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Una incursión en la moda flamenca de mano de Pepa Castro

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El viernes pasado estuve en SIMOF (Salón Internacional de la Moda Flamenca). No lo vais a creer. A pesar de ser sevillano y vivir en Sevilla jamás había asistido nunca a SIMOF. Sobre todo porque cuando toca hacer artículos de moda flamenca suele ser en abril, cosa absurda porque es ahora justo, en febrero, cuando hay que empezar a pensar en hacer tu encargo a la firma que más te guste. Este año decidí ir a SIMOF y revisé las webs de las firmas participantes para ver por qué desfile me decantaba. Eliminé de mi lista a los más consagrados, a las firmas más comerciales y quería evitar todo espectáculo en el que fueran a verse famosillos que se usan como ganchos para la prensa rosa. Es lamentable que el sector se valore tan poco como para sacar a la pasarela personajes como Raquel Bollo o Beatriz Trapote. Yo me pregunto qué aportan esos segundos de prensa rosa en los que ni siquiera se nombra de quién es el vestido que han lucido. Pero esa es otra historia…

El caso es que mis pesquisas me llevaron a la diseñadora sevillana Pepa Castro y me puse en contacto con ella para asistir a su desfile. Me sorprendió lo que me encontré, un espectáculo en toda regla en el que la música en vivo la ponía José León, primo de la diseñadora que tienen un disco en el mercado, ‘Galopando por los sueños’, y del que me declaro fan desde este momento. Además Castro contó con la participación de la bailaora nipona Atsuka Fucuda que realizó una pequeña performance flamenca para todos los asistentes. Lo dicho, todo un espectáculo…

… en el qué además conocimos las propuestas de Pepa Castro para este año, tanto de moda flamenca como de sastrería ecuestre. Desde sus inicios, y por lo que he podido recabar, Pepa se ha desvelado como una renovadora del traje de flamenca, realizando especial aportación en el tratamiento de los volantes, que tienen un cariz muy de costura, nada que ver con el tratamiento tradicional que se le ha dado en moda flamenca: asimetrías, abullonados… Me sorprendió descubrir cómo las estructuras de los trajes no dependían de los volantes y que estos eran puro ornato, cosa que no nos puede sorprender si nos remontamos a los trajes típicos de finales del s. XIX y principios del s. XX que la diseñadora recupera para su colección prestándoles un viso de actualidad. También fueron rupturistas con la tradición la salida de vestidos de corte mini con un sabor muy años 80 pero en clave de faralaes.

Ayer, ya con más calma, me desplacé hasta el estudio sevillano de Pepa Castro para conocerla de manera más cercana hablar de todo lo que envuelve a su colección y el sector de la moda flamenca.

¿De dónde viene tu interés por la moda flamenca? Es algo que me ha interesado siempre. He estado estudiando diseño y patronaje toda mi vida en la medida de lo posible. Ya en octavo de EGB como premio a las buenas notas conseguí que mis padres me pagaran un curso de patronaje. Estoy segura que lo hicieron porque no pensaron que llegaría un día en que se me ocurriría dedicarme a esto.

Pero tú eres licenciada en derecho, ¿no? Sí, yo estudié derecho y después hice un máster en urbanismo. A ello me he dedicado desde que con 24 años empecé las prácticas y hasta hace tres años. Eso sí, siempre en paralelo haciendo cursos de diseño. Con la crisis decayó mucho el tema del urbanismo y pensé que por qué no hacer algo distinto, así que creé mi firma de moda flamenca. Es una de  esas cosas que siempre has querido hacer pero que hasta que la vida no te empuja a ello no terminas dando el paso. ¡Voy a intentarlo!, me dije. O cogía ese tren…

Esta es tu tercera colección presentada en SIMOF, ¿verdad? El primer año que estuve en SIMOF fue en el certamen de nóveles, ahí aún trabajaba en lo otro. Pero de pronto vi que empezaron a ir muy bien las ventas y eso me animó. El año pasado fue mi primera edición como profesional y me asombró la repercusión que tuvo la colección en prensa, especialmente el vestido rojo que lució Eva González.

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¿Qué tal el balance de SIMOF? La organización de la pasarela es muy buena, pero la feria comercial ha sufrido mucho la crisis. Muchos nombres importantes han dejado de tener stand en ella. Hace cinco años era la bomba, era lo mejor de lo mejor indiscutiblemente. Lo que menos me gusta es que no tiene un público adecuado, es decir, la gente que viene en su gran mayoría no son profesionales del sector. Se trata de una feria abierta al público en general y lo que abunda son señoras que vienen a ojear y coger ideas para que se las hagan sus modistas. Me molesta mucho tener que poner carteles de ‘no tocar’ en los vestidos que expongo en mi stand, pero es que no se cortan nada, tratan de verlo todo, te levantan los volantes, no se quieren perder ni un detalle…

Pero tú no eres nada tradicionalista en tus diseños, ¿está la gente abierta a la innovación en este terreno? La gente siempre está abierta, te en cuenta que el de flamenca es el único traje regional con moda. Siempre hay sectores más clásicos o otros más revolucionarios, pero hay oferta para todos los públicos. La sastrería ecuestre es otra faceta de mi trabajo y creo que está poco explotada. Era algo que me interesaba porque yo monto a caballo de toda la vida. Ahí no trabajo la innovación porque plasmo en la sastrería la forma de montar a caballo que a mí me gusta, respetando la tradición.

