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París Hombre… tendencias, sí, pero cediendo terreno a la realidad

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Cuando hablo de París siempre tengo la tentación de parafrasear a Enrique IV de Francia con aquello de Paris vaut bien une messe (París bien vale una misa). Pero sucumbir a la tentación sería repetirme hasta la saciedad… aún así, lo he vuelto a hacer.

Si decíamos que Milán era el espejo del hombre racional, París es la cuna de las tendencias. En esta última edición al hombre pájaro de Ann Demeulemeester, los puritanos de Rick Owens, la nueva versión de Julian Schnabel en pijama y blazer visto por Viktor & Rolf, los tecno-bandoleros de Juun.J, el Sherlock Holmes 2.0 de John Galliano, etc…

Yo comprendo que los mismos que se sintieron encantados con el post anterior sobre el traje gris ahora se echen las manos a la cabeza. “¡Ni jarto de orujo salgo a la calle con esa pinta!” se dirán. Una vez toca hacer un ejercicio didáctico con respecto a la moda: cuando asistimos a una pasarela de tendencias, con un estilista desbocado en el backstage, hay que ajustar la mirada para no ver el efecto final, sino diseccionarlo. Pongamos un ejemplo: el look de Boris Bidjan Saberi que he elegido. Se le quita esa especia de chaqueta con cuello de chimenea y nos quedamos con dos piezas (pantalón y suéter) perfectamente ponibles. Miremos el look de Gaspard Yurkievich. “¡Uy qué modeeellllno!”. Pues no, porque coges el pluma sin mangas y te lo pones con tu traje gris milanés y ya eres el más molón y estiloso de la oficina.

Pero hay que ser sinceros, París ya no es lo que era, las propuestas elegantes y formales se han multiplicado en los últimos tiempos. Vuitton, Balenciaga, Ungaro, YSL, Tim Hamilton, Cerruti, Dunhill, Balmain, Dior, Hermès… todos retoman lo clásico. Definitivamente los ‘modernos’ no son público objetivo nunca más, las firmas van a lo seguro, a la gente con pasta, los de siempre, los no afectados por la crisis. Hasta ahora a estos se los marginaba y se los redirigía a la tienda: “mire caballero, no se moleste en ver nuestro desfile, vaya a la tienda que es donde encontrará todo aquello que necesita y se ajusta a su estilo”. Era un gesto hipócrita total, snob si lo prefieren. De cara al mundo las grandes griffes eran modernas hasta la médula, pero después se sustentaban a golpe de tarjeta de esos clientes que no encontraban reflejo en sus shows.

La pasarela parisina se ha vuelto más honrada, defiende a su cliente real, expone las prendas que definitivamente van a tener salida. Y está aprendiendo que el verdadero espectáculo no está en las imágenes alocadas de sus modelos delgaduchos e imberbes vestidos al tropezón, sino en las prendas bien ejecutadas, de calidad, deseables… ¡reales!

Bienvenidos a la Reality Fashion, los show empiezan a hablar otro idioma, y no necesariamente desfilando.

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3 respuestas to “París Hombre… tendencias, sí, pero cediendo terreno a la realidad”

  1. xavs Dice:

    Excelente post!!!
    Tienes razón, algo que vi muy claramente en París es que la moda está e la calle, ahí se rezume la realidad de la moda y no sólo en las sugerencias algo excéntricas que suelen ponerse en pasarelas…me gusta tu interpretación más realista, sí señor…hace falta en el sector masculino.
    Un saludo,
    X

  2. grelinno Dice:

    Como te decía, toda la razón no sólo en cuanto a PAris y la misa sino en cuanto a los estilismos y pasarelas. Siempre me ha parecido un error el tratar de llevar la pasarela tal cual a la calle, el pretender un look total tal cual lo has visto sobre ella. es lo mismo que comprarse la misma ropa que lleva el maniquí del escaparate.

    Esos sí, me ha encantado lo de “esa especia de chaqueta con cuello de chimenea”… vamos, ahí el de Mary Poppins entraba y ya no salía jamás.

    Besotes.

  3. Ramonchu Dice:

    Las paseralas siempre han sido un show al fin y al cabo, y en los shows lo que se espera es espectáculo, fantasía. Seguramente Beyoncee no va por la calle como en Single Ladies.

    Para saciar la sed de show y la necesidad de sorpresa siempre se ha recurrido a las piezas de desfile, que nunca se fabricaron, y, en su defecto, los estilismos, que pueden dar una imagen de una colección completamente diferente sólo con complementos, superposiciones y combinaciones entre todo.

    Yo creo que se trata simplemente de un cambio de tornas, de un cambio de aires, como de los ‘80 a los ‘90, etc … También la coyuntura mundial de crisis e incertidumbre y la constante, pesada e insufrible fijación de los medios de comunicación por aterrorizar a los 3/4 del planeta Tierra que tiene acceso a los mismos se ha filtrado a las pasarelas.

    Yo entre Milán y París me quedo con París, y con un terrible miedo a la uniformidad.

    Un abrazo Agustín. Fan forever de todas tus producciones.

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