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Los objetos insólitos de Gerard Moliné

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Ya nada es lo que era. El mundo del campo, las tradiciones, lo rural… Un ejemplo: pensemos es cómo se ordeña una vaca. Seguro mque están pensando en ese campesino que coge su cobo de zinc y su taburete y se pone a ordeñar manualmente mientras le cuenta a su vaquita Margarita cuánto le debe al banco. Maaaaaallllllll. Nada que ver con la realidad de vaca tras vaca en cubículos con aparatejos automáticos succionando las mamas.

¿Y todo esto a qué viene? A qué estamos aferrado a los estereotipos, sobre a los de los productos artesanales. Y la verdad es que es interesante el trabajo de un diseñador industrial que a veces rompe con las ideas preconcebidas. Me refiero a Gerard Moliné, un diseñador valenciano (¿a qué se debe ese boom del diseño en Valencia?, ¡es espectacular!) formado en la escuela superior de diseño Elisava y que tras tres años junto a Martín Ruiz de Azúa en estudio azuamoliné, actualmente desarrolla su trabajo como diseñador en su propio estudio, estudimoliné.

Gerard coge objetos tradicionales y les da un giro radical introduciéndolos en el siglo XXI. Algunos ejemplos muy claros: Una boina llena de huesos de cereza que se mete en el microondas y que tiene la cualidad de conservar el calor durante mucho tiempo, y sirve para calentar la cama en las noches frías de invierno; la botabrik, una bota de piel de cabra con forma de tetrabrik para guardarlo con comodidad en cualquier nevera; el coparrón, un porrón con forma de copa, o una copa con estructura de porrón, a elegir…¿Si el diseño no sirve para hacer locuras, para qué sirve entonces?

porron-2010.jpg

bota-2010.jpg

www.gerardmoline.com

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Una respuesta to “Los objetos insólitos de Gerard Moliné”

  1. Javier Dice:

    Gerard es un diseñador catalan de BArcelona, creo que tienen mal el dato. saludos

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