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Roberto Diz con la mirada puesta en Milán

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La semana pasada estuve en el estudio de Roberto Diz, dos veces, el martes y el viernes, y no es que me esté haciendo nada a medida, simplemente coincidieron dos compromisos profesionales. Hablamos de miles de cosas, como siempre, pero sobre todo de lo que hay que hablar: de moda. En la primera visita me lo adelantó: “presento en Milán”, me dijo. Estaba terminando de atar cabos y por el momento no tenía una confirmación al 100%. En la segunda visita, tres días después, ya me lo aseguraba. “Cuando me mandaron la documentación me preguntaba qué era aquella cifra, ¿la numeración de un código de barras?, ¿el número de la seguridad social?” No, era lo que tiene que pagar por desfilar justo después de Dolce & Gabbana. Un esfuerzo económico que tiene que afrontar a base de puntadas.

Yo si admiro a Roberto es por ese cariz de outsider y maldito. Bueno, ¿maldito de qué? ¡Ya quisieran muchos de los diseñadores de España que están todo el día haciendo reportajes en Vogue tener la clientela que Roberto tiene. Pero no clientela de alfombra roja (de las que ‘toman prestado’ los vestidos), sino clientela con cash, de las que pagan. Maldito por ir a contracorriente y apostar por la viabilidad económica de su empresa. Y es digno de admirar el esfuerzo que va a hacer a título privado en este momento, ahora que resulta tan fácil desfilar fuera cuando las distintas administraciones reúnen el dinero para mandarte a, digamos, Nueva York (y no hablo de Toni Francesc, que ese es de los que hacen números). Me refiero más bien a esos divos de la modernidad que no sé si a nivel comercial les estará sirviendo de algo presentar en Nueva York. Ya sé que hay que hacer un rodaje previo a nivel de imagen antes de que los pedidos lleguen, por eso no voy a pedir que alguien me diga dónde está vendiendo Davidelfin en la Gran Manzana (jo, ya le puse nombre, mira que soy bocazas).

Lo que no comprendo es por qué ese empeño en subvencionar a la moda, a las asociaciones de diseñadores, a las pasarelas… ¿No sería mejor apoyar a los eslabones más débiles de la industria de la moda? ¿Apoyar a esos talleres que no pueden competir con china mejor que a los diseñadores que le ponen precios avuittonados a prendas avencadas? En fin, poco entiendo de industria y cultura de un país en que la Ministra de Cultura se pronuncia como fan de Belén Esteban (¿¿Qué no lo habéis visto?? Si no me podía creer que el portero le estuviera pidiendo que eligiera entre La Esteban, La Campanario y La Trapote, menos me pude creer que la señora ministra se decantara por Belén).

Pero ahí está Roberto Diz, como un ejemplo a seguir. Diseñador, has de contar con tu talento y tus recursos para toda empresa que quieras abarcar, no puedes plantearte tu futuro en función de las subvenciones. Ya estoy harto de los diseñadores-imagen que venden menos ropa que una boutique ubicada en una colonia nudista.

Menos mal que ya es viernes, sino me da un síncope con este tema.

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9 respuestas to “Roberto Diz con la mirada puesta en Milán”

  1. raquel gratis total Dice:

    No conozco el trabajo de Roberto, sólo vi una performance suya en Cádiz, pero lo poco que oigo por ahí y lo que me cuentan suena bien….fantástico que tenga los santos huevos de gastarse el dinero que no tiene para tener proyección y empresa. OLE CON OLE!!

    einssssss? fan de belén estabaan? las sales, por favor!

  2. Hong Kong Blues Dice:

    Me ha gustado mucho tu apunte sobre ayudar a los talleres para que puedan competir con China. Sí. He crecido en una ciudad media cuya economía se basaba en el textil, y he visto desaparecer los talleres (en uno trabajaba mi madre) ante la imposibilidad de competir con un sistema esclavista.
    Y eso aun cuando se hacían cosas más que decentes…
    Gracias por decirlo.
    Un abrazo.

  3. Beatriz Vera Dice:

    Qué grande es Roberto Diz! y qué grande tú que no tienes pelos en la lengua de decir verdades como templos!
    Muchas gracias por el tour sevillano, me llevé una impresión muy muy buena!!!

  4. The Glamour Editor Dice:

    Ay Agustín! Qué decir que no te haya dicho ya! Es que parece que me leas el pensamiento!!! Sabes que comparto tu opinión al 100% y que reivindico también las agallas de algunos diseñadores, que empeñan lo que no tienen para montarse su futuro. Ellos sí son dignos de admiración, de respeto y de todo nuestro apoyo!!

    Me ha encantado lo de la boutique en la colonia nudista. Muy ilustrador!

  5. Agustin Velasco Dice:

    Gracias a todos, pero ya sabes que decir estas cosas no suele ser muy “popular”. Es un riesgo que asumo (y disfruto)… aunque siempre hay quien me llame “aprendiz de Mariñas” jajajaja

  6. alfonso Dice:

    quien no arriesga no gana

  7. Ay! Dice:

    Ay, ay, ay!….

  8. Agustin Velasco Dice:

    Eso digo yo: ay, ay, ay! Me pasa por lo que me pasa.

  9. Olvido Pronto Dice:

    Buenos tardes Agustín. Agradecerte tu profesionalidad y tu buen hacer. Creo, sin embargo, que eres demasiado poco objetivo en lo referente a la genialidad de Roberto Diz. Nosotros seguimos su carrera y sin ánimos de ser destructivos pensamos que Roberto debería tener cuidado en seleccionar cuáles son sus diseñadores de referencia y sobre todo en algo que forma parte de su imaginario: copiar literalmente. Contamos lo que nos pasó: estuvimos en un desfile de Roberto Diz que hizo bajo el marco de Andalucía de Moda en el Hotel Alfonso XIII. Fue un desfile espléndido con la factura y el concepto de diseño propio de Roberto. Creo que el desfile fue un martes. El domingo pudimos observar la portada del suplemento del País semanal y contemplar entusiasmados cómo uno de los modelos del desfile de Roberto ocupaba la portada. Pasmados nos quedamos cuando leíamos que era Alexander Wang el autor. El vestido de color rojo en líneas ajustadas acanutado en cordón de algodón en espiral había sido presentado en la semana de la moda de Nueva York tres meses antes. Era algo sorprendente porque hasta la gorra neonazi que llevaba la modelo había sido completamente “fusilado”. Eso nos pareció una falta de honestidad tremenda en un profesional que encima carece absolutamente de humildad y cuestiona constantemente el trabajo de sus compañeros. Un crítico de moda debe ser objetivo si su trabajo es constructivo pero si es subjetivo en sus opiniones y además alterna sus incursiones en el sector de la moda con el mundo del corazón y los mentideros al menos debería hacer los deberes y visionar todas las colecciones. Desde luego pensamos que se coje antes a un mentiroso que a un cojo. El trabajo de Roberto Diz es encomiable pero debería estudiar un poco más y dejar de pensar que es lo que no es. Nada más. Nos definimos por lo que hacemos y decimos. Copiar literalmente es una falta grave que dice mucho de quien la practica.

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