Blogs

Archivo de Febrero, 2010

Directamente del productor, sin intermediarios

Jueves, 11 Febrero 2010

woodlandl1.jpg

Hoy quiero hablar de hábitos de consumo… mis hábitos de consumo. Todo el que me conozca sabe que soy un poco rata y espartano, no me gusta gastar por gastar y siempre busco el camino más barato. Con un par de millones de personas como yo la economía nacional terminaría yéndose a pique. ¿Pero qué le voy a hacer?, he sido educado en la cultura del ahorro y lo llevo gravado en mi ADN. Sólo compro ropa cuando detecto una necesidad verdadera, perentoria e ineludible, y en esos casos opto por lo básicos de larga duración e inmune a los cambios de temporada. Tengo una amiga (que es algo así como el equivalente al machista en el mundo femenino) que dice que tratar con los hombres es como ir de compras: te llevas a casa el que (crees que) te va a durar una eternidad y los que sabes que pronto pasarán de moda sólo te los pruebas.

Los editores de moda tenemos ciertas prerrogativas a la hora de comprar ropa, como descuentos especiales en algunas tiendas y firmas, pero los pobres de solemnidad, como yo, no hacemos uso de ellos porque un descuento del 50% en ciertas marcas sigue arrojando un total a desembolsar que supera en mucho el presupuesto anual de la República Independiente de Mi Casa. Pero yo descubrí hace tiempo una manera de comprar productos de lujo a bajo coste: ir directamente a los productores. Sí, igual que esa moda que se está dando con la fruta y verdura, pero con mla moda.

Este post ha surgido de mi indecisión frente al armario. El frio frio ya se ha ido, pero todavía hay que abrigarse, así que he sacado mi blazer de cuero, que es chic, elegante, da calorcito, pero no agobia… Una chaqueta de alta calidad. ¿Y dónde la conseguí? De unos fabricantes de productos de piel que además de tener su propia línea de productos, crean prendas y complementos para otras firmas de moda de renombre. Se trata de Woodland Leather Ltd, ubicado en Loughton, en el conocido condado de Essex, al este de Londres. Al frente de esta empresa se encuentran los hermanos Avy y Param Doal, que tomaron las riendas del negocio familiar, fundado por su padre en 1962, y pueden presumir de ser la primera casa de moda especializada en la piel del Reino Unido.

En su momento quedé fascinado por sus chaquetas y chupas de cuero. La mía es un blazer color marrón, con un tacto divino, y muchísimo más barato que cualquier firma de moda que infla los precios con el cuento de la marca. Ahora estoy prendado con sus productos para la oficina: maletines, portafolios, bolsos, etc… Lo malo es que aún no se puede encontrar en España, pero buscan agentes comerciales que lleven su expansión por estas tierras.

Si hay algún interesado que le vea futuro que contacte con:

Woodland Leather Ltd
Unit 11
Loughton Business Centre
Langston Road
Loughton
Essex IG10 3SD
Tel: 0208 502 2910
Fax: 0208 508 1770
Email: Woodland_Leather@btconnect.com

PD. ¡Que boicot por parte de las firmas de moda me estoy buscando! Nunca aprenderé.