¿Qué vamos a encontrar de novedoso para este año? El talle va a subir. Llevamos muchos años con el talle bajo pero hay que cambiar. Hay margen para subir el talle más y dejar zonas ajustadas que hagan a la mujer femenina. El uso del tul también es novedoso porque es ligero, no pesa, y por ello es cómodo. Me he percatado que este año sobre la pasarela nos hemos inclinado mucho por los tonos pastel. También se ha vuelto la mirada a los trajes de antaño. Yo personalmente me he basado en lo antiguo pero actualizándolo.

¿Cómo es tu clientela? Si te la tengo que definir, por simplificar, podría decirte que básicamente es una clientela joven, de los 25 a los 40 años, pero hay de todo, claro. Me llegan a través de haber visto mi trabajo en SIMOF y en la web, pero sobre todo es el boca a boca lo que funciona. Además es que mi marido y yo vivimos La Feria intensamente y tenemos muchos conocidos, y eso influye en que la gente conozca lo hago. Por supuesto que el trabajo de sastrería es todo gracias al boca a boca.

¿Es difícil abrirse un hueco en este sector? El sector de la moda flamenca es como Sevilla misma. Este es un sector muy cerrado y si pueden evitar ponértelo fácil mejor, pero yo creo que hay hueco para todos.

Tienes razón, mucha gente de fuera que vienen a conocer La Feria me comenta que siente que no les dejamos participar plenamente, son simples espectadores. El problema está en que lo venden como un gran atractivo de la ciudad a España entera y al extranjero, pero después no existe un esfuerzo por integrar a la gente que viene a la fiesta. Cuando llegan a La Feria la gente de fuera reciben todo el color, la alegría con que la vivimos, pero realmente si no conoces alguien con caseta que te ayude a profundizar te quedas solo con lo superficial. El Ayuntamiento creo que debería de tomarse más enserio el compromiso para que esa gente que viene de fuera tenga una zona habilitada para que puedan vivir la fiesta de la forma más genuina.

Supongo que la clientela que llega desde otras partes de España no termina de comprender qué significa vestirse de flamenca. No, vienen pensado que el traje de flamenca es un disfraz. Solo cuando se lo ponen, entran en El Real y ven cómo la gente disfruta, pueden llegar a atisbas su significado. La Feria es una gran competición estética, es una disputa en la que toda mujer quiere alzarse con el título de la más bella, y en eso el vestido tiene un papel esencial.

Ahora muchas firmas de moda flamenca se han lanzado a crear vestidos de fiesta aprovechando las claves del traje de flamenca. Ese es otro tipo de negocio, el del prêt-à-porter aflamencado. Todo depende de que cada uno sepa dónde quiera llegar empresarialmente, qué estructura quieres que tenga su negocio. Yo sé dónde quiero llegar y tengo una planificación, pero todo lleva su tiempo.

Si alguien está pensando venir a La Feria de Sevilla, tienes compromisos sociales y quiere vestir de flamenca, debería darse prisa y empezar a pedir cita para hacerse uno, ¿verdad? Ahora es el momento. Este es un negocio que tiene muchos picos coincidiendo con las distintas ferias, pero la principal avalancha de trabajo es para La Feria de Sevilla. Es un ciclo que empieza con la Feria de Marchena y termina en octubre. A estas alturas yo ya tengo todos los pedidos de tiendas y dedico todo mi esfuerzo a los encargos a medida.

¿Cuánto puede costar uno de tus vestidos? Eso siempre depende de muchos factores. De mi taller pueden salir trajes desde 400 euros a mil y algo. Digamos que como media un buen vestido puede rondar los 600 euros.

Para concluir: resúmeme tres tendencias interesantes para el traje de flamenca de 2011. La aportación del tul como tejido flamenco; sigo manteniendo el vestido corto; y la introducción de esa línea retro que antes te comentaba.

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www.pepacastro.es

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Una respuesta to “Una incursión en la moda flamenca de mano de Pepa Castro”

  1. Victoria Dice:

    Agustín, toda una delicia leerte, como siempre. Espero coincidir contigo en más ocasiones. ¡Y ya que has empezado con la moda flamenca, no la dejes que engancha! jejeje.

    Un beso,

    Vicky

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