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Jueves Santo de mantilla

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Ya el año pasado, en vísperas de Semana Santa, le dediqué una página en elEconomista a este tema: la mantilla. Y vuelvo a reiterarme, ahora en formato blog, porque creo que hacer un hueco a las costumbres es importante para todos aquellos amantes de la moda, ya que la moda de nuestro tiempo muchas veces se nutre de las costumbres de antaño como demuestran de vez en cuando los grandes como Galliano. 

Así que hagamos un repaso didáctico a los conceptos que envuelven a la costumbre del Jueves y Viernes Santo de vestir de mantilla, que es la clásica mantilla negra, obviaremos su variante blanca que se usa para ir a los toros o su uso en actos protocolarios. 

SIGNIFICACIÓN 

La mantilla es un símbolo de luto. Las mujeres visten de mantilla-luto desde el jueves y el viernes. Ya el sábado, día de la ‘Resurrección’, no es admisible.  

CÓMO VESTIRLA 

Antiguamente se vestía de mantilla para visitar los monumentos religiosos del Jueves Santo. Es un accesorio que debe llevarse con dignidad y respeto, de vestirse con vestido negro y nada de chaquetas o minifaldas. Las joyas deben evitar la ostentación y el calzado debe ser de tacón, nada de zapatos planos ni sandalias. Los guantes son un complemento imprescindibley no pueden llevarse flores de ningún tipo. Dignidad, discreción y sobriedad.  

ORIGEN 

El origen de esta prenda se remonta a tiempos de los Íberos, donde las mujeres ya se cubrían la cabeza con velos sujetados por peinas, aunque la versión de encajes que conocemos actualmente se introduce en el siglo XVII destinada a las señoras distinguidas para diferenciarlas de aquellas que usaban las normales de paño y seda. Será un siglo después cuando se generalizará su uso entre las damas de alta posición. La mantilla se convierte en una moda Real de la mano de Isabel II. 

CURIOSIDADES 

La Reina Doña Sofía la luce en los actos de gala de más estricto protocolo, siendo la única reina que puede lucir mantilla blanca ante el Papa gracias a una dispensa papal cuyo origen no está claro, ya que unos la atribuyen a León XIII, quien hubiera podido conceder este privilegio a la reina Victoria Eugenia, mientras que otros mantienen que viene de tiempos de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. 

LA MANTILLA 

Los tejidos más usados actualmente para elaborar las mantillas de alta gama son la blonda, el chantillí y el tul, y los precios de las creaciones hechas a mano oscilan, de media, entre los 800 y los 2.500 euros. Estas cantidades dependen tanto de las calidades como de la complicación de su diseño. Una buena mantilla es aquella que tiene vuelo, es decir, que se airee con el movimiento, de forma que no dé la sensación de ser pesada. 

LA PEINA 

Igualmente importante es la elección de la peina, que siempre debe ir acorde con la estatura y la estructura facial de quien la lleva. Están hechas de acetato de celulosa con aspecto de carey (el carey está prohibido en España para proteger a la especie de tortuga marina de donde se sacaba). El trabajo artesanal que implica el labrado manual de una buena peina es muy complicado, porque a poco que el artesano yerre con la finísima sierra llamada ‘pelo’ puede echar a perder toda una peina. Una de buena calidad puede oscilar entorno a los 200 euros.

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4 respuestas to “Jueves Santo de mantilla”

  1. grelinno Dice:

    Adelantando que me gusta una buena peina, mantilla y mantón de manila (lo del mantón por las tradiciones, no por la S.S) diré que mi año en Sevilla comenzó una semana antes de Semana Santa (y ponte tú a buscar piso en Sevilla en esas fechas), luego llego el Domingo de Ramos (Domingo de Gramos que dice una amiga -aunque yo no sé si se refiere a los gramos que se mete la gente para ponerse los modelitos que se me ponen y pasean o por los que uno debería meterse para soportarlos-) y ya el delirio fue ese Jueves Santo de luto y mantilla pero en la mayor parte de los casos apartado de esa sobreidad, saber estar y tradición de que hablas porque era un Jueves Santo de luto y Mantilla, sí, pero también de cerveza en mano, y a mí como que las tres cosas como que no me casan y máxime si luego le añadimos los zapatos de tacón en la otra mano -en algunos casos-.

    A todo ello luego se unió la histeria colectiva de la Madrugá viendo salir a la Esperanza de Triana (yo es que soy muy trianero) y al Cristo de las Tres Caídas, allí, en la calle Pureza, con Carmina a un lado y Paquirrín vestido de blanco impoluto… “Por esas viejas tradiciones…”, que cantaba Julito Iglesias.

  2. javito Dice:

    Oye qué curioso! útil info para estos días. Feliz semana santa!

  3. Hong Kong Blues Dice:

    A mí, peina y mantilla son dos elementos que me fascinan. Tienen mucha fuerza. Son muy nuestros, e inspiradores.
    Claro que haber crecido bajo el retrato de una madre vestida de “Manola” algo tiene que ver, jaja.
    Un abrazo y felices vacaciones.

  4. clara Dice:

    El domingo de resurrecciión que vestido puede acompañar a la mantilla blanca??

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