woodlandl2.jpg

Si quieres pan no vayas a una ferretería

Martes, 9 Febrero 2010

fancy-bats.jpg

Yo le he dicho cienes y cienes de veces a Carlos Diez Diez, quizás no directamente pero sí en mis crónicas de pasarela, que sé que las lee, que tenía que buscar nuevos aires, que Londres era la capital donde apreciarían su arte. Pero nada, él empecinado erre que erre con Cibeles, año tras año, haciendo que sus incondicionales nos fustigáramos con la sempiterna pregunta de que por qué no le daban un desfile para él solo. Al fin se lo dieron, y todos más contento que Carmen Martinez Bordiú en un posado de ¡Hola! Pero ahora de nuevo va compartir desfile y es como volver atrás en el tiempo (como cuando sueñas que estás todavía en la facultad y que te quedan aún las asignaturas más difíciles por aprobar y no sabes qué vas a hacer –ese es unos de mis sueños recurrentes que mucha gente comparte). En descargo de Cibeles, y desde mi más absoluta ignorancia del tema –últimamente no me interesa para nada los tejemanejes de la moda española, sólo me interesa por qué a Belén Esteban no se le termina de poner la nueva nariz en su sitio–, debo suponer y supongo que se trata de un movimiento táctico-financiero: quizás Carlos no tenga presupuesto para hacer una colección extensa con esto de la crisis o no puede pagar un desfile individual… yo qué sé. La cosa es que vuelve a compartir escenario con El Delgado Buil, que después de todo no son tan malas compañeras de viaje, es más, son brillantes y muy en sintonía con el rollo Diez Diez.

Los descalabros del programa cibelino son cuantiosos: Krizia Robustella y Jan iú Més se nos fueron a 080; Anke Schlöder otra vez desaparece del programa cual Guadiana; ¿dónde está Antonio Miró?; José Castro, otra podre víctima de la recesión. Por otra parte, más positiva, esta edición es la vuelta al programa oficial de Ion Fiz cual hijo pródigo (¡ya era hora!), y se sube al carro uno de los valores catalanes más interesantes del momento, Teresa Helbig. ¿Sabéis a quién echo de menos especialmente? Al último Premio L’Oreal novel, Amai Rodríguez. ¿Cómo se puede permitir que esta chica se nos escape? Esos talentos hay que incentivarlos con subvenciones, no a los que hacen trapitos muy comerciales y que no aportan nada.

¿Sabes qué? Que si tienes talento y eres amante de la vanguardia, Cibeles no es tu sitio. No me malinterpreten, que en Cibeles sí hay gente con talento y vanguardista,  lo que quiero decir es que si quieres una barra de pan te vas seguramente a una panadería y no se te ocurre pasarte por la ferretería. Si quieres vanguardia estás atento a Londres, que es un valor seguro, y no a Madrid, que exige mucho escrutinio. Pues eso es lo que ha hecho Txell Miras, para mí la sacerdotisa suprema de la deconstrucción. Txell coge su maleta y se va al programa ‘alternativo’ de la pasarela londinense, al llamado On|Off, con una colección que se llama ‘Fancy Bats’ y que mostrará en la Victoria House, en el céntrico barrio de Bloomsbury, el próximo 19 de febrero a las 19:15h. En Madrid a esa hora estarán seguramente desfilando las creaciones de Roberto Verino. ¡¿Quién en su sano juicio cambiaría una cosa por la otra?! (Y ahora que cada uno interprete esa afirmación).

Pues lo dicho… ¿será esta una edición de Cibeles ‘en crisis’? A mí, personalmente, el panorama me aburre un poco, no hay sorpresa ni emoción, y afrontas los desfile como quien va al dentista, es decir, es algo que tienes que hacer pero que sabes que te dolerá, que prometerás que nunca máis y terminarás volviendo irremediablemente. Snif.

La vejación de las rebajas… y el extraño caso de mi hermana

Viernes, 5 Febrero 2010

el50vayaganga.jpg

Y el tema de las historias de las rtebajas lo cierro yo… 

Tengo una hermana que tiene una especie de ‘bulimia de rebajas’. Llegada las fechas de “todo al 50%” se lanza a las tiendas más baratas de la ciudad en busca de gangas en poliéster. Si encuentra una falda que le va bien, se compra cinco, las tiene una semana enseñándoselas a todas las vecinas, y termina por devolverlas todas. A ella no le satisface poseer sino dar envidia (aunque las vecinas pasan de ella completamente). “Son todas unas chismosas, me tienen una envía que se mueren, cada vez que entro y salgo se ponen por detrás de las ventanas a vigilarme, a ver qué llevo…”. Yo a eso no lo llamo ‘envidia’, sino ‘manía persecutoria’ (por parte de mi hermana, claro) y no se medica en absoluto. Es lo más cercano a La Antonia de Los Morancos que se pueda hallar… Eso quizás no diga mucho en mi favor, al pertenecer a la misma familia, pero en mi descargo he de decir que alguien tenía que quedarse con los genes normales, y ese he sido yo.

