías es más políticamente correcto vapulear públicamente al flaco, la crítica al gordo la dejamos más para el adolescente o para foros más iíntimos.

    Lo mismo que yo tengo una tendencia natural a subir unos kilillos si no me controlo, hay personas (y lo sé porque convivo con una de esas) que pueden comer lo que sea y en la cantidad que sea que ni un solo gramo de más asoma a su cuerpo, que conservan la misma talla, peso y virtudes (lo mismo que defectos) que 10 años atrás y que en esto que nos hemos marcado de buscar a toda costa la delgadez pero sin embargo y a la vez ser tan antianoréxicos ha recibido más críticas, comentarios ofensivos, malintencionados y barbaridades que otros redondos cual pelotas de playa.

    Creo que no me estoy explicando y además a mí lo de Brigitte me parece fantástico, pero no por un tema de delgadez sí o delgadez no, si no por un tema de realidad porque las modelos (esas que salen perfectas y divinas en fotos, portadas y demás) no son perfectas y están lejos de serlo, la mayoría no ha llegado a los 20 o pocos años las separan de esta cifra y tienen las piernas y culo plagado de celulitis y estrías, tienen vello, tienen granos… vamos, tienen lo mismo que cualquier humano (o incluso más) porque al fin y al cabo humanas son pero van camufladas por maquillaje profesional y las profesionales manos del retoque fotográfico. Y ojo, no son sólo las modelos, son también los actores y actrices, los famosos y famosas que ocupan cualquier página de revista o minuto en televisión; quién más y quién menos tiene su michelín, su piel de naranja, su grano, su cicatriz, su colgajo, su arruga… vamos su algo que ocultar.

    Como digo estoy a favor de la propuesta de Brigitte y quizás del espíritu de la de Dove, aunque en contra de que dado ese paso, al final, Dove terminase también echando mano del Photoshop porque.. ¿¿¿de qué sirve hacer esa campaña si al final lo que se nos está vendiendo es un cuerpo más voluminoso, más ancho, sí, pero igualmente retocado para parecer más liso, más brillante, más hermoso y, en definitiva más perfecto???. Y aquí me quedo, porque si entro a valorar el VOGUE y la sesión de fotos de I.P. creo que termino escribiendo un libro, una tesis o por lo menos una tesina y esto debería ser sólo un comentario, una huella en tu blog que ante todo es tuyo lo mismo que aquello del gato: tu blog es tuyo y te lo f****s cuando quieres. ;-P

    Besotes

  5. Agustin Velasco Dice:

    Pero si yo no estoy en contra de la gente delgada!! Me parece estupendo!! Pero publicitariamente me parece mal que me vendan una ropa que no está hecha para mí, o una cosmética en caras de 17 años que nunca han nacesitado ni usado cosmética. Yo, lo que estoy en contra es de cualquier dictadura estética, y esa dictadura se puede ejercer tanto cuando te machacan con una imagen idílica así como cuando vas a una tienda y no tienen tallas para tí. Pero no soy un integrista estético. Pero en el caso de la Kightley no es cuentión de criticarla por principios, sino que amí, personalmente, me da grima su delgadez tan descarnada. (¿La has visto en bañador?) Es el cuerpo de un jovencito fibroso…

  6. grelinno Dice:

    Jajaja, no vamos a abrir el debate del Estado de la Nación aquí, pero de verdad, mi comentario no presuponía ninguna animadversión en tu persona.

    Como respondes y comparto, el tema es otro… y lo demás es o debiera ser una simple cuestión de gustos como al que le gusta o no la sandía, el plátano o la pasta a la carbonara.

    Besotes

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