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Sentimientos contradictorios respecto a la ‘moda democrática’

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El modelo de la ‘moda democrática’, ese por el que firmas de moda asequible cuentan con nombres consagrados del diseño, está en su mejor momento. Acabamos de disfrutar de la locura de Alber Elbaz (Lanvin) para H&M; conocimos el trabajo de Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli, los diseñadores de Valentino, para GAP; supimos que Karl Lagerfeld, un viejo amigo de la moda democrática, va a lanzar una capsule collection para Macy’s a través de su web el próximo otoño… ¡Y ahora la diseñadora belga Cathy Pill resulta que es la diseñadora invitada para La Redoute para la temporada de primavera/verano 2011!

¡Pero bueno, qué momento tan brillante vive la industria de la moda! ¿O no? Pues no lo sé, no lo tengo claro. Porque resulta que La Industria (pongámoslo con mayúsculas) sólo apoya aquellos diseñadores de prestigio, veteranos o que han alcanzado relevancia. A los que empiezan a dar sus primeros pasos no quiere ni verlos en pintura. Y son precisamente ellos lo que más necesitan que su trabajo se difunda, lo que más requieren un apoyo comercial.

Sólo podemos salvar a Top Shop, que con su apoyo a los emergentes de la London Fashion Week realiza una labor encomiable. Y no es mal negocio, debéis creerme. Apostar por un joven diseñador es algo que beneficia a todas las partes implicadas: la empresa que apuesta por él consigue una inversión en imagen importante y unos beneficios económicos nada desdeñables; el diseñador obtiene repercusión, difusión y un buen dinero; y el consumidor tiene ideas frescas y ropa cool.

Yo no tengo claro si a mí me interesaría la ropa de un diseñador consagrado en formato low cost. Primero porque los grandes diseñadores solo saben crear a base de analizar costes y beneficios, así que ten claro que si te venden un Lagerfeld por 200 euros es porque esa prenda es justo lo que vale. Segundo porque estas micro colecciones tienen una difusión tan brutal que al final todos sabemos quién lleva un Lagerfeld low cost y quien se puede permitir un original. Y digo yo, si un diseñador como Lagerfeld pierde el valor añadido de la ‘exclusividad’ qué le queda. ¿Un bolso de Chanel nos sería igualmente interesante si costara a 10 euros?

Y después de todo la ‘exclusividad’ de las grandes marcas es una ficción ya que cualquiera que tenga 2000€ para comprarse un bolso de una marca importante puede adquirirlo solo con ir a la tienda más cercana, mientras que la producción de un joven diseñador suele estar muy limitada… ¿cuánta gente puede comprar un modelito de Krizia Robustella, por citar alguna? Supongo que por nivel adquisitivo mucha más gente que la que puede acceder a un modelito de Dior, pero a nivel fáctico son pocos los que pueden lucir un modelito de la joven diseñadora porque el número de piezas que confecciones está mucho más limitada. ¿No es más exclusivo un joven diseñador que un gran nombre de la moda? Hoy día los mercados no pueden discriminar a los consumidores en función de los costes, sino de la oferta.

Todo esto era para explicar que llevar una blusa de Valentino tiene su gracia en un 98% si los demás saben que tengo 1400€ o 2000€ ociosos para gastarlo en ella. Si me vende una sublínea barata solo tendrá gracia para aquellos que tienen deseos de ser reconocidos como consumidores de grandes firmas… pero no engañan a nadie. Al final: mi gozo en un pozo.

Pero tengo asumido que los que quieran creer que llevar un Valentino de GAP es lo mismo que entrar en una boutique de la firma lo seguirán creyendo, y que las grandes firmas de fast fashion seguirán apostando por los grandes nombres que las sometena a clausulas leoninas para dibujarles tres o cuatros prendas facilonas. Esto es, como diría mi madre, “como lavarle la cabeza a un tiñoso“.

PD. A veces me vienen ideas de lo más absurdas. Yo, si fuera joven diseñador, pasaría de La Industria, y trataría de enterarme quién fabrica la ropa que compramos en los mercadillas y les propondría una colección con su firma ultra-low-cost para ser distribuida en todos los puestos ambulantes del mundo (porque supongo que esa ropa nos llegará de China o de por ahí).

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2 respuestas to “Sentimientos contradictorios respecto a la ‘moda democrática’”

  1. Softs Dice:

    Se puede decir más alto, pero no más claro.

  2. Hong Kong Blues Dice:

    Sí, habría que apoyar (y consumir) a nuevos talentos. De hecho, en muchas ocasiones suelen ser los verdaderos y únicos “talentos”.
    En cuanto a las colecciones de Diseñador “Low Cost” creo que son grandes iniciativas para el llamado “Consumidor Aspiracional”. Y una manera de adquirir un producto con el estilo del creador sin arruinarse. Vamos, que también lo apoyo.
    ;-)

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