En verdad para ella las rebajas carecen de sentido, para ella todo el año es periodo de rebajas: entre la tienda de los chinos de enfrente de su casa y el mercadillo de los gitanos (es Sevilla se le conoce así, no es que estigmaticemos a nadie con la etnia a la que pertenece) de los domingos, tiene todo el low cost que su vida necesita. Porque ella podrá tener una hipoteca, varias deudas de tarjetas de crédito, matones de las financieras en el portal de su casa y un puesto fijo en el R.A.I., pero siempre tiene 20 euros en la cómoda para bajar a ‘los gitanos’ y dejarse seducir por babuchas con lentejuelas o un bolso de polipiel taiwanés.

Mi hermana es como consumidora lo que Carmen Lomana llamaría “pura fritanga”. No entiende la máxima que yo ya hace tiempo aprendí: en rebajas vete a lo caro, porque el 50% de descuento de una minucia, es doble minucia, mientras que el 50% de un pastón sigue siendo un pastón. Si no tienes pasta, ahorra lo que tienes para grandes causas y pasa de las rebajas; si tienes pasta a mansalva, ¿por qué esperar a las rebajas?, ¿para llevar lo que nadie ha querido o que se ha producido a tal escala que todo el mundo lo llevará?

Además, ¿no os revienta los portavoces de las asociaciones de consumidores? Todos los años salen con la misma monserga. También es verdad que los periodistas tenemos poca imaginación y hacemos (sobre todo los televisivos) año tras año el mis reportaje en que nos dan los consejos básicos para no ser timados en rebajas. Que si el doble etiquetado, que si las prendas no pueden ser de temporadas pasadas, que si no pueden tener taras, etc… ¡Basura! Pongo por caso: te has encaprichado de un abrigo de 300€ y te pasas todas las navidades yendo día a día a la tienda, evitando que otra gente lo compre, sueñas con él, llamas al dependiente a diario para asegurarte que no lo han vendido… Y llega el día de rebajas. ¡¡¡50% de descuento!!!  Espera, esto no está bien. No tiene taras, cierto; es de la temporada, cierto; y está con el doble etiquetado mostrando claramente que le han hecho un 50% de descuento… pone que vale 250€ una vez rebajado y que costaba 500€ pre-rebajas. ¿Ahora qué haces? Lo llevas a la caja y le dices a la dependienta “toma, 150€ y de ahí no paso, tú sabes que esto no valía 500€?”; ¿acaso lo puedes denunciar?, ¿qué pruebas tienes que acrediten que aquello costaba 300€? ¿Fuiste precavido y le hiciste una foto a la prenda y la etiqueta con el móvil en la que sale tu prima con el periódico del día [elEconomista, of course] para demostrar cuándo fue tomada la foto? Me imagino al policía (¿eso se denunciaría en comisaría?) diciéndote: “caballero, esto es su palabra contra la etiqueta, y una etiqueta es al fin y al cabo un documento escrito”.

Que sí, que paso de rebajas, paso del consumismo, cada día estoy más espartano.

De rebaja con los bloggers (3ª parte)

Jueves, 4 Febrero 2010

Y continuamos con reflexiones sobre las rebajas: 

en-central-park.jpg

Agustín Bonifacio de blogs.hola.com/hongkongblues/

Hace un par de años me encapriché de una prenda de Custo (sí, sí, lo sé, pero afortunadamente ahora mi gusto ha mejorado) aunque tenía un precio IMPORTANTE. Así que esperé a las Rebajas. El primer día me encaminé a la tienda central en Barcelona, miro la prenda, veo que cuesta lo mismo y le digo a la dependienta “¿esto no está rebajado?” y ella me mira con MIRADA FULMINANTE-DE-PERO-QUÉ-DICES-PEDAZO-DE-CUTRE y me suelta “CUSTO NO HACE REBAJAS NI PRECIOS ESPECIALES”. Yo, congelado por el poder de su estatus, solté la prenda y mi ego, y me largué.

Lo que son las cosas, al año siguiente CUSTO anunciaba unas IMPORTANTES REBAJAS cual hijo de vecino, y este año no sólo propone SEGUNDAS REBAJAS sino que parece el Mercadillo de Fuenlabrada.

Sorpresas te da la vida.

ylm.jpg

Yolanda López de ylm-spain.blogspot.com

Las Rebajas, eran, y digo eran y no son, aquellos períodos de tiempo determinados en los que los comerciantes bajaban el precio de sus artículos para que los compradores pudiesen adquirir prendas de temporada con un descuento sustancial para sus bolsillos.

Las Rebajas, eran un momento ansiado para aquellas personas que sabían esperar para comprar lo que querían a un precio reducido, es decir, que la paciencia, que todos sabemos que es una virtud, tenía su recompensa. Y digo tenía y no tiene.

Las Rebajas eran como un juego de estrategia para conseguir lo que querías, hasta podías trazar un plan para hacerte con la deseada prenda y eso hacía, y no hace, que lograr tu objetivo produjese  doble satisfacción.

El día previo a las Rebajas era para los compradores algo equiparable a la Noche de Reyes para los niños, era la noche en la que soñabas con adquirir aquello que llevabas meses viendo en un escaparate y que por fin iba a ser tuyo. Una noche de emoción.

Pero… ¡¡Nos han robado “Las Rebajas”!!, y es más, ¡¡nos han robado Las Rebajas y no hemos hecho nada para impedirlo!!

Las rebajas, como tal, no existen desde que se inventaron los outlets, el 50% de descuento en plena temporada de Blanco, los “special prize” y desde que el listillo de Amancio empezó a cerrar Zaras para abrir Lefties excusándose en la crisis.

¡¡Añoro las rebajas de antaño!! Y es más, estoy en huelga de compras en rebajas.Hoy por hoy, las rebajas son el período de tiempo determinado en el que el comerciante saca la mierda que nadie ha querido durante años de sus almacenes y el estúpido comprador (yo misma), como está rebajado, va y lo paga. ¿Por qué lo tengo que comprar yo si antes no lo quiso nadie? Es un escaparate para incrementar las ventas sacando antes de tiempo la ropa para la siguiente temporada y nosotros vamos y la compramos, da igual que haga un frío que las pela que si la camiseta es mona la compramos no vaya a ser que se agote… (¡Hay que fastidiarse!)

Lo más fuerte fue el año pasado, este año me he negado a ir de tiendas en rebajas (de momento), cuando en un Bershka vi un montón de chaquetas de punto y de preciosos colores, que además me venían muy bien y que iba a dar buen uso de ellas por básicas que eran. Cuando me acerqué, un cartel rezaba “Nueva Temporada”  o “New Season” , no recuerdo, y por supuesto, no estaban rebajadas, pero lo peor no fue eso, sino que en la etiqueta de la prenda ponía que eran de la temporada anterior, me explico, estamos en rebajas de invierno, te ponen cartel de “Nueva Temporada”, es decir, primavera-verano, y la etiqueta dice “Fall”, en fin… como los compradores no saben idiomas y menos aún el inglés que es un idioma extrañísimo y que casi nadie aprende, ¡para qué cojones van a gastar en cambiar las etiquetas…

!Y esta es mi visión, pero aún así, sigo picando… mi mejor y más inútil compra de rebajas fue el año pasado cuando me compré una falda tutú tres tallas más que la mía con la excusa de que por unos 3 euros que valía no la iba a dejar allí estando de plena actualidad. La falda todavía está sin arreglar en el armario y sin prisa porque apenas uso faldas ya que tengo complejo de piernas de futbolista y total que como es tan discreta y no me iban a mirar ni nada, estoy esperando a una de dos:

-Engordo tres tallas y así no la arreglo

o

-Me adelgazan las piernas milagrosamente sin dietas ni ejercicio y a lo mejor la pongo algún día (quién sabe ahora que empiezan los carnavales…)

Y esto es lo que puedo decir, que añoro las rebajas de antaño y que estoy en huelga de compras en rebajas.

Y mañana mi versión de las rebajas

De rebaja con los bloggers (2ª parte)

Mircoles, 3 Febrero 2010

Y seguimos con las historias rebajiles de mis bloggers…

foto21.jpg 

Jose Airam de www.e-coolsystem.net

Estaba en una cadena low-cost en plena Gran Vía de Madrid. Vi unos pantalones que tenían que ser míos pero un adolescente y su abuela se me adelantaron. Me dije: “tarde o temprano los dejarán” y después de estar una hora detrás de ellos disimulando se presentó la ocasión. El chico se estaba probando un jersey y apoyaron el pantalón junto a sus otros bártulos. Sin pensarlo dos veces pasé por su lado como el que no quiere la cosa y me lo llevé.

Como la talla no era la mía decidí probármelos y cuando estaba en calzoncillos con una pierna dentro del pantalón y la otra no, la cortinilla del probador se abrió y apareció la abuela que me sacó al pasillo diciéndome de todo. Por poco me caigo al suelo mientras la buena señora me llenaba de golpes con el bolso (debía llevarlo repleto de piedras). Menos mal que el encargado de probadores vino a mi rescate y me la quitó de encima.

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, aunque yo añadiría que también en las rebajas… ¿Sabéis quién se quedó con el pantalón?

090820081621.jpg 

Alfonso García de http://fonandthemagazines.blogspot.com/

En mi casa, lo de acompañar a mi madre en rebajas, un día mi hermana y otro día yo, es tradición y después de las compras vienen siempre los comentarios del día después: 

Yo: Para que te compras un cinturón negro si tienes cuatro. Que obsesión la de tu hija con el color negro, cualquier día sale a la calle como las hijas de Zapatero.

Mi hermana: Dile a tu hijo que lo has comprado porque te ha gustado y necesitabas uno ancho para el vestido gris. El bolso que te has comprado, con el peso que tiene, necesita un carrito para transportarlo. Dile a tu hijo que si te lo va a llevar él.

Mientras los reproches sobrevuelan la habitación mi madre sale y entra como una exhalación, llevándose cosas y probándose otras. Sin decir nada y sonriendo más que una quinceañera con 100 euros en el Stradivarius.

Pero el momento realmente dantesco de este año se produjo en la sección de caballero de El Corte Inglés mientras le buscábamos un jersey a mi padre en el corner de Burberry (mi padre es de los que dicen que en rebajas solo hay cosas malas, con taras, antiguas, con alguna pega y siempre le llevamos algo con lo que demostrarle-refregarle por los morros que está confundido). Mientras mi madre saludaba con dos besos a las dependientas (creo que a las únicas que no conoce son a las de la sección de discos) yo merodeaba en busca del chollo, cuando de repente me encuentro con una caja de cartón de color rojo (creo que era de cartón por el poco peso que tenía) donde los jerséis estaban en plan mercadillo, totum revolutum, y a un precio muy bajo. Mi sensación fue como la que debe tener el que está en un desierto y se encuentra un oasis, porque lo que hice fue dar un grito para arrancar a mi madre de los brazos de las que yo llamo las mujeres fuertes de la biblia (porque son ocho).

Yo: ¡¡¡Mamaaaaaaa, ven que están tirados de precio!!! 

Fue lo peor que pude hacer, porque una marabunta en plan Jumanji se abalanzó sobre la caja roja  y yo a lo Charlton Heston intenté rescatar algún jersey, pero el que me dio tiempo a coger seguro que estaba hecho a medida para Falete, porque según las hechuras que tenía…

La avalancha que provocaron mis palabras fue tal que hasta las señoras portuguesas, mucho más avispadas que mi madre, me entendieron (el Corte Inglés de Badajoz está lleno de compradores portugueses y que conocen muy bien el castellano por lo que pude ver) acaparando y haciéndose fuertes llegando incluso a desplazar la caja de lugar.

Así es que este año lo que nos hemos traído para mi padre no estaba en rebajas, pero le hemos echado una mentirijilla, más que nada para que no se pusiera muy pesado con que él siempre tiene la razón.

xavi.jpg

Xavi Rebes de www.xaviworld82.com

El mundo de las rebajas está plagado de peligrosas trampas y arpías sin corazón dispuestas a cualquier cosa para llevarse lo que creen que es suyo. Personalmente, aplaudo la intensidad y la tenacidad ajenas, pero cuando éstas chocan con mi propia voluntad me convierto en un sediento depredador sin misericordia. ¡Es mío y he dicho que no lo compartiré!

No hace mucho, agotado tras una pequeña disputa por una camisa que claramente había visto yo primero y que por supuesto me llevé, decidí probarme un traje en un conocido centro comercial, de esos en que uno puede dividir las compras en siete cómodos plazos y olvidar que uno gastó una cantidad ingente de dinero.

Indeciso sobre qué hacer con ese traje –por más listas que hago, siempre me salgo y compro de más, pero al dividir el pago uno siente como si en realidad no hubiese comprado nada– salí del probador, a ganar algo de perspectiva, y caí en la cuenta que en el probador de enfrente alguien había organizado una pequeña fiesta para dos, o le estaba cosiendo a su amigo la cremallera con los dientes. Anonadado, no pude más que pensar que tal vez, y sólo tal vez, debería negociar cuando alguien selecciona la misma prenda que yo.

Y mañana más…

De rebajas con los bloggers (1ª parte)

Martes, 2 Febrero 2010

rebajas1.jpg

Y ahora que ha llegado febero, vamos a hacer un pequeño inciso rebajil. Pensaba obviarlo ya que las rebajas no son algo que me interese en absoluto. Es más, profeso una extraña religión (de la que su adepta más conocida es Vicky Beckham) que me prohíbe ir de rebajas, recibir transfusiones de sangre de gente que vaya de rebajas o hacer esfuerzos físicos en rebajas. Como escribir artículos de moda no se considera esfuerzo físico (aunque se esté barajando como supuesto legal para incapacitación por enfermedad mental) no tengo excusa para dejar de trabajar durante rebajas. Así que cuando mi editor me pidió que escribiera un post sobre las rebajas me devané los sesos para hacerlo sin traicionar mi fe.

Se me ocurrió pedirle a una serie de bloggers de moda que me contaran una experiencia o reflexión sobre las rebajas. Si visitáis sus blogs encontrareis que son cada uno de su padre y de su madre, muy distintos entre si, y aquí es donde radica lo interesante de este experimento:

rocio-melo.jpg

Rocio Melo de www.thehealthyghost.com

Rebajas con Aires de Grandeza

Las rebajas tienen una doble lectura, hay veces en las que al comprar en las tiendas low cost nos dedicamos a recopilar ropa de tendencia que va a caducar a finales de febrero, otras nos decantamos por básicos de firma.

Mi prima Dolores, sin embargo, veía las rebajas como un trampolín hacia un cambio definitivo de estatus. Siempre soñó con pertenecer a la high society, no en vano, hacía que la llamáramos Polola. Pues sí, Polola o Dolores (como yo la conozco) elaboró un plan de ataque para estas últimas rebajas. Estuvo ahorrando los euros que le sobraban del transporte a la Universidad, evitó el café con Patricia De La Fuente y la hermana de Rafita Núñez en la  Facultad de Derecho, escatimó en revistas de moda, hasta que consiguió reunir el dinero para unos loafers (como a ella le gustaba llamarlos) de Prada, expuestos en el escaparate de Cuqui Somosierra. Además, consideró la compra de unas sleepers para su hermano, al cual no entusiasmaron, ya que las comparó con “las zapatillas de luto de su abuela“.

Polola fantaseaba con los Prada, los ojos le temblaban de fiebre, parecía el gato Jim imaginando los “pececillos dorados”. Sus zapatos la catapultarían al trono de la pandi, de la que había referido, entre otras perlas, que vivía en un cortijo del pueblo porque su padre era ganadero y primo hermano de Concha y Sierra.

Cuando reunió la cantidad estimada, se armó de valor, se colocó sus mejores galas, y se encaminó hacia la tienda; sintiendo el calor de la piel de potro, absorbiendo la textura del cuero, y deslizando el silencio regio de sus suelas. Tenía la sensación de llevarlos puestos. Al cruzar el umbral del establecimiento, dio un sonoro “buenas tardes”, y aceleró el paso porque una señora le precedía.

En ese momento, sonó Siempre Así en su móvil, descolgó y una voz aguardentosa le dijo: “Dolores, se ha escapao la borrega“. Polola se puso roja como un queso de bola sin cortar, colgó inmediatamente, sin dejar de comprobar si alguien la estaba observando. Cuando por fin se repuso y su vista alcanzó los zapatos, se percató de que la señora adelantada se había apoderado de su preciado tesoro y estaba pagando en caja.

Una lluvia de ideas la abstrajo: los zapatos, las sleepers, el cortijo, Patricia De La Fuente, y finalmente, el tremendo sentimiento de culpa que la acongojaba. Había renegado de su casa, de su padre, y lo peor de todo, de la borrega. Así, Polola fue asumiendo poco a poco su otro yo, Dolores, y se prometió no renegar nunca de su condición de working class. Antes de marcharse, eso sí, compró un agua de plancha de Santa Maria Novella que era lo más barato de la tienda y que prometía dar a sus prendas un aroma de los más country chic, muy acorde con el olivar de su padre.

dsc00917.jpg

Emilio M. Pardo AKA Grelinno blogs.hola.com/lalluviaensevilla/

El hombre es un lobo para el hombre y la gente en masa no piensa. Lo del hombre y el lobo lo dijo Hobbes hace así como que cienes y cienes de años y tenía más razón que un santo. Lo otro, lo de la masa, no sé quién lo dijo o si alguien lo dijo alguna vez pero el caso es que es una verdad como un templo, una verdad como un puño o una gran verdad del universo… y a los hechos me remito.

Me piden que escriba sobre las rebajas y a eso voy: rebajas, liquidación y gente en masa, esos son mis ingredientes y es que claro, que el hombre tiende a ser animal (lobo -lo decía Hobbes y ahí está Hugh Jackman y Shakira para demostrarlo ¡auhhh, auhhh!-) es algo que sabemos y asumimos, lo mismo que lo de la gente en masa; pero claro, todo ello bajo la palabra REBAJAS se magnifica… sí, sí, lo de las rebajas es lo mismito que la casa de Gran Hermano que ya llevamos 11 ediciones y si en algo coinciden todos es precisamente en eso, que todo en la casa se magnifica, pues eso, en las rebajas también y si para rizar el rizo decimos ‘Liquidación’ no sólo es que se magnifique sino que se eleva a la máxima potencia -como si hiciésemos un macromegasupra Gran Hermano, vamos- y al final pasa lo que termina pasando.

Por razones que no viene el caso explicar ahora al comienzo de estas rebajas me vi ayudando en la liquidación de una gran superficie. Y avisado, lo que se dice avisado, yo iba: me había contado que la gente se peleaba, luchaba con uñas y dientes por lo más absurdo y que se volvían hienas y buitres carroñeros ante la cebra o gacela herida como si de un documental de National Geographic se tratara o tratase. Pero claro, el greli es así, ingenuo perdido, más seguidor de Rousseau que podría decirse, con aquello de que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo pervierte… ¡y de qué manera!

Así que allí estaba yo, primer domingo de las rebajas, 8’30 AM, preparando la apertura y preguntándome qué es lo que la gente iba a comprar allí porque os aseguro que el peor de los chinos o todoacien era Barneys comparado con lo que allí había… por lo que yo estaba tranquilo, reafirmándome en mi idea de que hay que ver qué exagerada es la gente… hasta que, 9’20 AM y, ¡zas!, allí que empiezo a oir un rumor, un bulle bulle, algo semejante al ruido que hacen las cafeteras italianas de toda la vida cuando el café empieza a subir (los de la generación no-nespresso sabréis de lo que hablo)… vamos, lo mismito que “Cuando ruge la marabunta”,  pero yo continuaba inocente, Rousseau perdido. 9’29 AM y a la par que se subían las persianillas de seguridad y se abrían las puertas todo el personal se situaba en los pasillos laterales de la tienda. Todo el personal, menos yo, el Rouseau de la historia, que allí me quedé en el medio y medio del pasillo central, con los ojos como platos, la boca abierta de medio metro y paralizado por la estupefacción y pánico provocado al ver como cienes y cienes de personas (miles diría si no tuviese pesadillas con sólo recordarlo) entraban en la tienda arrasando con todo como supongo que deben entrar y arrasar esas trombas de agua que inundan casas y ciudades en tan solo segundos… rugido de marabunta, miles de miradas que se clavaban en mí (allí, plantadito, en el medio y medio del pasillo central –justo entre las corbatas 100% seda y los artículos de jardinería-) y sólo poder recordar aquellas imágenes vistas en un telediario en el que una señora, tras ver como el agua había arrasado su casa, decía un: “yo me asomé a la ventana y vi bajar un correntío temeroso”… pues yo igual, yo sólo veía el correntío, aunque en este caso el temeroso era yo.

Cerré los ojos y al volver a abrirlos vi a las gentes y gentas enlazadas en corbatas, cogidas a puñados y sin sentido, lo mismo que un sin sentido era que a la par que cogían corbatas y “parkas de teflón de altísima calidad” (tal cual estaba escrito) como si de toallas al peso se tratase, se peleasen y enredasen en alargaderas, brocas de modelos antiguos de Black&Decker y (atención) un maravilloso recortabordes de jardín por el que un matrimonio se peleaba con otra señora con el resultado siguiente: en el tira y afloja se conoce que el matrimonio tuvo más fuerza y al final la buena señora terminó cediendo pero al hacerlo (y no preverlo el matrimonio) parte del recortabordes salió disparado sesgando parte del brazo de la señora (bueno, dicho así asusta mucho… en realidad fue como si el sacasen un filetillo para la Barbie) y mientras ella, pese al filetillo colgando, se lanzaba al suelo a por el trozo perdido de tan preciado recortabordes su señor marido y al grito de “¡Mari, no lo pierdas, no lo pierdaaaaassss!!!!”, allá que se lanzaba a por unos fascinantes packs de bragas/fajas color carne que, estoy seguro, resultaban el complemento indispensable de sus noche de pasión, lujuria y desenfreno.

Pero como os digo, yo allí, Rousseau perdido, tirándome al suelo (cual miembro del SAMUR de Hospital Central –que es que yo siempre he sido muy de las series de médicos… bueno, muy de series que siempre he sido–), tomando a la mujer sesgada entre mis manos y con lágrimas en los ojos, casi sollozándole, repitiéndole machaconamente un “¿se encuentra bien?, ¿se encuentra bien?, ¿puede oírme?, ¿puede oírme?”, para que sin embargo ella, y una vez que el famoso recorta bordes ya estaba en sus manos, me clavase la mirada como aquellos dos drogadictos en plena ansiedad que robaban y mataban a Mario Postigo mientras su esposa era testigo desde el portal (sí, aquellos de Mecano) debieron clavársela a Mario y  me espetase un frío y calculao: “soy diabética y como esto tenga consecuencias los denuncio”… pero yo allí, Rousseau perdido, pensando en Almodóvar y su Susan… Visite nuestro stand en la planta 4ª, gran liquidación en revólveres, cuchillos y todos los complementos de la mujer inquieta… cuánta verdad en Almodóvar, ¡cuánta!

Mañana más